21 de octubre de 2011

Director de la Oficina de Información del Parlamento Europeo en España,Consejero de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente,Señoras y señores:

Deseo que mis primeras palabras en la inauguración del seminario ‘¿Qué Política Agrícola Común (PAC) después de 2013?’, que organiza la Oficina de Información del Parlamento Europeo en España, sean de bienvenida y agradecimiento.

De afectuosa bienvenida a La Rioja a todos los participantes en esta jornada y de profundo agradecimiento a la Oficina del Parlamento Europeo en España por haber elegido nuestra tierra para reflexionar sobre un tema de suma importancia para los riojanos.

Hace unos días, el comisario europeo de Agricultura, Dacian Ciolos, presentaba las propuestas de reglamentos de la futura Política Agrícola Comunitaria para el periodo 2014-2020, provocando una avalancha de reacciones contrarias como nunca antes se había visto.

Desde La Rioja, miramos con preocupación el futuro de la PAC, pues la agricultura, la ganadería y la industria agroalimentaria tienen una importancia capital en nuestra economía. La Política Agrícola Común es determinante para el desarrollo agrario y rural de nuestra región. En 2010, el Gobierno de La Rioja tramitó más de 7.600 expedientes por un importe de 30,6 millones de euros.

En nuestra tierra tenemos claro que la actividad agraria y el desarrollo de nuestras zonas rurales son fundamentales para preservar un crecimiento y un desarrollo equilibrado y sostenible. Por eso, tenemos una especial sensibilidad hacia todo lo que afecta a este sector, porque supone un 7% del PIB de La Rioja y puede llegar a alcanzar el 20% si se suma la industria agroalimentaria y las bodegas.

Estamos, además, en una región eminentemente agrícola con gran diversidad productiva y unos rendimientos muy dispares. La ganadería abarca dos terceras partes de nuestro territorio y es vital para el mantenimiento del paisaje.

A todo esto hay que añadir el producto que nos da nombre: el vino, con 44.000 hectáreas, todas ellas amparadas bajo denominación de origen o indicación geográfica, y una industria de elaboración y crianza que ha contribuido a hacer de La Rioja una de las regiones más ricas de Europa.

Con esta diversidad, a nadie le va a extrañar que sigamos con atención las evoluciones de la PAC, pues incide de manera directa en muchos hombres y mujeres que viven de la actividad agraria o tienen en ella un complemento importante a sus rentas.

Son muchos los problemas que aquejan a nuestra agricultura que la PAC no ha solucionado. Son muchos los problemas que incluso han sido generados por la PAC y que ahora, con esta reforma para el periodo 2014-2020, entre todos estamos obligados a darles respuesta.

La propuesta del comisario europeo de Agricultura es demasiado árida y errática. En estos momentos difíciles y complejos, marcados por una grave crisis económica, lo que necesitamos es abonar el campo español con propuestas de futuro y darles vida a nuestros pueblos.

Por eso, una vez más, quiero expresar de manera firme y rotunda el rechazo absoluto del Gobierno de La Rioja a la reforma de la PAC, porque pone en peligro el futuro de nuestro modelo de explotación familiar , la gran diversidad del sector agrario y los importantes apoyos financieros que recibimos: 303 millones de euros en el periodo 2007-2013.

Las ayudas directas ejercen un papel de complemento de renta muy importante en determinadas producciones, por lo que es preciso mantenerlas. Pero, no debemos olvidar que tan importantes como ellas es preciso disponer de mecanismos que ayuden a nuestro sector a aliviar de forma rápida y eficaz la crisis de precios o de consumo, como una flexibilización de las normas de la competencia.

Junto a todo ello, es necesario fomentar un desarrollo rural ambicioso y fuerte, con la prioridad de mantener un sector agrario competitivo, a través de la modernización de los regadíos, una apuesta decidida por los jóvenes y la incorporación de la innovación al sector.

La propuesta presentada por la Comisión Europea no responde a la mayoría de estas cuestiones. Además, ha llegado en un momento en el que el Gobierno de España ha abandonado a los agricultores y ganaderos. Nuestro país está perdiendo peso en Bruselas y las ayudas europeas han descendido.

Aún así, esta reforma ha conseguido algo que hace mucho tiempo no ocurría en nuestro país: el sector, de forma unánime, junto con el Gobierno de España y todas las comunidades autónomas, se ha manifestado en contra.

En líneas generales, nuestra oposición rotunda y clara a la reforma de la PAC supone también un apoyo firme y decidido a nuestras organizaciones agrarias y se fundamenta en los siguientes argumentos:

• Una reforma tan profunda como la que se plantea es inoportuna en estos momentos de crisis económica y con un sector en serias dificultades.

• La ficha financiera debe aclararse con rapidez, pues no se puede proponer una revolución de este calado con menos fondos que los existentes en estos momentos.

• El esquema de los pagos directos, planteado a partir de un pago básico y uniforme, con unos complementos a cambio de prácticas medioambientales, y la ampliación de la superficie susceptible de acogerse a estos pagos, puede ser nefasto para un sector agrario como el español, con tanta diversidad productiva.

• Esta reforma no plantea medidas que solucionen los graves problemas de precios que sufren los agricultores, ni los de competencia con los productos de países terceros, ni corrige los desequilibrios de la cadena agroalimentaria.

• La definición de agricultor activo es otro de los aspectos negativos, pues las ayudas deben centrarse en los que verdaderamente producen alimentos.

• La política de desarrollo rural, segundo pilar de la PAC, debe apostar por una modernización de los regadíos y una apuesta decidida por los jóvenes agricultores, que son el futuro de la agricultura europea.

• Esta reforma supone la última vuelta hacia la liberalización completa del sector agrario y, en consecuencia, del sistema de derechos de plantación de viñedo, que, quizás, es uno de los aspectos que más nos preocupan en La Rioja. Por eso, reclamamos el mantenimiento de los derechos de plantación.

En definitiva, la reforma de la PAC plantea un cambio de filosofía equivocado, como ya manifestó en su presentación en España el director general de Agricultura de la Comisión Europea, que hoy nos acompaña. Hasta ahora, la PAC estaba orientada al agricultor; la nueva PAC tiene en cuenta el territorio.

Un gran error, insisto, pues, para lograr un desarrollo territorial, debemos garantizar la presencia de agricultores y, para esto, hemos de apostar por una agricultura rentable y competitiva, algo que esta propuesta está lejos de conseguir.

Termino con una esperanza: por primera vez, la PAC va a ser objeto de codecisión con el Parlamento Europeo. Estamos, por tanto, ante una oportunidad histórica: el Parlamento Europeo debe hacer valer su voz e influir decisivamente para enmendar esta situación, darle la vuelta y refundar una PAC adecuada a un escenario de 27 estados miembros.

Una PAC que consiga mantener la competitividad de la agricultura europea, convenciéndonos de que es verdad aquello de que la verdadera contribución al medio ambiente es el mantenimiento de la actividad agrícola y ganadera en buena parte de nuestro territorio.

Muchas gracias.

Pedro Sanz Alonso, Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja