8 de mayo de 2001

Excmo. Presidente del Parlamento de La Rioja.

Excelentísimas e ilustrísimas autoridades.

Señores miembros de la reconocida "Asamblea de los Treintaidosantes".

Señores ex Presidentes y ex Diputados de la Cámara legislativa riojana.

Apreciados invitados, representantes del "Pueblo de La Rioja".

Señoras y señores

Esta loable iniciativa del Parlamento de La Rioja nos convoca en este Monasterio -lleno de significados- y en este Salón de la Hispanidad -testigo mudo de ilusiones, deseos y compromisos- para celebrar hoy, 8 de mayo, el "Vigésimo Aniversario de la Firma del Proyecto de Estatuto de Autonomía de La Rioja". Fue la culminación de un proceso mediante el cual el sentir riojano se puso de manifiesto y tomó rango de Ley Orgánica. Un proceso de racionalidad constitucional y de racionalidad jurídica, amparado en el Título VIII de la Constitución.

Rememorar hoy aquella firma, poner en "tiempo presente" lo que para los más jóvenes está en su pasado y representa su "historia inmediata", fortalece la identidad intergeneracional de La Rioja como espacio "cívico-político". Trae a la memoria individual de todos los riojanos los deseos y la voluntad de nuestra Comunidad para superar todos los obstáculos que salieron al paso hasta conseguir su objetivo: el reconocimiento de La Rioja, de los riojanos como tales, nuestro ser.

Tanto el ser como el sentir afianzan la pertenencia a nuestra colectividad, que se denomina La Rioja, y que se define en el artículo primero del Estatuto de Autonomía como "la expresión de una identidad histórica que en el ejercicio del derecho al autogobierno recogido en la Constitución Española se constituye en Comunidad Autónoma dentro del Estado Español". Finaliza el mencionado artículo, en su redacción actual, indicando que "el Estatuto de Autonomía aspira a hacer realidad los principios de libertad, igualdad y justicia para todos los riojanos, en el marco de igualdad y solidaridad con las demás nacionalidades y regiones de España".

Estas ideas -expresadas en este lugar histórico que simboliza nuestra identidad- concilian el "sentir" de una colectividad con el "ser" de La Rioja y el "querer ser" en un tiempo futuro. Una conciliación que el hoy presente, 8 de mayo de 2001, no duda en otorgar el protagonismo al conjunto de la sociedad riojana; en hacer uso de este Salón de la Hispanidad del Monasterio de Yuso, como testigo del tiempo que pasa y sobrevive; en ofrecer el uso de la palabra en nuestra lengua como instrumento que fortalece voluntades y forja solidaridades; en afirmar un autonomismo riojano, imbricado en el futuro de España y partícipe de la construcción europea.

Un día como hoy, que comparte una historia común que comenzó hace veinte años, debe también compartir el esfuerzo realizado por configurar una autonomía más justa, más solidaria, más igualitaria y más próspera.

Hoy el Parlamento de La Rioja, el Gobierno y su Presidente, como órganos institucionales de la Comunidad Autónoma de La Rioja (E. Aut. Art.15) rinden homenaje a este sentir colectivo en coincidencia con el vigésimo aniversario de la firma del Proyecto de Estatuto de la Comunidad Autónoma de La Rioja.

Como Presidente de la Comunidad, y en nombre de todos los riojanos, deseo dar las gracias a la Asamblea de Treintaidosantes, compuesta por los representantes democráticos de aquellas fechas (Diputados provinciales y parlamentarios nacionales), que dio forma a las aspiraciones de nuestro pueblo. Gracias a todos y a cada uno de vosotros por la generosidad, trabajo y tiempo dedicado al texto con el que La Rioja comenzó a ser Comunidad Autónoma, así como a aquellas asociaciones y colectivos aquí presentes, que impulsaron y apoyaron esta iniciativa.

Agradecimiento que quiero hacer llegar también a todos los parlamentarios de las anteriores legislaturas, así como a los Presidentes de Gobierno que me precedieron, a sus Consejeros y a los altos cargos de esta Comunidad que han puesto su trabajo a disposición de los ciudadanos.

Han pasado ya veinte años, tiempo que nos permite reflexionar sobre el desarrollo del Estatuto de Autonomía: al principio con pasos cortos y dubitativos, después con pasos más firmes, con nuevas transferencias y dotaciones presupuestarias que han sido imprescindibles para crecer en autogobierno y mejorar la calidad de vida de todos los que formamos parte de esta Comunidad.

A lo largo de este tiempo hemos asumido transferencias en materia de carreteras, vivienda, servicios sociales, educación universitaria y no universitaria, Cámaras Agrarias, comercio e industria, colegios profesionales, desarrollo rural o investigación científica de la lengua castellana. Además, tenemos abierto el camino para, en cuanto lo estimemos oportuno, asumir las competencias de Sanidad, Justicia o las políticas activas de Empleo.

