7 de agosto de 2013

El consejero de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente, Íñigo Nagore, ha valorado hoy el resultado de la entrada en vigor de las medidas administrativas aprobadas por el Parlamento de La Rioja el pasado mes de diciembre para actuar sobre las fincas agrícolas abandonadas, principalmente de frutales, y evitar problemas fitosanitarios. Durante los seis primeros meses del año, ha detallado, la Sección de Protección de Cultivos del CIDA ha recibido denuncias sobre 44 parcelas de cultivos leñosos para su declaración como fincas abandonadas.

En este sentido, se considera finca abandonada una parcela, o parte de ella, ocupada por cultivos leñosos cuando concurran determinadas circunstancias de forma acumulada: una presencia importante de plagas o enfermedades que puedan afectar al cultivo, la no realización de una poda adecuada, o que se haya constatado que no se desarrolla ninguna práctica de cultivo o mínimo laboreo; o que no exista una cubierta vegetal adecuada desde el punto de visto medioambiental.

Nagore ha explicado que "es un problema cuya resolución nos venía demandando desde hace tiempo el sector, y con esta regulación hemos puesto a disposición de cualquiera un instrumento eficaz para prevenir la propagación de plagas y enfermedades, especialmente las que afectan al cultivo de frutas de pepita".

Las 44 fincas se localizan en Alfaro (22), Rincón de Soto (17), Albelda (3), Lardero (1) y Entrena (1). La disposición de los propietarios ha permitido que en 15 fincas ya se haya corregido la situación, mientras que otras 2 lo harán en breve. En el resto de los casos, los expedientes se encuentran aún abiertos, ha señalado Nagore, durante su comparecencia con la directora general de Investigación y Desarrollo Rural, María Martín.

El procedimiento de declaración de finca de cultivos leñosos abandonada se inicia siempre de oficio a través de una resolución de la Consejería de Agricultura por iniciativa propia, en base a una petición razonada de otros órganos (por ejemplo, un ayuntamiento), o por una denuncia. Una vez recibida la denuncia, los técnicos se trasladan hasta la finca para verificar que efectivamente se dan los condicionantes para considerar que está abandonada y que está justificada, por tanto, la tramitación del expediente.

La resolución de inicio se notifica al propietario de la finca con el fin de que pueda plantear alegaciones. En caso de que se declare como abandonada, tiene un plazo de seis meses para llevar a cabo las medidas correctoras, es decir, realizar un nuevo cultivo o arrancar y limpiar la zona. Asimismo, si los servicios técnicos comprueban que en el curso de la tramitación del expediente cesa la situación de abandono, podrá declararse finalizado y proceder a su archivo.

En caso de incumplimiento, la administración agraria riojana ejecutará de forma subsidiaria el arranque y repercutirá los gastos en el propietario de la finca, que además podrá ser sancionado por haber cometido una infracción en materia de sanidad vegetal.

Prevención e investigación

El consejero de Agricultura ha insistido en que esta es una medida de prevención que "resulta fundamental en la lucha contra una de las enfermedades que acecha a nuestros frutales de pepita como es el fuego bacteriano", una enfermedad, ha recordado, "para la que, hoy en día, no existe ningún tratamiento eficaz".

En esta línea, desde el Servicio de Investigación y Desarrollo Tecnológico Agroalimentario (CIDA) y de forma coordinada con los agricultores ya se han empezado a realizar estudios sobre el terreno para analizar el comportamiento de nuevas variedades de pera, como la ‘elliot’, resistente al fuego bacteriano.

Además, se está trabajando junto a la DOP ‘Peras de Rincón de Soto’ en diversos proyectos de investigación y experimentación para tratar de buscar soluciones que minimicen en la medida de lo posible los daños ocasionados por el fuego bacteriano.