24 de agosto de 2012

El Gobierno de La Rioja ha aprobado el Plan de Ordenación de las Vías, un documento que persigue recopilar y sintetizar toda la información sobre las vías pecuarias de la región, establecer unos criterios claros y objetivos para evaluar el estado y la importancia de cada uno de estos caminos y racionalizar los esfuerzos y los recursos disponibles para su gestión, elaborando propuestas de intervención priorizadas en función del interés ganadero, ambiental y social de las diferentes vías.

La Rioja tiene un importantísimo pasado trashumante, lo que ha dejado como legado una extensa y variada red de vías pecuarias de todo tipo, algunas de ellas aún reconocibles y utilizadas, pero otras muchas desaparecidas, ocupadas por otros usos o reducidas a pequeños caminos.

La legislación tanto nacional como autonómica (Ley 3/95 de Vías Pecuarias y Decreto 3/98 de Vías Pecuarias de la Comunidad Autónoma de La Rioja) ha tratado en todo momento de proteger este valioso patrimonio cultural, medio ambiental y paisajístico, protegiéndolas del intrusismo y reconociéndoles en la actualidad otros importantes usos además del ganadero, como vías de ocio, cicloturismo, itinerarios históricos y de interés natural, corredores ecológicos, etc.

Una red de 3.741 kilómetrosPara tratar de proteger y defender normativamente este patrimonio público hay que partir de un estudio de todos y cada uno de estos caminos, que indique sus recorridos, sus características y su situación actual. En los últimos años, la administración medioambiental riojana ha realizado un gran esfuerzo de inventario, estudios previos y clasificación de las vías pecuarias existentes en el territorio riojano, que ha permitido descubrir la verdadera magnitud e importancia que estos caminos tienen en nuestro territorio.

Así, si hace treinta años se pensaba que La Rioja tenía poco más de 2.100 kilómetros de vías pecuarias, ahora se ha visto que nuestra región cuenta en la actualidad con 3.741,4 km divididos en 1.388 tramos, y que tan sólo siete municipios riojanos no tienen ninguna vía. Este importante esfuerzo de ordenación ha servido también para incrementar el número de vías pecuarias que se reconocen y describen de forma "oficial". Se ha pasado de tener 260 kilómetros de vías clasificados a principios de los años ochenta, a contar ahora con 977 kilómetros clasificados.

Racionalizar su protección

El descubrimiento de este extenso entramado de caminos ha puesto sobre la mesa la necesidad de establecer unos criterios y unas líneas de actuación que permitan conjugar la necesaria protección de las vías pecuarias, la solución a los problemas de ocupación que se generan en muchas de ellas y la existencia de recursos técnicos y económicos limitados para acometer estos trabajos.

En este contexto, la Dirección General de Medio Natural ha elaborado el Plan de Ordenación de la Vías Pecuarias de La Rioja que trata de racionalizar este proceso de protección de las vías pecuarias, priorizando el esfuerzo sobre las vías que mantienen una función reconocida en la actual legislación, previendo posibles escenarios futuros y reflexionando sobre las actuaciones a desarrollar sobre las muchas vías que en la actualidad han perdido completamente sus funciones.

El Plan, que tiene una vigencia de 10 años, nace con un espíritu claramente funcionalista que busca valorar la utilidad de las vías. Para ello selecciona una serie de criterios establecidos en la normativa vigente, y después analiza uno a uno los caminos, estudiando en qué medida cumplen los distintos criterios para otorgarles una puntuación. Se han valorado cuatro tipos de indicadores: aspectos relacionados con el tránsito y uso ganadero; aspectos relacionados con la actividad recreativa (senderos, infraestructuras de uso público, etc); aspectos relacionados con la conservación del patrimonio natural y cultural (existencia de fauna o flora protegida, árboles singulares, bosques…) y criterios de continuidad.

Hay una serie de tramos que se ha decidido conservar en cualquier caso, independientemente de su puntuación. Se trata de todas las vías pecuarias que componen la red principal (672 km), de las que coinciden con senderos ya existentes (383 km) y de las infraestructuras contra incendios (123 km). El resto, estén o no clasificadas, se han evaluado respecto a esos criterios. Una vez puntuadas, el Plan fija una puntuación mínima de referencia por debajo de la cual se considera que la utilidad que los caminos puedan prestar respecto al uso definido en la reglamentación de vías pecuarias no cumple los objetivos. En concreto, se considera que 2.142,6 km de vías, un 53,7% del total de la red existente en la actualidad, no cumplen el papel para el que en su día fueron designadas como tales, por lo que pueden ser susceptibles de ser desafectadas.

Propuestas de actuación

Una vez valoradas, el Plan determina una serie de propuestas de actuación que se agrupan en dos grandes bloques:

  • Acciones de ordenación: que abordan las tareas de desafectación y clasificación que se van a desarrollar en los próximos 10 años y su priorización. En este sentido, se detallan los tramos más urgentes de desafectar (declaración oficial de que la vía queda desvinculada de su uso o servicio público) en función de las puntuaciones obtenidas y de su menor probabilidad de uso para otros fines. Junto a esto, se establecen las directrices para trabajar con las que presentan una mayor vinculación con infraestructuras ya existentes y/o previstas.
  • Acciones de puesta en valor: que se dirigen a valorizar las vías pecuarias y sus usos, tanto pecuarios como de ocio y educativos. Así, se van a realizar intervenciones en las vías pecuarias destinadas específicamente al manejo ganadero, garantizando los tránsitos y otras necesidades de los ganaderos para el correcto funcionamiento de su actividad, tanto en lo que se refiere a la trashumancia como a los usos extensivos.

Junto a esto, el Plan contempla acciones para adaptar las vías pecuarias a usos senderistas con el objetivo de contar con mejores equipamientos educativos y favorecer el desarrollo sostenible de nuestros territorios mediante la potenciación de un turismo que encuentra en el caminar y en los caminos un motivo de ocio y entretenimiento.