Detrás de sus características gafas se escondía, en esencia, un hombre bueno. Ángel Sancho no tenía dobleces, ni pliegues, ni filtros. Su capacidad de trabajo era inversamente proporcional a su necesidad de reconocimiento. Siempre estaba, pero siempre un paso atrás. Para él no eran las fotos ni los agradecimientos. Lo suyo era "sus niños". Esos a los que dedicó toda su vida. Y en especial a los más desfavorecidos. Desde ‘Deportistas contra la Droga’ y la ‘Escuela Danone’ ayudó a que varias generaciones de logroñeses y riojanos sin recursos tuvieran la oportunidad de hacer deporte. Miles de jóvenes que hoy, aunque no lo sean conscientes, se quedan un poco huérfanos.

Los Juegos Deportivos de La Rioja no serían lo que son ahora sin la figura de Ángel Sancho. Un trabajador que atendió siempre a federaciones, clubes y deportistas con una sonrisa en la boca. Ese buen talante le hizo granjearse el cariño del deporte riojano. Ese deporte que se queda sin un puntal muy importante.

Tus compañeros de la Dirección General de Deporte estamos desolados. Y también hemos hecho el firme propósito de recordarte como lo que eras: un ser humano de luz, positivo y un amigo que nunca fallaba.

Hasta pronto Ángel.