11 de julio de 2014

El consejero de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente, Íñigo Nagore, asiste a la entrega de la certificación de la huella de carbono del viñedo a la bodega institucional de La Grajera.

El viñedo y la bodega institucional de La Grajera del Gobierno de La Rioja han recibido la certificación de la huella de carbono que entrega la Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR) y acredita la veracidad del cálculo de las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero en todas las fases del ciclo de vida de los vinos que se elaboran.

La entrega de este reconocimiento ha tenido lugar hoy en un acto que se ha celebrado en la sala de barricas de la bodega institucional y ha contado con la presencia del consejero de Agricultura, Íñigo Nagore; el director de la delegación de la entidad de certificación en La Rioja, Emilio Flamarique; el director de Calidad Ambiental, José María Infante; el enólogo de la bodega, Juan Bautista Chavarri, y el director técnico de la consultora Feydo, Chema Casorrán.

El Gobierno de La Rioja ha promovido esta certificación dada la importancia del sector vitivinícola en esta región y en el marco de su compromiso en la lucha contra el cambio climático y dentro de las actuaciones encaminadas hacia el ahorro y la eficiencia energética y la sostenibilidad medioambiental.

Desde el viñedo y la propia bodega, que se abastece con energía geotérmica, "siempre hemos apostado por el ahorro y la mejora de la eficiencia en la gestión del agua, la reducción del consumo energético, la producción integrada en el viñedo y la gestión selectiva de los residuos", ha señalado Íñigo Nagore; pero esta certificación "supone un nuevo paso en la identificación de puntos críticos para seguir mejorando y, además, queremos que sea una herramienta útil para el sector vitivinícola riojano".

En este sentido, la aplicación práctica de estos informes no se limita al ámbito institucional, sino que es exportable al sector vitivinícola riojano en general; mientras que su uso y aprovechamiento queda abierto al público en general, en consonancia con el aumento de la conciencia medioambiental y la preocupación por el calentamiento global.

Del mismo modo, la difusión de los resultados puede promover la colaboración entre la Comunidad Autónoma y las empresas para el intercambio de información y el uso regular de indicadores de cambio climático, "facilitando la evaluación del impacto del cambio climático y el cumplimiento de las medidas adoptadas en planes y programas, así como la apertura de líneas de actuación en la mejora de la competitividad del sector como pieza clave del desarrollo económico de La Rioja", ha subrayado el consejero de Agricultura y Medio Ambiente.

Garantizar procedimientos futuros

La huella de carbono es el conjunto de gases de efecto invernadero (GEI) que se han emitido durante las distintas fases del ciclo de vida del producto, medidos en unidades de dióxido de carbono (CO2) equivalente. El cálculo de la huella de carbono, para el que se ha contado con el asesoramiento la consultora FEYDO Medio Ambiente, supone la descripción y cálculo de la cantidad total de emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero.

El objetivo de este dato es cuantificar de una manera acreditada el CO2 emitido a la atmósfera y establecer con garantías los procedimientos más adecuados para reducir y compensar esas emisiones en las futuras añadas. Gracias a esta información, la bodega institucional del Gobierno de La Rioja ha podido identificar oportunidades de ahorro de costes, implantar políticas de reducción de emisiones más efectivas e iniciativas de ahorro mejor dirigidas, demostrando así su compromiso medioambiental.

AENOR ha analizado todas las fases del ciclo de vida (desde la adquisición de las materias primas hasta su gestión como residuo) para que el sector reconduzca sus esfuerzos en la implantación de energías renovables, tecnologías más eficientes, disminución del consumo de recursos, minimización de residuos… En suma, la implantación de políticas que redunden en la reducción de emisiones de GEI generadas, identificando oportunidades de ahorro energético y, por ende, económico, como consecuencia de un mejor conocimiento de las fuentes emisoras.