4 de junio de 2012

Rector Magnífico saliente, Sr. D. José María Martínez de Pisón,Rector Magnífico entrante, Sr. D. José Arnáez Vadillo,Sr. Presidente del Consejo Social, Profesoras y profesores del Claustro,Miembros de la comunidad universitaria,Autoridades, Señoras y señores:

Este año que celebramos el vigésimo aniversario de la Universidad de La Rioja, participo en la toma de posesión del nuevo rector desde el compromiso manifestado y demostrado a lo largo de estos 20 años por el Gobierno de La Rioja con su Universidad, convertida ya en una seña irrenunciable de la identidad riojana.

Vaya por delante mi felicitación al nuevo rector, al catedrático D. José Arnáez Vadillo y su equipo, y mi agradecimiento, también, al equipo rectoral saliente, liderado por D. José María Martínez de Pisón, por el buen trabajo desarrollado en estos ocho años. Un trabajo que se suma al desarrollado por los tres rectores anteriores, D. Pedro J. Campos García, D. Urbano Espinosa y Dña. Carmen Ortiz para, entre todos y con la colaboración de la comunidad universitaria y de toda la sociedad riojana, construir una institución educativa rigurosa y de calidad.

Han sido años de gran importancia en la construcción y desarrollo de un campus moderno y adecuadamente equipado, lo que ha permitido su adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior y el cumplimiento, con pleno éxito, de las funciones que la sociedad ha encargado a la universidad, como son la generación de conocimiento, la producción de investigación y la transferencia de ambos. En esa triple faceta, como en aquellas otras que se nos ha solicitado, la Universidad ha encontrado siempre a su lado al Gobierno de La Rioja. Y con la misma disposición de colaboración y ayuda nos va a encontrar en el futuro, y siempre que sea preciso, el equipo rectoral que hoy inicia su andadura.

Juntos, como hemos demostrado en la construcción y consolidación de la Universidad, seremos capaces de alcanzar nuevas metas y de afrontar todos los retos que la universidad se proponga, en el presente y en el futuro.

Como prueba de ello, baste señalar el importante papel que la Universidad de La Rioja está desarrollando "marcando el camino" en la estrategia ‘La Rioja 2020’, un importante proyecto de construcción y diseño de nuestra comunidad autónoma que nos llevará a estar situados dentro de las sesenta mejores regiones europeas.

La Universidad de La Rioja está situada muy acertadamente en la vanguardia de la excelencia universitaria formando parte de uno de los Campus de Excelencia con mayor proyección de entre los existentes, como es el Campus Íberus, junto a las universidades de Zaragoza, Navarra y Lérida. Un concepto de universidad que se caracteriza por la interacción con centros de investigación, centros tecnológicos y entornos productivos que contribuye al desarrollo económico y social, tanto local como regional, de nuestra tierra. Un reto ya iniciado y que debería ser potenciado en esta nueva andadura. Un camino hacia la internacionalización, la innovación y la especialización. Camino en el que el Gobierno de La Rioja se ha singularizado en el contexto actual por rubricar todos los convenios necesarios para hacer realidad un proyecto estratégico fundamental para el futuro de la Universidad de La Rioja.

A lo largo de estos últimos ocho años el Gobierno de La Rioja y la Universidad han desarrollado su primer plan plurianual de financiación. Un ambicioso plan construido en torno a la garantía de la suficiencia en la financiación; el desarrollo de programas de investigación; el desarrollo de una política de incentivos relacionados con la labor docente y, por último, el eje centrado en el desarrollo de infraestructuras universitarias modernas y adaptadas a los nuevos requerimientos formativos y que, en la actualidad, es plenamente visible en la construcción de la IV Fase del Centro Científico Tecnológico; además de la rehabilitación integral del edificio Politécnico, la construcción del Campo Experimental de Prácticas o a la adecuación del entorno del edificio Vives. Todo ello ha supuesto una inversión de más de ciento cuarenta millones de euros.

Como ha señalado el Rector, "nuestra sociedad necesita referencias de prestigio, y la Universidad –nadie lo puede dudar- es una de ellas". Por eso, hoy se mira a la Universidad con mayor interés y con mayor demanda que nunca. La sociedad actual, inmersa en una profunda crisis económica, requiere de análisis detenidos y acertados de las causas de los efectos que estamos viviendo para proponer iniciativas innovadoras que tengan como objetivo salir fortalecidos del momento tan negativo que nos toca vivir en nuestro país. Sin embargo, la Universidad no puede estar aislada del contexto en el que nos encontramos. Por ello, debemos seguir avanzando en una universidad de excelencia, de calidad y competitiva que, en unión con las empresas de la región, pueda dar magníficos frutos. Una universidad que hunda sus raíces en el entorno y los ejes estratégicos de nuestra tierra y proponga objetivos y metas que la enriquezcan y la ayuden a salir de estos tiempos difíciles.

