A la hora de realizar un plan de restauración de un área determinada, debemos conocer todos los condicionantes geoecológicos (clima, geología, litología, fauna, flora, hidrología, paisaje, etc.) y culturales (demografía, economía e historia) del entorno y del lugar a recuperar. También es importante conocer muy bien la problemática del lugar (si ha habido contaminaciones del suelo, del agua, si ha habido compactaciones, edificaciones, etc.). Del mismo modo, debemos tener fijado una “imagen objetivo del lugar ya restaurado con los usos que tendrá (agrícola, ganadero, forestal, industrial, etc.). Conociendo ya el principio (problemática inicial más condicionantes) y el final (“imagen objetivo” del lugar con sus usos potenciales), falta desarrollar el plan de restauración, que consistirá en todas las actuaciones necesarias para conseguir nUso agrícola de restauraciónuestros objetivos.

La recuperación de un área debe tener como base el entendimiento de su integración en el paisaje, comprendiendo un análisis profundo de las variadas interrelaciones que tienen lugar entre los elementos que lo hacen posible.

Aunque existe una correlación directa entre la mayoría de las degradaciones y las actuaciones o medidas de corrección a acometer (retirar los residuos, descontaminar, restituir el suelo, la vegetación, etc.) el diseño global de la restauración debe orientar todas las intervenciones, tanto desde el punto de vista de integración paisajística y ecológica como, primeramente de los usos a los que se pretende destinar el espacio.

A partir de los requerimientos de los usos y actividades a desarrollar en el espacio (futuras previstas o potenciales), y de los factores condicionantes y Porcentaje de los distintos usos finales que se dan a las explotaciones mineraslimitantes, se deben definir los "modelos de restauración" a aplicar a cada unidad del espacio. Cada modelo de restauración consiste, básicamente, en una imagen objetivo en términos de cobertura vegetal o características de la superficie del terreno.

Hoy en día, los principales usos que se dan a un terreno después de haber sufrido un aprovechamiento minero son mayoritariamente agrícolas.

Desde el punto de vista de programación de las actuaciones , una vez definido el modelo de restauración es necesario acondicionar progresivamente el terreno con el fin de que los usos potenciales sean factibles. Para ello, se procederá a definir las distintas actuaciones según los casos, por ejemplo, retirar los residuos y suelos contaminados, remodelar la diferente zona adaptando la topografía a las necesidades previstas, mejora del drenaje que controla la erosión, reconstrucción del suelo e implantación de la cubierta vegetal que corresponda a los usos y al modelo de restauración asignado.

A continuación se revisan las principales medidas correctoras o actuaciones básicas de restauración y algunas de las técnicas que se pueden utilizar en su desarrollo.