27 de abril de 2012

La Consejería de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente ha aprobado el Plan General de Ordenación Piscícola de La Rioja (Orden 7/2012, de 18 de abril), la normativa que será a partir de ahora el marco de referencia y la base para la ordenación de la pesca en nuestra región. Lograr un aprovechamiento sostenible de los recursos piscícolas y garantizar que nuestros ríos sigan teniendo peces son los objetivos principales de esta regulación.

El Plan, que deriva de la Ley 2/2006 de Pesca y el Reglamento que la desarrolla, parte de una revisión completa del hábitat que ha permitido identificar la potencialidad de los diferentes tramos fluviales y determinar los límites de cada población, que es la unidad de ordenación básica que se utiliza. Así, toda la trucha común de La Rioja se organiza en 10 poblaciones y 37 subpoblaciones en función de su estructura y su dinámica.

Se ha determinado también el espacio que ocupa cada población de trucha común, cuál es la estructura de cada una de esas poblaciones y también se han estudiado sus reglas de funcionamiento. De este modo se ha comprobado que hay tramos habitados mayoritariamente por ejemplares muy jóvenes, otros en cambio por ejemplares maduros y de grandes tamaños y, entre estos extremos, tramos con truchas de todas las edades.

El conjunto de datos combinados ha servido para crear modelos de funcionamiento de las poblaciones trucheras bajo cualquier escenario de aprovechamiento, lo que permite saber cuáles son las condiciones óptimas para cada punto de la red fluvial riojana.

Tasa Anual de Capturas

Gracias a este exhaustivo conocimiento de las poblaciones el Plan permite fijar la Tasa Anual de Capturas (TAC) de cada población y subpoblación, o lo que es lo mismo, su intensidad de aprovechamiento en función de la potencialidad de cada una de ellas, de su capacidad de carga y de sus factores limitantes. Junto a esto, el documento también establece los métodos aplicables a cada tramo, es decir, tallas, cupos, técnicas de pesca permitidas o prohibidas...

Finalmente, el Plan de Ordenación dibuja un mapa de la red fluvial riojana que identifica claramente qué zonas se tratarán como aguas de gestión natural, gestión sostenida, gestión artificial, gestión intensiva y qué puntos serán considerados refugios de pesca, los distintos modelos de gestión que reconoce la Ley de Pesca. Este mapa va a ser por tanto la referencia primera y básica a la hora de marcar la gestión piscícola de nuestros ríos.

El Plan tiene un periodo de vigencia de diez años, pero la información se revisará anualmente con el fin de identificar, por ejemplo, incrementos en la capacidad de carga de algún tramo que puedan permitir que se aumente también la tasa anual de captura. Muchas de las acciones que se proponen coinciden con las medidas de gestión que ha venido desarrollando la Dirección General de Medio Natural en los últimos años en función de las necesidades de cada tramo, tales como reducir días o periodos hábiles, potenciar la pesca sin muerte o reforzar con repoblaciones los tramos de gestión más artificial.

Mejoras del hábitat y gestión de aguas ciprinícolas

Si bien el grueso del Plan General se centra en las aguas trucheras, incluye además otros dos documentos complementarios: una addenda sobre mejoras de hábitat, cuya aplicación mejorará la capacidad de carga en cada población y, por consiguiente, posibilitará el crecimiento de la misma; y otra addenda que establece las líneas de gestión de las aguas denominadas ciprinícolas con interés para el ejercicio de la pesca, constituidas básicamente por el río Ebro y las balsas de riego del valle.

Por lo que respecta al Ebro y las balsas de riego, el Plan marca unas líneas de actuación tendentes a mejorar el aprovechamiento de este río, aumentando su potencialidad mediante un inventario de los puestos de pesca y descripción de sus características y sus accesos, así como las especies potenciales en cada uno de ellos. Se aportan también criterios generales de aprovechamiento de las especies alóctonas, con el fin de mitigar en lo posible su fuerte expansión.

Este inventario de puestos de pesca se podría integrar en el Sistema de Infraestructuras Turísticas de La Rioja.