28 de abril de 2000

El Gobierno de La Rioja ha dado el visto bueno al Decreto por el que se aprueba el reglamento de accesibilidad al medio físico, que establece criterios básicos para suprimir las barreras urbanísticas y arquitectónicas que dificulten o impidan la integración de personas con movilidad reducida (PMR) o con cualquier otra limitación.

Por lo tanto, el objetivo del Decreto, en cuya elaboración han colaborado todos los colectivos sociales afectados, es garantizar a estas personas la accesibilidad y la posibilidad de utilizar los bienes y servicios de la sociedad, y promover las ayudas técnicas necesarias para eliminar las barreras y obstáculos físicos o sensoriales que impidan o dificulten el normal desenvolvimiento de estas personas.

Esta disposición, que desarrolla parcialmente la Ley 5/1994 de supresión de barreras y promoción de la accesibilidad y se completará con una norma posterior sobre el transporte y las comunicaciones, establece también medidas de fomento y control de la accesibilidad, como la denegación de la Cédula de Habitabilidad a cualquier edificio que incumpla el reglamento.

El reglamento deberá aplicarse en todas las actuaciones urbanísticas o edificatorias (planeamiento, gestión o ejecución de Urbanismo; redacción de proyectos y obras de nueva edificación, reforma y/o rehabilitación, y todas las edificaciones y construcciones de uso público o privado) que ejecuten la Administración, entidades públicas o privadas y particulares. Su ámbito de aplicación abarca toda la Comunidad Autónoma, aunque en los municipios de menos de 1.000 habitantes no será obligatorio cumplir los criterios establecidos en las calles existentes.

El Decreto establece tres niveles de accesibilidad: adaptado, practicable y convertible, que permiten fijar los criterios básicos para la supresión de las barreras urbanísticas o arquitectónicas

En este sentido, define como adaptado el espacio, instalación, itinerario o servicio que se ajusta a los requerimientos funcionales y de dimensiones que garantizan su utilización autónoma y con comodidad por las personas con movilidad reducida. Del mismo modo, considera practicable el espacio que, sin ajustarse a todos los requerimientos, puede ser utilizado de forma autónoma por las personas con movilidad reducida. Por último, establece como convertible el espacio, instalación, itinerario o servicio que, con modificaciones de escasa entidad y bajo coste, puede transformarse como mínimo en practicable.

Por su parte, el reglamento establece las medidas fundamentales que han de tenerse en cuenta en el diseño y dimensionamiento de espacios para que sean utilizados por personas con limitaciones físicas; clasifica las vías y espacios públicos urbanos -calles, plazas, parques, aparcamientos, etc.- en función de tres niveles de tráfico peatonal: bajo, medio e intenso, y tres grupos de municipios: de más de 25.000 habitantes, de entre 25.000 y 10.000 habitantes, y de entre 10.000 y 1.000 habitantes.

Con estos parámetros, fija las dimensiones de los itinerarios o elementos arquitectónicos, que serán de mayor o menor amplitud según el tipo de tráfico y el número de habitantes del pueblo o ciudad.

El capítulo tercero del reglamento dispone que todos los edificios y establecimientos destinados a uso público, independientemene de su titularidad, deberán ser adaptados o practicables y especifica las condiciones que deben cumplir sus instalaciones para estar incluidos en estos niveles de accesibilidad.

Finalmente, el reglamento determina en el capítulo cuarto que en las edificaciones de uso privado todos los itinerarios de uso común serán, como mínimo, practicables y cuando se trate de edificios de 33 o más Viviendas de Protección Oficial, dichos espacios deberán ser adaptados.