Muchas de las técnicas utilizadas para estabilizar los taludes y evitar deslizamientos, relacionadas también con la adecuación morfológica, sirven para paliar el problema erosivo. En todo caso, se deben aplicar algunas medidas específicas para corregir la erosión de las superficies que se van a revegetar.

Este tipo de medidas tiene como finalidad la estabilización de taludes, incluyendo movimientos de remodelación de la superficie, tratamientos de drenaje y de protección superficial adicional a la cubierta vegetal, en caso de que se estimen convenientes. La idoneidad y diseño de estas obras depende de la dureza del sustrato y de la pendiente final de las superficies.

bancales yeso
Detalle de los bancales formados en una explotación de yeso

talud erosionado
Detalle de un talud erosionado por el agua en una explotación de arena

Entre las medidas constructivas contra la erosión a considerar, están la creación de pequeños bancales y terrazas en las zonas de mayor riesgo de erosión como posible forma de reducir las pendientes y la longitud de declive, frenando la escorrentía superficial.

En cuanto a los drenajes debe procurarse que no sean un elemento de agresión para la estabilidad del suelo. Los taludes de desmonte o excavación serán más susceptibles a la erosión en la zona baja del declive mientras que las escombreras y rellenos se erosionarán con más facilidad en la coronación. Además de las cunetas de la base de los taludes de excavación es importante que la cabecera de las escombreras, terraplenes y rellenos posean una cuneta de guarda.

Los desagües han de llevarse encauzados hasta los cauces naturales o, en su defecto, hasta el pie de los terraplenes, pero, protegiendo el punto de desagüe, con un empedrado a base de gravas o gravillas, con el fin de absorber y dispersar la energía del chorro de vertido.

Como medida de corrección previa a la revegetación, hay que citar los escarificados superficiales del terreno en líneas horizontales, para romper los pequeños o medianos surcos ya formados. Otro sistema, cuando los surcos han adquirido mayor dimensión, consiste en abancalar ligeramente el talud, y disponer ramaje de plantas, capaces o no de germinar, en pequeños bancales; los haces de ramas se sujetan a estacas que van clavadas en la solera.

Los problemas derivados del exceso de agua que produzca encharcamientos e impida determinados usos, deben corregirse con las medidas u obras de drenaje superficial o interno que en cada caso sean convenientes.