24 de enero de 2008

Queridos nietos y bisnietos de riojanos y, por tanto, riojanos:

Quiero daros, con todo el cariño que merecéis, la más cordial bienvenida a La Rioja, a vuestra tierra, a vuestra casa.

Os estábamos esperando. Os aguardábamos con ansiedad, con la misma ansiedad que vosotros sentíais por conocer la tierra de la que, en la distancia, tanto habéis oído hablar: conocer La Rioja, sus pueblos, sus calles y de sus gentes.

Por fin habéis pisado este suelo tan añorado, casi mítico para vosotros, pues vuestros abuelos y bisabuelos lo han convertido en una suerte de leyenda de tanto embellecer sus recuerdos, de tanto fantasear, día a día, noche a noche, con La Rioja que dejaron atrás y que siempre ha permanecido presente en su memoria y en su corazón.

Ya estáis aquí, en la tierra de vuestros antepasados, en vuestra casa. Tenéis por delatante dos meses para conocer La Rioja en profundidad, para respirarla, para sentirla, para paladearla, para incorporarla a vuestra biografía como un soplo de vitalidad y de identidad. Para comprobar que, aunque ha sufrido una evolución espectacular en estos últimos años, mantiene inalterables y más vivas que nunca sus esencias, ésas que la presentan como una tierra de gente hospitalaria, trabajadora y amable.

Por vuestra edad, os encontráis en situación de heredar. Sois herederos de vuestros abuelos y bisabuelos. Heredáis de ellos no sólo una tierra (La Rioja), sino su vida misma, que es la herencia más preciada. Pues aquí nacieron, aquí crecieron, aquí jugaron y aquí se enamoraron… Aquí comenzaron a vivir y aquí forjaron ese carácter de gente extraordinaria que han paseado por todo el mundo, lo que nos ha granjeado a los riojanos el aprecio y el cariño de todo aquél que ha tenido la suerte de conocerlos, de trabar amistad con ellos.

Heredáis La Rioja para rejuvenecerla, para revitalizarla, para darla a conocer al mundo a través de los Centros Riojanos en el Exterior, para hablar de ella a vuestros futuros hijos y nietos, pues ellos la han de recibir de vuestras manos, en heredad, esta Rioja con la que ahora físicamente os encontráis.

Sois estudiantes. Sé que tenéis bien aprendida la lección teórica sobre La Rioja. Que vuestros abuelos y bisabuelos han sido unos extraordinarios maestros de La Rioja, de riojanismo, dibujándoos esta tierra tal como es, en toda su grandeza. Ahora llega la parte práctica. Ahora vais a conocer en persona, pisando el terreno, La Rioja que entre todos los riojanos, los de aquí y los de allá, hemos sido capaces de construir. Vais a tener ocasión de saber de nuestro progreso social y económico; de nuestras instituciones y de un patrimonio monumental, gastronómico y artístico que hemos sabido poner en valor. Vais a tener la oportunidad de realizar prácticas en empresas para perfeccionar la formación que habéis recibido en vuestros lugares de residencia.

Vais a comprender, en definitiva, que La Rioja que nos dejaron al cuidado vuestros abuelos y bisabuelos, como ocurre con nuestras fincas de cereal o con nuestros viñedos, no ha quedado yerma, lleca. Sino más bien todo lo contrario: hemos sabido proporcionarle los cuidados adecuados, el cariño y el trabajo para que nos ofrezca sus mejores frutos.

Hoy mi invitación, al daros la bienvenida a vuestra casa, es una invitación a que nos ayudéis a seguir fertilizando esta tierra para que continúe despertando en los riojanos, en los de aquí y en los de allá, ese inmenso orgullo que hoy despierta en todos nosotros.

Muchas gracias.

Pedro Sanz Alonso, Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja