19 de mayo de 2000

El Gobierno ha aprobado un Decreto que regula la compraventa de medicamentos veterinarios y de piensos medicamentosos en la Comunidad Autónoma de La Rioja. Esta normativa establece que la posesión, con fines industriales o comerciales, de los medicamentos para animales requiere una autorización expresa y previa de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural. Además, y entre otras cuestiones, prohíbe la venta a domicilio, por catálogo o por correo de los medicamentos para animales, así como cualquier actividad relacionada con productos o preparados no reconocidos, exige el uso de la receta veterinaria y crea un registro oficial de centros relacionados con los medicamentos veterinarios.

Para establecer un control exhaustivo, el Decreto obliga a los citados centros a inscribirse en el registro oficial, excepto a las farmacias y a los almacenes de medicamentos para uso humano autorizadas por la Consejería de Salud. Asimismo, detalla todos los requisitos que debe reunir cada uno de ellos para elaborar, distribuir o dispensar medicamentos veterinarios, las condiciones de los locales y las exigencias de funcionamiento de cada uno de los centros dedicados a esta actividad.

De este modo, los laboratorios o productores de piensos medicamentosos sólo suministrarán medicamentos a los almacenes mayoristas, es decir, a las entidades comerciales de distribución o venta al por mayor legalizadas. Éstas, a su vez, podrán vender los medicamentos veterinarios o piensos medicamentosos a las farmacias, botiquines de urgencia, agrupaciones ganaderas o establecimientos comerciales detallistas. Los botiquines de urgencia se instalarán, a petición de los ayuntamientos y por razones de lejanía y urgencia, donde no existan farmacias u otros centros de venta de medicamentos. Por otra parte, los medicamentos para animales de compañía, terrario, pájaros, peces de acuario y pequeños roedores pueden venderse en otros establecimientos.

Para adquirir cualquier medicamento veterinario, los ganaderos deberán presentar una receta en la que un veterinario capacitado legalmente prescriba los medicamentos.

La receta incluirá los datos mínimos sobre el veterinario, el ganadero, el medicamento y los animales establecidos en el Decreto y constará de tres ejemplares: uno para el establecimiento que venda el medicamento, otro para el responsable de los animales y otro para el veterinario. Tanto este último como el establecimento dispensador deberán conservarla durante tres años y el ganadero, por su parte, durante doce meses. Además de expender la receta, el veterinario está obligado a justificar, en el centro dispensador, el destino de los medicamentos adquiridos para su botiquín.

En cuanto a las competencias, la Consejería de Salud y Servicios Sociales se encargará de las inspecciones y otras actuaciones en los almacenes que distribuyan medicamentos de uso humano y uso veterinario y en las oficinas de farmacia. La Consejería de Agricultura, por su parte, actuará en los almacenes mayoristas de medicamentos veterinarios, en las agrupaciones ganaderas, en los establecimientos comerciales detallistas, en los botiquines de urgencia, en los centros elaboradores de piensos medicamentosos y en los establecimientos que vendan medicamentos para los animales de compañía.