30 de junio de 2000

El Gobierno de La Rioja ha aprobado esta mañana el Decreto del Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del Parque Natural de la Sierra de Cebollera, que ordena y regula la gestión de este singular espacio con el propósito fundamental de proteger de forma inmediata sus valores naturales y conseguir el desarrollo socioeconómico de la zona.

Con la aprobación definitiva de este documento, primero de estas características que se realiza en la Comunidad Autónoma de La Rioja, ha culminado el proceso de tramitación iniciado en abril de 1999. El texto actualiza el contenido del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de la Sierra de Cebollera (PORN) para ajustarlo a su condición de espacio protegido; perfecciona la estructura administrativa reflejada en éste y pone en marcha el necesario Plan de Uso Público que hará más compatible la protección de los valores naturales del Parque con su potencialidad como zona de educación, esparcimiento y recreo.

El PRUG consta de 5 títulos, 188 artículos, 2 disposiciones transitorias y 1 disposición derogatoria única. El Título primero define la naturaleza del Plan, sus objetivos, su ámbito de aplicación, así como el régimen jurídico de protección, y la gestión y administración del Parque Natural.

El Título segundo, que consta de tres capítulos, regula los usos y actividades del Parque. Para ello, establece las normas de protección de los bienes públicos (montes de Utilidad Pública, dominio público hidráulico y vías pecuarias) y de los recursos naturales. Además, especifica las medidas de protección para:

- Los recursos hídricos: calidad del agua, protección de los cursos subterráneos, dinámica fluvial y embalses.

-Los suelos y las singularidades geomorfológicas, dentro de las cuales se encuentran las formaciones glaciares y los canchales.

-La flora, con sus especies singulares y vegetales.

-La fauna, promoviendo actuaciones para controlar las poblaciones, prohibir el tráfico de especies animales y todo lo que suponga destrucción de la fauna silvestre.

Asimismo, este apartado contempla las normas de protección del paisaje, para lo cual regula los usos, edificaciones o infraestructuras que pudieran generar un impacto paisajístico, la construcción de vías de comunicación o la colocación de publicidad estática.

Además, en este Título se hace referencia a las actividades de conservación de la naturaleza relativas al uso público y a la explotación de los recursos primarios. En este punto se definen tres herramientas de gestión: la "preservación estricta", orientada a preservar el estado actual de los ecosistemas y su evolución natural; la "conservación activa", orientada a mantener el paisaje de un área determinada y la "mejora ambiental", que engloba tratamientos culturales destinados a la restauración ambiental o a estados evolutivos ecológica y paisajísticamente más valiosos. En esa misma línea de acción, el PRUG favorece aquellas actividades científico educativas que utilicen el medio y sus recursos.

En lo relativo al uso público, el PRUG fija las normas para las actividades deportivo-recreativas, náuticas y aeronáuticas de carácter deportivo, las acampadas, el uso del fuego, el tráfico motorizado y la explotación de los recursos primarios. Dentro de esta última actividad se incluyen las recolecciones de hongos, frutos y plantas silvestres; los aprovechamientos madereros; los proyectos y planes técnicos de Ordenación de Montes; los tratamientos fitosanitarios con productos químicos; la caza; la pesca fluvial; la mejora de pastizales y los tratamientos selvícolas; la ganadería, agricultura y apicultura, y las extracciones mineras, entre otras.

También dentro de este Título se fijan las normas de regulación de usos y actividades teniendo en cuenta los equipamientos e infraestructuras que se quieran ejecutar en el Parque, como por ejemplo parques rurales y jardines públicos, señalizaciones y realización de senderos, campamentos y campings, instalaciones permanentes o eventuales de hostelería y restauración, y recintos de atracciones. Junto a estas actividades se incluyen los proyectos tendentes al aprovechamiento de los recursos primarios, por ejemplo granjas cinegéticas, cercas o vallados cinegéticos y pecuarios, piscifactorías, viveros e invernaderos, infraestructuras de defensa del monte contra los incendios forestales, etc.

Capítulo aparte dentro de este mismo Título merecen los equipamientos e infraestructuras para la protección de los recursos hídricos y del suelo, como obras de captación de aguas y acueductos, de vertederos de residuos, de construcción de fosas sépticas, de desmontes, así como otros proyectos para instalar líneas de ferrocarril, instalaciones de telecomunicaciones o energéticas. Finalmente, este título fija las normas de regulación urbanística y de los usos residenciales.

El Título tercero presenta las limitaciones previstas en el PRUG para las actividades y usos, que pueden ser permitidos, autorizables y prohibidos en las tres zonas concretas que se distinguen en el Parque Natural: zonas de alto valor ecológico, las zonas de predominio silvo-pastoral y las áreas de infraestructuras y uso recreativo intensivo. La zona periférica del parque comprende una sola categoría de protección denominada zona de preparque (el territorio que incluye los núcleos urbanos y presenta mayor humanización y, en consecuencia, mayores transformaciones en el paisaje).

Finalmente, el Título cuarto refleja la reglamentación administrativa, define las funciones de la Junta Rectora y de la Dirección del Parque, así como el régimen de actuaciones y usos prohibidos o que requieran valoración de impacto ambiental o proyecto de restauración. El régimen de indemnizaciones y de sanciones e infracciones administrativas también figuran en este apartado.

El último Título del PRUG incluye las disposiciones (transitorias y derogatorias) del Plan.