6 de mayo de 2011

El Gobierno de La Rioja ha aprobado hoy la modificación del Decreto 53/2001, de 21 de diciembre, por el que se regula la Producción Integrada en productos agrarios en la Comunidad Autónoma, mediante la cual se suprime la exigencia de renovar las autorizaciones para el uso de la marca de garantía cada cinco años siempre que el operador cumpla los requisitos y las normas técnicas exigidas.

De este modo, se acomete una simplificación del trámite administrativo según establece la Directiva de la Comisión Europea, conocida como Directiva de Servicios, que establece el marco jurídico dentro de la UE para eliminar las trabas injustificadas al acceso y ejercicio de una actividad.

El trabajo desarrollado en los últimos años desde la Administración regional y la implicación de los agricultores ha permitido que La Rioja haya triplicado en los últimos cuatro años la superficie cultivada con esta técnica respetuosa con el medio ambiente. En la actualidad, son 3.190 hectáreas las que están inscritas en Producción Integrada (PI), con un total de 445 productores y 13 elaboradores registrados. Se estima que cada productor tiene una media de 4,42 parcelas y una superficie media de 7,17 hectáreas.

La remolacha azucarera (1.126 hectáreas y la práctica totalidad de su cultivo en PI) y la patata (1.025 hectáreas) son los cultivos más destacados en este sistema de producción, seguidos por el peral (650 hectáreas). Durante 2010, por primera vez, se ha superado la superficie de patata cultivada en PI con respecto a la tradicional con un 52 por ciento del total, lo que coloca a La Rioja como líder nacional.

Las frutas y hortalizas de Producción Integrada se cultivan bajo un sistema respetuoso con el medio ambiente, que se sitúa entre la agricultura ecológica y la convencional ya que permite el uso de agroquímicos (abonos, fertilizantes, etc.), pero de forma controlada y justificada, cumpliendo las normas que regulan este tipo de producción. De este modo, se garantiza todo el proceso de producción, desde antes de la siembra hasta que el producto llega al consumidor, conociendo y controlando cada paso para conseguir la trazabilidad del producto.