Elena Martínez Garnica

CEO MARTÍNEZ SOMALO. Empresa familiar desde 1900. Dedicada a la elaboración de embutidos y jamones.

Trayectoria profesional.

Nació en La Rioja. Licenciada en Derecho por la Universidad de Navarra y máster en abogacía. Ejerció como abogada autónoma con despacho propio más de diez años. En 2011 asumió impulsada por su padre y sus hermanos, la dirección de la empresa, dentro del relevo generacional familiar. Completó su formación en liderazgo y gestión empresarial en la Universidad de Deusto y en el Instituto Internacional San Telmo. Bajo su dirección, la compañía ha crecido en facturación, empleo y presencia internacional, exportando a más de 30 países.

Además de su labor empresarial, es miembro del Comité Ejecutivo de ANICE, vicepresidenta del CNTA y participa activamente en distintas asociaciones empresariales regionales y nacionales.

Defiende un modelo de liderazgo basado en el talento, la formación y el esfuerzo, más allá de las cuotas. Apasionada por el proyecto familiar, trabaja con el objetivo de seguir impulsando el legado empresarial y contribuir al desarrollo del medio rural.

Considera a su padre Lino, su gran referente por su honestidad, cercanía y capacidad de trabajo, valores que han marcado profundamente su manera de dirigir.

Además del Premio Empresaria de Caixabank Territorial Ebro, se le ha reconocido con el Premio Mercurio Ejecutiva de La Rioja.



Ponencia: Martinez Somalo como siempre y como nunca. Más de 125 años de historia familiar.

Gestionar una empresa familiar y no morir en el intento requiere de grandes dosis de ilusión, energía y esfuerzo. Pero también de algo más difícil: tener la valentía de poner orden, hablar de lo que a veces incomoda y establecer unas reglas claras que permitan proteger aquello que tanto ha costado construir.

En una empresa familiar no basta con quererse, confiar o compartir un apellido. Hay que saber dónde empieza y dónde termina la responsabilidad de cada persona, qué se espera de cada uno y cuáles son las reglas del juego.

Quienes vienen detrás tienen que entender que no todo vale. Que incorporarse a la empresa no es un derecho adquirido. Que llevar un apellido no es una cualificación profesional.

El verdadero reto es conseguir que el proyecto llegue vivo, ordenado y con la libertad suficiente para que quienes vienen detrás puedan hacerlo suyo y seguir construyéndolo.

Y eso también es una forma de cuidar a la familia.

volver a la jornada