10 de octubre de 2003

El Gobierno de La Rioja ha aprobado hoy el Reglamento de Turismo de La Rioja, lo que convierte a nuestra Comunidad en la primera que regula prácticamente todo el sector turístico en una sola norma. Esta unidad permitirá dar una mejor respuesta a profesionales y visitantes, y vertebrar una oferta con identidad propia.

Este Reglamento, que desarrolla la Ley 2/2001 de Turismo de La Rioja, adapta toda la legislación existente a las nuevas tendencias de la oferta y la demanda turística y, por primera vez, regula diversos servicios que hasta ahora dependían de la normativa estatal, en ocasiones obsoleta, como es el caso de los apartamentos, campamentos y albergues turísticos, la restauración y actividades complementarias como el turismo activo o las oficinas de información turística.

El Reglamento se estructura en un título preliminar y 9 títulos, que engloban 273 artículos, y dispone de 15 disposiciones transitorias, cuatro adicionales, una derogatoria y una final, junto con un anexo de las placas identificativas de los diferentes establecimientos.

El Título Preliminar establece que la prestación de servicios turísticos es libre, sin más requisito que la autorización previa de la Consejería. A partir de ahí detalla los aspectos que deben cumplirse, como el respeto al medio ambiente y la accesibilidad a los establecimientos; regula los precios, reservas, pagos y facturas, los derechos y obligaciones de los turistas, la protección pública del usuario y la aplicación del sistema arbitral de consumo, así como la obligación de suscribir seguros de responsabilidad civil.

El Título I, que regula los alojamientos turísticos, especifica las características de los establecimientos hoteleros (hoteles, hostales y pensiones), apartamentos turísticos, campamentos de turismo, casas rurales y albergues turísticos. Los hoteles se clasifican en cinco apartados según sus condiciones: hoteles-apartamento; moteles; hoteles balnearios; hoteles familiares; y hospederías.

Los campamentos de turismo, que se dividen en tres categorías -lujo, primera y segunda-, deberán respetar una serie de condiciones en lo referente a emplazamiento y aspectos medioambientales. Además, se permiten instalaciones como casas móviles o bungalós para hacer frente a la demanda.

Respecto a las casas rurales, la Consejería podrá clasificar por categorías este servicio y se flexibilizan algunas disposiciones como las dimensiones o la posibilidad de dar comidas y cenas a los clientes.

Por primera vez se regulan los albergues turísticos como modalidad diferenciada de los albergues juveniles. Los turísticos, de categoría única, ofrecerán la práctica de actividades deportivas o de naturaleza y en su regulación se tienen en cuenta criterios de seguridad, calidad y accesibilidad.

El Título II establece la actividad de agencias de viaje y centrales de reservas. Respecto a las primeras, se sigue la legislación estatal pero se abre la posibilidad de la existencia de agencias de viaje a distancia, aprovechando las nuevas tecnologías. En cuanto a las centrales de reservas, se diferencian las competencias de éstas y de las agencias de viaje.

El Título III delimita la actividad de restauración, sustituyendo las órdenes ministeriales de 1965 sobre restaurantes y cafeterías, y, entre otras medidas, suprime una categoría (hasta cuatro tenedores), contempla la especialidad de restaurante en bodega y establece requisitos de accesibilidad.

El Título IV regula de forma integral el sistema de información turística, así como la Red de Oficinas de Turismo de La Rioja para que las instituciones y asociaciones que prestan el servicio de información cuenten con criterios de actuación comunes y transmitan una imagen homogénea para los visitantes.

El Título V se ocupa de las actividades turísticas complementarias, entre las que se incluyen las de turismo activo, las de carácter ambiental, los centros recreativos y las actividades de empresas especializadas en turismo de reuniones y congresos. También se incluirán en esta categoría las empresas que contribuyan a dinamizar el sector turístico, como la estación de esquí o los campos de golf.

El Título VI regula las profesiones turísticas, que son los profesionales de consultoría y asesoría turística, los informadores turísticos, los gestores de productos turísticos y los guías de turismo. Además, se adapta a la normativa europea en lo referente al ejercicio de la profesión por ciudadanos de otros países comunitarios y al reconocimiento de titulaciones.

El Título VII establece el Registro de proveedores de servicios turísticos y el Título VIII se refiere a las fiestas de interés turístico y los requisitos necesarios para obtener esta declaración. Finalmente, el Título IX define y determina los fines de las Asociaciones para el desarrollo turístico.

Para que las empresas del sector turístico se adapten al nuevo Reglamento, éste establece situaciones transitorias según las actividades o servicios que presten e, incluso, existe la posibilidad de que se conceda una dispensa para los casos en que sea imposible la adaptación por la estructura de los edificios donde se desarrolle la actividad.