22 de abril de 2015

Ante las manifestaciones realizadas hoy por el portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hepatitis C, Javier Granda, el Gobierno de La Rioja quiere subrayar que el Servicio Riojano de Salud administra el tratamiento con antivirales de 3ª generación contra esta enfermedad a todos los pacientes que lo necesitan y que son adecuados para ello en base a un criterio exclusivamente clínico.

Son los especialistas los que con total libertad y sin condicionantes de carácter económico determinan la idoneidad del tratamiento y por ello la Consejería de Salud garantiza que se tratará a todos los pacientes afectados de hepatitis C de manera ordenada y, siempre, según criterio clínico. Este ha sido siempre, y será, el criterio mantenido por la Consejería de Salud para administrar los medicamentos.

De hecho, los profesionales del Servicio de Digestivo y los de Farmacia ya han comenzado a administrar estos medicamentos y desde que comenzarán a estar disponibles el pasado 7 de abril hasta la fecha han tratado a más de 60 pacientes riojanos. Unas cifras que demuestran que el ritmo con el que se está aplicando la estrategia nacional de la hepatitis c en esta comunidad es uno de los más altos del país a la vista de los pacientes riojanos que ya están siendo tratados en relación a los identificados y tipados.Y así continuará siendo siempre en base a las circunstancias de cada paciente y la conveniencia de prescribirles determinado tipo de tratamiento, según el criterio de los profesionales, ya que el objetivo con el que trabaja el Gobierno de La Rioja es el de conseguir que La Rioja esté libre de hepatitis C en 2025.

Debido a la implicación histórica de los médicos con esta patología, la mayoría de los pacientes riojanos ya han sido tratados en alguna ocasión, salvo en casos en los que el fármaco ‘interferón’ estaba contraindicado o el paciente decidía no adherirse al tratamiento por motivos personales.

Para que un paciente sea tratado con los nuevos fármacos, se sigue, exclusivamente, el criterio del especialista, que debe valorar el grado de afectación de cada paciente, si hay comorbilidad (presencia de otras enfermedades); el riesgo/beneficio en función de la afectación hepática, y otros condicionantes como la experiencia que se va adquiriendo con estos fármacos en relación con los diferentes estadios de la enfermedad.