Belezos 40 (200x282)

MONOGRÁFICO: BAJO NAJERILLA

Fecha publicación: Junio de 2019

ISSN: 1886-4333

Periodicidad: CUATRIMESTRAL

P.V.P.: 4 €

Suscripción anual España (3 números): 10 €


El solsticio de verano no solo anuncia la llegada de una nueva estación, sino también la publicación de un nuevo volumen monográfico de la revista Belezos. En esta ocasión, el valle elegido es el Bajo Najerilla, lugar donde transcurre la vida de San Millán, eremita fundador del monasterio benedictino que lleva su nombre.


Si deseamos conocer la vida de este santo católico debemos acudir a la Estoria del Sennor Sant Millan, primera obra escrita por el clérigo medieval Gonzalo de Berceo. El poema, compuesto en dialecto riojano y en cuaderna vía (la estrofa utilizada por el mester de clerecía), se inspira directamente en la Vita Beati Emiliani, una hagiografía en prosa escrita por San Braulio, obispo de Zaragoza, en el siglo VII.


Nacido en Berceo, San Millán de la Cogolla pertenece a una familia humilde y muy cristiana. El santo ejerce su labor como pastor con
celo y cuidado, pero a los veinte años recibe la llamada divina y decide consagrarse al cielo y hacerse ermitaño. En su camino de perfección, solo se marcha del valle del Bajo Najerilla en una única ocasión, para tomar como maestro a San Felices de Bilibio, de quien aprende la manera de dirigirse al reino de los cielos y afrontar su vida eremítica. Tras este episodio, el santo regresa a su tierra natal, que no abandonará nunca más, y se retira a un lugar apartado y escondido (en el monte Distercio), no lejos de la villa de Berceo, intentando evitar cualquier contacto con el mundo. Sin embargo, por invitación de Dídimo, obispo de Tarazona, San Millán deja el yermo y toma el hábito sacerdotal, ocupándose de la iglesia de Berceo. Pero sus compañeros monjes, envidiosos, le denuncian ante el obispo y este obliga al santo a abandonar su cargo. San Millán se dirige entonces nuevamente al yermo, donde fundará un monasterio y pasará el resto de su vida, realizando todo tipo de prodigios y milagros en vida e, incluso, tras su muerte.


La figura de San Millán destaca por la virtud que deriva de su santidad: es decir, el santo, como mediador, únicamente propicia los milagros que el poder divino realiza. Si a esto unimos su naturaleza humana, es fácil comprender por qué el pueblo proyectó en él su necesidad de intermediario. Así, en el poema hagiográfico de Berceo se descubre la imagen que del santo forja el pueblo, figura donde proyecta sus inquietudes religiosas (lo que espera de él, sus rogativas y su agradecimiento). Pero es la Iglesia, tras cuestionarse sus milagros, quien se lo plantea como testimonio mediante el que Dios confirma la santidad.


Sin abandonar estas tierras, la revista Belezos dedica este nuevo número al valle del Bajo Najerilla, que recorreremos como San Millán
en su totalidad. Como en otras ocasiones, el resultado no será exhaustivo y quedarán en el tintero temas con los que retornar a esta singular geografía en números posteriores. Sin embargo, esperamos que, como en todos los monográficos, el abanico de secciones que componen esta publicación sea capaz de captar de forma fidedigna la esencia de esta zona riojana donde habitaron San Millán y Gonzalo de Berceo.