29 de abril de 2015

La junta directiva de la Reserva de la Biosfera ha visita una ruta de silencio.

El consejero de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente, Íñigo Nagore, ha presidido hoy la reunión de la Junta Directiva de la Reserva de la Biosfera de La Rioja, en la que no sólo se ha presentado el balance de actividad del último año, sino que se ha presentado el borrador del plan de actuaciones e inversiones previsto para el nuevo ejercicio.

Pero además, la reunión, celebrada en Aguilar del Río Alhama, se ha aprovechado para presentar una nueva iniciativa para acercar a la población los valores naturales de la Reserva riojana: las Rutas del Silencio. Se trata de un aplicación para móviles que permite a los usuarios disfrutar de una selección de rutas guiadas por los paisajes sonoros de los valles del Leza, Jubera, Cidacos y Alhama en diferentes épocas del año.

Cada una de las cuatro rutas o senderos seleccionados, que se incluyen en la red de itinerarios verdes, se desarrollará en torno a un grupo de sonidos (especies animales, ruidos de fenómenos meteorológicos u otros sonidos naturales o artificiales) específicos de cada uno de los valles. Para facilitar la interpretación, e incluso para preparar el paseo, se incluye además un listado de fichas de los animales, acompañadas de una imagen, de una grabación del sonido que emite dicho animal y una pequeña nota explicativa.

Rutas recomendadas

Es recomendable hacer las rutas en las épocas indicadas ya que el paisaje sonoro varía mucho en función de la estación del año. De este modo, para la primavera se ha seleccionado una ruta en la localidad de Valdegutur, en el valle del Alhama, donde el usuario podrá disfrutar especialmente de los coros de anfibios que habitan en el entorno.

La ruta de verano transcurre por Trevijano, en el valle del Leza, en un momento en el que las aves estivales como los abejarucos han realizado su cría. En otoño, la propuesta pasa por desplazarse hasta el hayedo de Zarzosa, en el valle del Cidacos, donde la berrea y las migraciones de aves cobran especial protagonismo. Y ya en el invierno, la ruta discurre por el valle del Jubera y el Cárabo, coincidiendo en la época de celo a lo largo de un recorrido que se acerca a Santa Cecilia desde Santa Engracia.