30 de octubre de 2003

El Gobierno regional ha aprobado hoy el Reglamento de Protección y Desarrollo del Patrimonio Forestal de La Rioja, una norma que busca conciliar el aprovechamiento del monte y su uso recreativo con la protección del medio ambiente. Entre otros aspectos, prevé la creación del Plan Forestal de La Rioja, el instrumento que diseñará y ejecutará la política forestal y de conservación de la naturaleza en La Rioja durante las próximas décadas.

Este Reglamento -que desarrolla la Ley 2/1995, de 10 de febrero, de Protección y Desarrollo del Patrimonio Forestal de La Rioja- regula todos los aspectos relacionados con los aprovechamientos de los montes, la clasificación de los mismos y su protección legal, la defensa de la flora y de los montes, las ayudas a los trabajos forestales y las infracciones y sanciones.

Las competencias de la Comunidad Autónoma en esta materia son las siguientes:

- La aprobación del Plan Forestal.

- La declaración de los montes de utilidad pública y protectores.

- La gestión de los montes incluidos en el Catálogo de Utilidad Pública.

- La tutela de los montes protectores.

- La protección de las especies de flora amenazadas y de los árboles singulares.

- La protección de montes y bosques.

- La prevención y lucha contra los incendios forestales y contra las enfermedades forestales.

- La lucha contra la erosión.

- La aprobación de proyectos de ordenación, licencias de aprovechamiento y permisos de corta.

- La regulación de los accesos de personas y vehículos a las áreas forestales.

- La regulación de los servicios de vigilancia y guardería.

- La instrucción y resolución de los expedientes sancionadores.

Según el Reglamento, los montes se clasifican en montes de utilidad pública, montes protectores y montes sin calificar. Los montes de utilidad pública son de titularidad pública y han sido declarados por reunir características destacadas en orden al interés general o por sus condiciones ecológicas o sociales o porque presenten riesgos de degradación. Los montes protectores son de titularidad privada y obtienen la declaración por las mismas razones que los montes de utilidad pública y en todos los casos que superen las 100 hectáreas.

En la protección del patrimonio forestal, el Reglamento diferencia las especies amenazadas de la flora, recogidas en el Catálogo Regional (Decreto 59/1998); los árboles singulares, incluidos en el correspondiente inventario; y los montes, para cuya conservación se establecen actuaciones como la creación de un banco de semillas forestales, la redacción informes sobre las concentraciones parcelarias y el control del pastoreo en masas arboladas.

La protección de los montes se establece desde dos puntos de vista: por una parte el control de plagas y enfermedades forestales; y, por otro, la prevención y extinción de los incendios forestales, así como su posterior reforestación.

Respecto a las zonas degradadas, se contemplan también una serie de actuaciones encaminadas a su recuperación, como la corrección de la erosión, la repoblación forestal.

En cuanto a los aprovechamientos de los montes, se establecen los usos que puedan generar ingresos, como la extracción de madera, uso de pastos, caza, frutos, plantas aromáticas y medicinales, setas, trufas y productos apícolas, entre otros. Dichos aprovechamientos se regularán por medio de proyectos de ordenación y planes técnicos de cada recurso forestal.

Entre otros aspectos, se delimitan las cortas de madera de modo que la especie sobreviva y vegete adecuadamente; el pastoreo compatible con el desarrollo forestal; los ingresos por aprovechamientos eólicos, usos recreativos, culturales o sociales; la normativa de caza; y la recogida de setas, con un máximo de dos kilogramos por persona y día y siempre que no tengan una finalidad comercial.

También se regula el uso recreativo de los montes, es decir, el disfrute del medio natural por el hombre. Entre otras actividades se delimitan las acampadas, que se dividen en acampadas en travesía, acampadas juveniles y acampadas especiales; la circulación de vehículos motorizados, con una limitación de 20 kilómetros por hora y de nivel de ruidos; y el senderismo.

Por otra parte, se establecen unas ayudas por parte del Gobierno de La Rioja para los proyectos de ordenación de los montes; trabajos para recuperar la fertilidad del suelo frente a la erosión; reconstrucción de bosques destruidos por incendios; ampliación de la superficie arbolada; construcción de infraestructuras para la prevención de incendios; investigación forestal; lucha contra las plagas forestales; construcción de vías de servicio forestal; trabajos de mejora selvícola; repoblaciones forestales; la realización de obras que faciliten el uso social y recreativo de los montes; y la formación de asociaciones y cooperativas forestales.

Finalmente, se detallan claramente las infracciones a este Reglamento de Montes, que se clasifican en leves, graves y muy graves, y las sanciones subsiguientes. Entre las infracciones se contemplan el cambio de uso de terrenos forestales; la ocupación de montes de utilidad pública o protectores; la corta, arranque o extracción sin permiso de árboles o leñas; la tala de especies arbóreas sin autorización; el pastoreo donde esté prohibido; el uso de plaguicidas sin autorización; el uso del fuego para la eliminación de basuras o para mejorar pastos naturales; la quema del monte sin cumplir las normas; y la realización de vertidos.

Las sanciones establecidas oscilan entre 60,10 y 1.202,02 euros en el caso de infracciones leves y alcanzan multas de 30.050,61 a 300.506,05 euros en las consideradas muy graves.