En el texto del Estatuto se ha reconocido a las comunidades riojanas asentadas fuera de nuestra región; institucionalizado el Tribunal Superior de Justicia de La Rioja; se nos ha facultado para corregir los posibles desequilibrios derivados de los regímenes forales del País Vasco y Navarra; hemos creado el Consejo Consultivo de La Rioja y podemos contar con un Tribunal Económico-Administrativo.

En definitiva, el Estatuto, con sus reformas, ha dado a lo largo de estas décadas las adecuadas respuestas a las aspiraciones, dudas y preguntas que los riojanos nos hemos venido formulando sobre nuestro presente y nuestro futuro. Porque este Estatuto es el fruto del esfuerzo de toda la sociedad riojana en su conjunto y nos está permitiendo afrontar un desarrollo comunitario basado en nuestras propias capacidades y en nuestras potencialidades.

Y en el momento de hacer balance, en este año 2001, podemos afirmar -y estaremos todos de acuerdo- que nuestro Estatuto, como nosotros mismos, se ha desarrollado en completa libertad. Posee un elevado nivel competencial y de autogobierno. Ha evolucionado hasta poner, al cercano alcance de los riojanos, las herramientas necesarias para construir el presente y mirar con tranquilidad el futuro. Y, además, está basado en los principios de responsabilidad y solidaridad.

Responsabilidad porque nos faculta para administrar nuestros intereses sociales, económicos y políticos; porque crea las condiciones de desarrollo y convivencia; porque nos dota de recursos presupuestarios y humanos para avanzar en el progreso de la Comunidad y porque nos otorga capacidad legislativa para seguir evolucionando.

Y solidaridad porque nos implica a todos en un proyecto más amplio, como es el concepto de Estado en el que el discurso de la reclamación se ha cambiado por el de la asunción compartida de responsabilidades basadas en la lealtad mutua y la cooperación.

La Rioja que se asoma al siglo XXI es una Comunidad en crecimiento y bienestar. Desde el ser y el sentir -que es orgullo y responsabilidad de este Presidente- hoy me permito afirmar que la imagen que La Rioja tiene de sí, y la percepción que se tiene de nuestra Comunidad Autónoma, han evolucionado positivamente en los últimos años y de forma exponencial. Una afirmación exenta de autocomplacencia, pero cargada de exigencia para que cada día del calendario se justifique la razón de la nueva estructura con realidades constatables.

La mejora de nuestra imagen la hemos hecho posible todos los riojanos al interiorizar la importancia de lo regional como parte de gestión de lo global. Lo hemos hecho posible todos los riojanos, mediante un consciente colectivo de estar construyendo nuestra propia historia, sin necesidad de sentimentalismos románticos ni de justificaciones existencialistas sobre nuestro ser o nuestro carácter. Lo hemos hecho posible todos los riojanos, con una visión práctica que ya recogieron los Treintaidosantes en el Proyecto del Estatuto de Autonomía.

Un Estatuto que ha permitido que La Rioja sea una realidad política nueva, arraigada de forma soberana en la Constitución de 1978 y expresada jurídicamente como Ley Orgánica (3/1982, de 9 de junio); su espíritu y literalidad nos llevan al inconformismo de saber que tenemos grandes retos que afrontar en estos inicios del siglo XXI.

Nos encontramos ante un futuro en el que los riojanos nos sentimos en igualdad de oportunidades que el resto de las regiones, porque el Estatuto de Autonomía así lo garantiza. Con esta base, debemos seguir trabajando para conseguir que nuestra Comunidad Autónoma sea cada vez más competitiva, para avanzar en nuestro desarrollo y que éste redunde en beneficio del desarrollo de España y del desarrollo europeo.

Como más de una vez ya he indicado, debemos olvidarnos de nuestros complejos, porque son un obstáculo para avanzar. Muy al contrario, tenemos que afianzar nuestra autoestima y confiar en nuestro trabajo y en nosotros mismos.

Con el más profundo respeto democrático, desde esta piedra fundacional de San Millán, símbolo del pasado y patrimonio presente de la Humanidad, quiero insistir en que lo importante es nuestro futuro, por lo que San Millán debe volver a ser hoy el eje sobre el que giren nuestras renovadas aspiraciones y responsables compromisos: Aspiraciones que se alimentan en la fuerza de una identidad y de una cultura; y Compromisos sujetos a profundas y sólidas raíces del espíritu de nuestro pueblo que ya como Comunidad Autónoma, y como parte indispensable de la unidad, la democracia y el progreso de España, ambiciona que todos seamos capaces de seguir trabajando para el progreso y crecimiento de nuestra autonomía y para mejorar la calidad de vida de los riojanos.

PEDRO SANZ ALONSO - Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja