6 de septiembre de 2006

Excelentísimo y Magnífico Señor Rector de la Universidad de La Rioja,

Vicepresidente de la Fundación Conocimiento y Desarrollo, Sr. D. Francesc Solé Parellada,

Autoridades,

Presidente del Consejo Social de la UR, Sr. D. José Luis López de Silanes,

Señoras y Señores:

A escasos días de que nuestra Universidad, tras el paréntesis vacacional del verano, reinicie su actividad académica con un entusiasmo renovado, hoy nos abre sus puertas con su habitual hospitalidad para acoger este acto que no puede merecer sino mi más sincera gratitud.

Gratitud a la Fundación Conocimiento y Desarrollo por haber elegido el campus riojano para la presentación de su informe anual, el correspondiente a 2005, sobre 'La contribución de las Universidades españolas al desarrollo'. Un gesto que nos llena de satisfacción a los riojanos y que (quiero creer) lleva el mensaje implícito de que nuestra Universidad, la Universidad de La Rioja, está sabiendo responder al que es uno de sus principales objetivos: el de ser un elemento clave en el incremento de la competitividad de nuestra economía y la productividad de nuestro capital humano, además de contribuir al desarrollo social de nuestra Comunidad.

Ese ha sido uno de nuestros retos prioritarios, un reto permanente.

Desde que La Rioja asumió las transferencias en materia universitaria, ahora hace justamente diez años, nuestros desvelos han ido encaminados a que nuestra Universidad no fuera una institución enclaustrada en sí misma, endogámica y disociada de la realidad en la que está inserta.

Y lo hemos conseguido. Al cabo de esta década de andadura, los riojanos nos enorgullecemos de contar con una Universidad porosa, plenamente comprometida con La Rioja y con su desarrollo y, en tal sentido, muy atenta a las demandas de nuestro tejido empresarial, con el que mantiene una alianza y complicidad inquebrantables en la constante apuesta por la competitividad de nuestra economía.

La Cumbre de Lisboa vino a reafirmarnos en la idea de que nuestra Universidad debía jugar un papel clave como motor de desarrollo económico de La Rioja.

Desde entonces, nuestros esfuerzos se han orientado, todavía más, a hacer realidad esta aspiración, a poner de relieve la importancia de nuestra Universidad en el desarrollo de un modelo económico basado en el conocimiento. Un conocimiento que, en nuestra Universidad, no sólo se transmite de profesores a alumnos, sino que se genera a través de la investigación propia (básica y aplicada) y se pone al servicio directo e inmediato del progreso de nuestra tierra, bien mediante la transferencia tecnológica o bien promoviendo actitudes emprendedoras o estimulando la creación de empresas de base tecnológica.

En tal sentido, puedo afirmar que nuestra Universidad se ha convertido en el principal vivero de investigadores de La Rioja, en un dinamizador económico y empresarial de primer orden. Sólo algunos datos:

"La UR goza de un protagonismo muy destacado en el Plan de I+D de La Rioja.

"Ha asistido a la progresiva incorporación de investigadores de prestigio pertenecientes a los programas Ramón y Cajal y Torres Quevedo, pasando de no tener ninguno en el año 2001 a 11 en el año 2005.

"Y desde el año 2000, y con el apoyo del Gobierno de La Rioja, la UR ha llevado adelante un total de 106 proyectos de investigación, con una financiación que supera los 1,3 millones de euros.

Toda esta actividad centrada en la generación de conocimiento está teniendo, obviamente, un reflejo en los datos de generación de riqueza y empleo en nuestra Comunidad, con unos niveles que nos sitúan a la cabeza de España.

Y, en este punto, debo señalar también a los otros actores que han hecho posible estas cifras: a nuestros empresarios, a nuestros emprendedores, que se han percatado de que nuestra Universidad es su aliado natural en sus estrategias de crecimiento y expansión.

La complicidad Universidad-Empresa en La Rioja es plena, y aún así se incrementa día a día. Se incrementa con actividades como las desarrolladas durante el curso pasado, en donde me permito destacar el Día del Emprendedor y el Primer Foro de Empleo de la Universidad de La Rioja. Y se incrementa también a través del Consejo Social, que traslada el pálpito de La Rioja a nuestra Universidad para que acomode su estrategia docente a lo que son las verdaderas necesidades de nuestra tierra, unas necesidades cambiantes y que, por tanto, precisan de una conversión paralela de nuestros planes de estudios, sin perder lo que son sus señas de identidad: los estudios de la lengua y del vino.

Una de las fortalezas de nuestra Universidad es, como vengo indicando, su sintonía con nuestra sociedad y sus alianzas con instituciones y empresas, sin perder por ello su autonomía plena. Una autonomía que viene acompañada necesariamente por la transparencia de su gestión y por una rendición de cuentas que indica que está cumpliendo con el que es su cometido.

En esta rendición de cuentas, en esta evaluación de su actividad, Fundaciones como Conocimiento y Desarrollo e informes como el que hoy nos presenta tienen una importancia capital. Y la tienen porque nos muestran hasta qué punto estamos respondiendo a nuestros deberes, porque nos reafirman en las metas a seguir, porque nos trasladan la inquietud de la sociedad y porque nos presentan un elenco de buenas prácticas y de pautas a seguir para hacer realidad nuestro afán por que la nuestra sea una Universidad abierta, flexible y de calidad. Una Universidad comprometida con el progreso social y económico de nuestra Comunidad. Una universidad que cree, difunda y transmita los conocimientos que en ella se generan para alcanzar una sociedad mejor, más desarrollada y con una mayor calidad de vida.

Por tal motivo, expreso mi agradecimiento a la Fundación Conocimiento y Desarrollo y le reitero mi gratitud por haber elegido la Universidad de La Rioja para presentar su informe anual.

Muchas gracias.

Pedro Sanz - Presidente del Gobierno de La Rioja