19 de septiembre de 2013

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El consejero de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente, Íñigo Nagore, y el presidente de la Asociación de Fabricantes Expendedores de Pan y Afines (ARFEPAN), Eduardo Villar, han presentado hoy la nueva marca colectiva ‘Pan sobado de La Rioja’, que nace para defender y garantizar el origen geográfico y la calidad diferenciada de la materias primas que se utilizan en la elaboración de panes siguiendo las prácticas tradicionales arraigadas en La Rioja.

La puesta en marcha de esta nueva marca responde a una solicitud y al interés transmitido por ARFEPAN, a través de la Federación de Empresarios de La Rioja. "Vimos que era una buena oportunidad para revalorizar el proceso de elaboración tradicional y recuperar el gusto por el sabor del pan de siempre entre los consumidores", ha explicado Nagore, para quien el futuro de los productos agroalimentarios riojanos debe ir ligado a la especialización en la calidad y el valor añadido.

En este sentido, el reglamento de la marca recientemente aprobado por la Consejería de Agricultura establece cómo únicos ingredientes para ser acreditado con el distintivo de ‘Pan Sobado de La Rioja’ harinas fuertes de trigos panificables, con masas madres naturales, agua, levadura de panificación, y sal comestible. En lo que respecta a las harinas empleadas, ha destacado Nagore, "es una condición indispensable que al menos el 30% de las mismas procedan de trigos recolectados en La Rioja".

Barras y hogazas

El ‘Pan Sobado de La Rioja’ diferenciará a los panes tradicionales típicos de La Rioja, elaborados con masas duras y con una terminación en cilindro que da como resultado unos panes de miga compacta y blanca, con una corteza fina y crujiente de color dorado. Además, se presentará en dos formatos diferentes: barra y hogaza.

Las barras de pan sobado riojano serán piezas cocidas de hasta 430 gramos de peso, de forma alargada y con una longitud de 40 centímetros máximo. Presentarán un ligero marcado producido por los cortes efectuados en la base, y también se podrán comercializar en formato con rombos en su base (picos). Si hablamos de hogazas, serán piezas cocidas de hasta 500 gramos de peso y se distinguirán por su forma redondeada en su parte inferior, mientras que la parte superior será lisa y hexagonal. Tendrán un diámetro mínimo de 15 centímetros y un máximo de 20 centímetros.

El amasado se realiza en varias etapas siguiendo técnicas tradicionales en La Rioja como es el refinado de la masa a través de cilindros mecánicos que permite obtener una masa fina y elástica. La temperatura final será de unos 21ºC. Inmediatamente, sin reposar, se divide la masa y se forman las piezas -cuanto más rápido más finura-, para a continuación, dejar que fermente en cajones o cámaras a temperatura ambiente, en torno a los 26ºC. En la última fase, se realiza el cortado de las piezas y el horneado a unos 210ºC, con poco vapor.

Comercialización y envasado

Los productos amparados por la marca colectiva ‘Pan Sobado de La Rioja’ se pondrán a la venta exclusivamente en los despachos de las industrias de panadería y establecimientos de alimentación autorizados. Además, deberán cumplir con la norma general de envasado y etiquetado incorporando la imagen del sello de calidad aprobado.

La Asociación Riojana de Fabricantes Expendedores de Pan y Afines ostentará la titularidad de la marca y por tanto, su uso quedará restringido inicialmente a las 45 empresas que agrupa en la actualidad. ARFEPAN, fundada en el año 1977, confía en poder ampliar el número de socios que puedan elaborar ‘Pan Sobado de La Rioja’ conforme a las condiciones establecidas en la marca de calidad.

Esta marca colectiva ha sido reconocida en el ámbito de la Ley 5/2205 de 1 de junio de los Sistemas de Protección de la Calidad Agroalimentaria en la Comunidad Autónoma de La Rioja. El elemento común de los sistemas de protección de la calidad agroalimentaria es la existencia de un doble mecanismo de control, que garantiza el seguimiento de un producto desde su origen hasta el consumidor final. Por un lado se lleva a cabo un autocontrol por parte de los operadores y por otro una certificación externa realizada por un organismo independiente, en base al cumplimiento del reglamento de uso de la marca.