5 de octubre de 2001

El Gobierno de La Rioja ha aprobado el Plan Director de Saneamiento y Depuración de Aguas de la Comunidad Autónoma de La Rioja 2000-2010, que planifica y programa las acciones e infraestructuras que necesita la región para conseguir un buen estado cualitativo de las aguas subterráneas y superficiales y mejorar el estado de los ecosistemas acuáticos. Para llevar a cabo estas actuaciones e infraestructuras, el Plan contempla inversiones superiores a los 31.800 millones de pesetas, que serán financiados por la Unión Europea, a través de los Fondos Estructurales y de Cohesión, el Ministerio de Medio Ambiente y el Gobierno regional, a través de los presupuestos generales y de la recaudación del canon de saneamiento.

El Plan, redactado al amparo de la Ley 5/2000 de Saneamiento y Depuración de Aguas de La Rioja, parte de un diagnóstico previo de la situación actual, que especifica las cargas contaminantes, las aglomeraciones, las zonas sensibles y las infraestructuras existentes en La Rioja. Asimismo, analiza el grado de ejecución y cumplimiento del primer Plan Director de Saneamiento y Depuración de Aguas de La Rioja -aprobado por el Gobierno regional en 1996- tanto en lo referente al programa de inversiones y explotación como al ámbito normativo y al modelo de gestión.

Teniendo en cuenta dicho análisis, el Plan programa las intervenciones en materias de saneamiento y depuración necesarias en La Rioja de acuerdo con las directrices contempladas en otros tres documentos de gestión hidráulica de carácter suprarregional: el Plan Nacional de Saneamiento y Depuración, la Directiva 91/271/CEE de Tratamiento de las Aguas Residuales Urbanas y el Plan Hidrológico de la Cuenca del Ebro.

El nuevo documento comprende actuaciones para todo el ciclo del agua agrupadas en siete programas específicos, que se ejecutarán en dos fases: hasta diciembre de 2005 y hasta diciembre de 2010. Las inversiones correspondientes a cada programa, así como la procedencia de su financiación, están detalladas en el estudio económico financiero del documento.

El programa más importante es el de depuración y conducción de aguas residuales urbanas, que contempla nuevas infraestructuras y actuaciones complementarias, como la adaptación de los sistemas de saneamiento existentes a los mayores caudales y cargas contaminantes que se están produciendo o la mejora de colectores, emisarios y, en general, de las instalaciones que lo precisen. En este programa está previsto invertir más de 23.000 millones de pesetas.

Los seis programas restantes abordan el tratamiento y gestión de los lodos de depuradoras (1.621 millones), el saneamiento de aguas residuales industriales conectadas a la red municipal (400 millones), la gestión de aguas de tormentas (1.025 millones), la explotación y mantenimiento de las infraestructuras de conducción y depuración (6.838 millones), la reutilización de aguas residuales depuradas para el riego y el propio programa de gestión del Plan Director (1.300 millones).

Las actuaciones de saneamiento y depuración previstas en cada uno de estos programas se ejecutarán de acuerdo con el "principio de prevención" de la contaminación de las aguas y según un orden de prioridades que comienza con el cumplimiento de la Directiva 91/271CEE, la cual obliga a depurar las aguas residuales antes de ser vertidas en los núcleos urbanos con más de 15.000 habitantes equivalentes en 2001 y en aquellos de entre 2.000 y 15.000 habitantes equivalentes en 2006.

En segundo lugar, prioriza el saneamiento de los núcleos ubicados en zonas sensibles, que en nuestra Comunidad son los embalses de Pajares, Mansilla y González Lacasa. Éste último abastece al 50% de la población riojana y para preservarlo se han ejecutado ya las depuradoras de El Rasillo y Ortigosa.

La remodelación y adecuación de las infraestructuras de depuración existentes, como fosas sépticas y tanques; la mejora de la calidad del agua en los tramos de la red fluvial considerados "prepotables"; la corrección de vertidos en los tramos de interés piscícola o con aprovechamientos recreativos en sus riberas y la mejora de los cauces que se encuentren en o junto a las ZEPAs y los espacios naturales protegidos son las siguientes prioridades que se tendrán en cuenta en el desarrollo del Plan.

La mejora de la calidad del agua en la cuenca del Alhama constituye la sexta prioridad porque, debido al escaso caudal circulante y a los vertidos que recoge, presenta los niveles de calidad más bajos de todos los ríos riojanos.

Este orden de prioridades finaliza con la depuración de los vertidos en los núcleos rurales con incidencia turística.