En este sentido, quiero lanzar un mensaje de esperanza y de optimismo a la comunidad universitaria, que no es incompatible con la necesaria austeridad, de la que ya da buen ejemplo el nuevo equipo, que afronta su mandato con menos vicerrectorados pero con la voluntad de hacer más cosas. Un horizonte alentador desde la certeza de que la Universidad de La Rioja es imprescindible y que, por tanto, su viabilidad está garantizada desde la firme convicción de este Gobierno de su esencial necesidad para nuestra tierra y de que es un activo irrenunciable.

Desde esa certidumbre, la misión de la Universidad y de quienes la conforman reside en potenciar los procesos de formación humana y profesional, adecuándolos al paradigma de la formación permanente, para así hacer frente con éxito a los desafíos del presente y los dilemas que nos está deparando esta sociedad globalizada y en permanente cambio. Y ahí juega un importante papel una oferta de postgrados competitiva, adaptada a las necesidades del tejido productivo riojano, que no olvide los retos formativos de carácter personal.

En el camino hacia la consolidación de la sociedad del conocimiento, la Universidad debe desempeñar un papel central, por lo que debe planificar un programa de formación continua que, además de ofrecer contenidos que permitan actualizar los conocimientos profesionales, proporcione a los riojanos las competencias básicas en el uso del idioma del inglés y en la tecnología digital para que puedan desenvolverse con soltura a lo largo de su vida.

Es también el momento de diseñar un segundo plan de financiación plurianual (y a ello emplazo desde este momento a los Consejeros de Hacienda y Educación) que dé cabida a todas estas iniciativas y a todas aquellas que surjan del propio seno de la Universidad. Un plan de financiación que recoja y cuantifique un escenario acorde a los nuevos tiempos y, como ha sucedido con el anterior, contribuya a definir una universidad moderna, competitiva, afianzada en su entorno y, al mismo tiempo, con vocación internacional, dicho todo ello desde la confianza, el respeto y la consideración a la autonomía de la comunidad universitaria. Una universidad que se convierta en un espacio de convivencia caracterizado por el deseo de aprender y el diálogo interdisciplinar, y sobre todo, por un espacio de trabajo intelectual, riguroso y libre.

A todo ello se debe añadir el factor estratégico fundamental y clave para el éxito, como es contar con equipos de profesores altamente cualificados, como los que desempeñan su trabajo en la Universidad de La Rioja. Además, se debería centrar en el diseño de las líneas de una investigación de excelencia, investigación básica y curricular, pero también aplicada al entorno que permita la captación, cada vez en mayor medida, de la financiación privada.

Hoy más que nunca la sociedad necesita y demanda a la Universidad que adopte una posición proactiva y transversal en ámbitos como la formación y la transferencia de conocimiento porque hoy, más que nunca antes en la historia de la humanidad, la riqueza o pobreza de los pueblos dependen de la calidad de la educación. Por eso es de especial importancia que la Universidad participe en los ámbitos de generación de la sociedad, sin perder su carácter académico, en el sentido original del término.

Quiero aprovechar también la ocasión para lanzar un mensaje de ánimo y optimismo a los alumnos de la Universidad. Es muy importante que tengan siempre presente el esfuerzo económico que la sociedad realiza para que su formación académica sea de tan alto nivel. Por eso, han de tener el compromiso de devolver a la sociedad en forma de trabajo, de esfuerzo, de dedicación y de constancia en el estudio todo lo que esta sociedad pone en sus manos. Que asuman que la búsqueda del éxito es lo que les va a llevar a alcanzar su madurez personal y profesional; que, a diferencia de cualquier otro capital, el compartir el conocimiento con la sociedad es lo que hace que se multiplique y aumente. Por eso, deben tener siempre presente que una parte del aprendizaje que obtengan deben destinarlo, en forma de colaboración, a la sociedad en la que viven.

Pues bien, aprovechando que se abre el tiempo de un nuevo equipo rectoral hago un llamamiento de colaboración y esfuerzo compartido a toda la comunidad universitaria, tanto a los docentes e investigadores como a los alumnos, al personal de administración y servicios y a los representantes de las diferentes entidades y organismos que forman parte del entramado universitario.

Quiero hoy poner en valor la valentía, el compromiso y la capacidad de liderazgo del nuevo Rector para asumir la dirección de la Universidad de La Rioja. Un compromiso del Rector que debe hacerse extensible a toda la comunidad universitaria para fortalecer, desde el aliento, respaldo e implicación, la labor del nuevo equipo y, en consecuencia, para contribuir todos y cada uno con su esfuerzo personal a ganar el futuro para la Universidad y para La Rioja.

Por todo ello, me permito convocar, desde el respeto más preciado a su autonomía, a toda la comunidad universitaria, con el nuevo equipo rectoral al frente, a continuar definiendo una universidad dinámica, viva, atenta a las demandas de su entorno en todos los campos en que sea posible y dispuesta a ofrecer soluciones a los nuevos problemas, que haga del fomento del emprendimiento un factor estratégico e identificativo de la Universidad, como lo es de esta Comunidad Autónoma. Todo ello desde la reafirmación y la seguridad de que la Universidad de La Rioja, nuestra Universidad, contará siempre y en toda circunstancia, con el apoyo de este Gobierno.

Muchas Gracias.

Pedro Sanz Alonso, Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja