Durante los primeros años de vida no se recomienda favorecer el uso de dispositivos electrónicos. En esta etapa, el cerebro infantil necesita principalmente interacción con las personas, juego libre, movimiento, exploración y descanso para desarrollarse de forma saludable.
Cuando el contacto con las pantallas comienza más adelante, es importante que su uso sea limitado, adecuado a la edad y siempre acompañado y supervisado por las personas adultas.