22 de mayo de 2015

El Gobierno de La Rioja ha incoado el expediente para declarar Bien de Interés Cultural con carácter inmaterial el patrimonio cultural de los Disciplinantes de San Vicente de la Sonsierra, un trámite que se inicia a petición del Ayuntamiento de la localidad y la Cofradía de los Disciplinantes.

La declaración se fundamentaría en la antigüedad y hechos históricos de esta tradición, que se celebra cada año en Jueves Santo, durante la procesión de la Última Cena y durante la Hora Santa; en Viernes Santo, durante el Vía Crucis y la procesión del Santo Entierro; en la Cruz de Mayo (3 de mayo si es domingo y si no el domingo siguiente), durante el Vía Crucis; y en la Cruz de Septiembre (14 de septiembre si es domingo y si no el domingo siguiente), durante el Vía Crucis.

También desataca la importante relación de la Cofradía de la Santa Veracruz con la Basílica de Santa María de la Piscina y su Divisa, el rito penitencial de la flagelación y la implicación de la población en las procesiones y actos organizados por esta cofradía.

De acuerdo con la UNESCO, son susceptibles de ser declarados patrimonio cultural inmaterial "los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas, junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que las comunidades, los grupos o individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural. Un patrimonio cultural inmaterial se transmite de generación en generación y es recreado por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad y contribuyendo así a promover el respeto a la diversidad cultural y la creatividad humana".

Una vez incoado el expediente, se notificará al Ministerio de Cultura la tramitación para que sea anotado en el Registro General de Bienes de Interés Cultural y continuará el procedimiento para conseguir la denominación, a través de la Dirección General de Cultura de la Consejería de Educación, Cultura y Turismo.

Cuando se consiga la declaración, el bien gozará de la mayor protección posible, ya que ante cualquier intervención en el bien o su entorno, será necesario contar con una autorización expresa de la Consejería de Educación, Cultura y Turismo, previo informe del Consejo Superior del Patrimonio Cultural, Histórico y Artístico de La Rioja.

Antigüedad y hechos históricos

Aunque no se tiene constancia del momento de su fundación, se sabe que en 1551 la Cofradía de la Veracruz presentó los estatutos y ordenanzas ante el Vicario General del obispado para su aprobación. Se trataba de una recopilación sobre lo que se practicaba de forma habitual y se buscaba poner en orden y reorganizar la institución para vivir con plena exigencia la 'Santa Regla'. De ahí que se crea que su existencia es muy anterior. De hecho, existe un libro de actas que comienza en 1517 en una de las cuales puede leerse: 'finados los cuales y sobre dichos capítulos contenidos en esta regla de tiempo inmemorial, juntos todos los hermanos establecieron'. La expresión 'tiempo Inmemorial' permite considerar que su existencia se remonta en el tiempo.

Además, el diseño de la insignia-escudo de la Cofradía, un dibujo rudo y tosco, los rasgos del troquelado bastante rudimentarios, propios de la Edad Media, hace pensar que era la misma insignia que ostentaban los cofrades en el siglo XVI.

La Santa Veracruz y la Basílica de Santa María de la Piscina y su Divisa

La Cofradía mantiene una estrecha relación con la Basílica de Santa María de la Piscina y su Divisa, parte importante de esta declaración. Situado en el antiguo emplazamiento de Peciña sobre una pequeña colina, este templo es un magnífico ejemplo del estilo románico en La Rioja y el que mejor ha conservado la pureza del mismo hasta nuestros días. Su historia se remontaría al siglo XI, cuando el papa Urbano II convocó la primera cruzada y el infante don Ramiro Sánchez de Navarra fue uno de los caballeros que al mando de sus mesnadas sonserranas se unió a ella.

Durante el asedio a Jerusalén, don Ramiro atacó la Puerta de San Esteban o de la Piscina Probática al este de la ciudad y al entrar en ella halló la Piscina Probática, destinada a purificar los animales que iban a servir de ofrendas en el templo. También encontró, en una arruinada basílica bizantina dedicada a Santa María bajo la advocación de su emplazamiento (Santa María de la Piscina), una imagen deteriorada y una urna con reliquias entre las que se encontraban un trozo del 'Lignum Crucis'. Don Ramiro en su testamento dice literalmente: 'del resto de mis bienes, te doy comisión y encomienda a ti mi amado Abad Virila, para que en honor de la beatísima Virgen María y en recuerdo de mi peregrinación a Jerusalén, edifiques una iglesia con su territorio a semejanza de la Sagrada Piscina de Jerusalén, donde hallé por revelación del Señor un trozo de la Sacrosanta Cruz' y que fundara una Casa Solar Divisa bajo el patronazgo de su segundo hijo Sancho Ramírez.

Esta iglesia es la basílica de Santa María de la Piscina en San Vicente de la Sonsierra y todos sus diviseros compartían el hecho de ser cofrades de la Veracruz.

El rito de la flagelación

Los Disciplinantes de San Vicente de la Sonsierra, más conocidos como Picaos, ostentan un lugar relevante en la religiosidad popular y en las tradiciones, no sólo de nuestro pueblo, sino de toda La Rioja e incluso de toda España, porque actualmente no existe otro lugar donde se haya podido mantener este rito secular.

Efectivamente, la de San Vicente es la última y única manifestación del rito penitencial de la flagelación que queda en España, donde hasta el siglo XVIII era una práctica relativamente frecuente en pueblos y ciudades. El porqué se ha mantenido en San Vicente y no en otros sitios es difícil de establecer. Probablemente no existe una única explicación, sino una serie de razones de índole histórica, cultural, religiosa y tradicional que han conseguido fijar en la memoria colectiva de los sucesivos habitantes de la localidad, que formaron parte de esta Cofradía o que se disciplinaron sin pertenecer a ella, un sentimiento de cariño y respeto a esta tradición.

El paso del tiempo, las guerras o prohibiciones no han podido con el deseo de este pueblo por continuar con este rito insólito debiendo, en algunos momentos de la historia, recurrir a la clandestinidad. Cabe destacar que la vestimenta de los disciplinantes se mantiene sin apenas diferencias desde su aprobación en 1551.

Implicación de toda la localidad

Actualmente, la Cofradía está formada por unos 160 hermanos pero buena parte de la población ha pertenecido en algún momento a ella y muchos varones y mujeres se han disciplinado o se han vestido de Marías en alguna ocasión.

Además, la Cofradía recibe el apoyo de todos los vecinos de San Vicente durante los actos programados en los días en los que salen los Picaos. El pueblo sale a la calle y ofrece su ayuda a los hermanos cofrades que en momentos pueden verse sobrepasados por la organización de las procesiones, el porte de algunos de los 9 pasos, formando pasillo para que pueda circular el cortejo sin dificultad por las calles del pueblo o aportando una ayuda económica.