CLAUSURA DE LAS SEXTAS JORNADAS SEFARDÍES EN LA RIOJA

PEDRO SANZ ALONSO, PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE LA RIOJA


Excmo. Señor Embajador,
Excmo. Señor Consejero,
Señor Rector Magnífico de la Universidad de La Rioja,
Señor Presidente de la Federación de Comunidades Judías de España,
Señoras y señores:


Quiero que mis primeras palabras sean de saludo a todos ustedes, a los que comparten conmigo esta mesa y a los que están al otro lado de ella. Un saludo especial a los que por primera vez pisan este simbólico recinto, de tanta trascendencia para la historia más remota de nuestra lengua, y a los que han venido desde más allá de nuestras fronteras.

Gracias de verdad por haber aceptado la invitación de la Fundación San Millán de la Cogolla. Les agradezco sinceramente el honor que brindan a esta Institución que les acoge para celebrar la que es ya sexta edición de estas Jornadas Sefardíes, algo que a mí, como Presidente de la Fundación, me llena de orgullo.

Están aquí, unos como conferenciantes y otros, los más, como alumnos, oyentes privilegiados que afortunadamente volvemos a reunirnos de nuevo.

Cuando en los primeros momentos de la Fundación nos planteamos la celebración de unas Jornadas Sefardíes no sabíamos cómo respondería la sociedad a esa convocatoria. La respuesta nos la han dado ustedes. Todos ustedes, profesores y alumnos. El prestigio de los primeros da buena cuenta de la calidad de estas Jornadas. Por su parte, la presencia de los que día a día y edición a edición están ahí, escuchando, preguntando y participando nos hace asumir con más fuerza si cabe el compromiso que nos hicimos incluso cuando esta Fundación se estaba fraguando y teníamos claro que había que contar y mucho con el mundo sefardí.

En 1492, al producirse la marcha de los judíos, Abravanel, consejero de los Reyes Católicos y Gran Rabino de la Corte de España, vaticinaba que algún día “los españoles honestos mirarán a su pasado y nos verán”.

No es una casualidad, pues, la celebración aquí, en el que es conocido como “el lugar de la palabra”, de unas jornadas dedicadas a una cultura y una lengua tan española como la que yo hablo.

La comunidad sefardí ha transmitido, generación a generación, todo un cómputo de vivencias y de aspectos bibliográficos, documentos y legados que se han convertido en tesoros de incalculable valor, porque, sin duda alguna, la memoria de los pueblos es el mayor legado que puede ofrecer la historia a las generaciones venideras.




Por esta razón, es sorprendente cómo un pueblo errante ha sabido, durante más de cinco siglos en la diáspora, guardar la memoria de un tiempo fundamental de su pasado. Un pasado acariciado por un mismo idioma, el castellano. Una memoria que nos llega a través de manuscritos, libros, coplas... en un estadio de lengua casi exacto al del momento de su separación física de la patria.

Por todo ello, la Fundación San Millán de la Cogolla, tan entroncada con la lengua, ha querido ser vehículo transmisor que dé a conocer una parte importantísima de nuestra cultura.

Es la lengua, principal objetivo de la institución a la que represento, lo que nos une. “Es -como decía Unamuno- nuestro principal patrimonio; es nuestro caudal; es la bandera que tiene que cubrir nuestra mercancía”. Ago parecido ha dicho el poeta Yusuf Altintash: “La patria del judío sefardí es exclusivamente el judeoespañol. Donde quiera que viva, ya viva en Estambul, en Sofía, en Francia, la patria del judío sefardí es la lengua ladina. La lengua es el país del sefardí: allá vive, en la lengua vive, en la lengua llora, en la lengua muere también”. Por eso San Millán y su lengua es el hogar, la casa de todos nosotros.

Es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. Compartimos un mismo pasado y juntos podemos mirar hacia el futuro. Un futuro al que nosotros nos asomamos a través del Cilengua. Un centro que está al servicio de la lengua y sus disciplinas, un centro que desde ahora pongo también a su servicio. Con él asume La Rioja su liderazgo internacional en el compromiso con el estudio, la promoción y la difusión de la lengua española.
Es éste un Centro dedicado a la investigación y a la edición crítica de textos hispánicos, a la elaboración de obras lexicográficas y al desarrollo de diversos estudios sobre el origen y los aspectos históricos, literarios y culturales del español.

No quiero terminar sin reiterar mi agradecimiento a todos los que hoy están aquí. A los que por sexta vez habéis hecho posible estas Jornadas: a sus coordinadores, Uriel Macías y Casimiro Somalo; a los Padres Agustinos por abrirnos la puerta de estos lugares; a La Universidad de La Rioja por su colaboración, la misma colaboración que encontramos siempre en el Embajador de Israel. Y, por supuesto, a todos ustedes, queridos alumnos, que son el verdadero motor que nos impulsa.

Mis últimas palabras quiero dedicarlas a recordar (nunca es demasiado) a quien precisamente debemos el hecho de haber convertido los estudios de filología sefardí en España en una disciplina respetada y valorada, a la persona con la que iniciamos en la Fundación nuestro camino por el mundo sefardí, por el que nos guió con mano hábil Iacob Hassán. Un testigo que tan diligentemente ha sabido recoger ahora su esposa: la profesora Elena Romero.

Con este recuerdo, declaro clausuradas las Sextas Jornadas Sefardíes en La Rioja.

Muchas gracias.



* Este texto puede ser variado u omitido total o parcialmente por el orador durante su intervención.