21 de septiembre de 2001

Excelentísimas e ilustrísimas autoridades

Queridas y queridos emigrantes riojanos

Señoras y señores

La Rioja huele a vendimia. La Rioja huele a campo, a cepa, a vino, a este mosto que dará lugar al primer vino del siglo XXI y que hoy ofrecemos a nuestra patrona, la Virgen de Valvanera. Un mosto y un vino que nos identifican como hijos de una misma tierra; tierra abierta, generosa y trabajadora en todas sus comarcas, en todos sus pueblos y sus gentes. Tierra cuna de la lengua castellana y camino de peregrinos.

Tierra, también, hecha jirones en la piel de todos cuantos la tuvieron que abandonar. Riojanos que fueron en busca de un futuro y que hoy regresan y ven una región próspera y rica. Riojanos que levantaron su hogar a miles de kilómetros, y en un altar de su hogar y de su corazón mantuvieron vivo el amor a su tierra.

Desde esos valores nos preparamos para elaborar nuestro vino, esta primera cosecha del siglo XXI, vino nuevo y añejo. Nuevo en cuanto que nace cada año; añejo por cuanto hunde nuestras raíces en la historia, y repite y conmemora y preserva un ritual: el ritual de la vendimia.

El presente, por lo tanto, es día de fiesta. Y este es un acto de acción de gracias por poder apreciar con todos los sentidos la transformación de la vieja y recia madera en un mosto joven que desemboca en los lagares, un hecho que revela que, una vez más, el trabajo del año mereció todos los esfuerzos.

Los riojanos somos, por tanto, la cepa de hondas raíces, afianzada en una tierra de la que mana su fuerza y vitalidad. Cepa que simboliza nuestra fortaleza y potencialidades y que supone la seguridad con la que acometemos la construcción y el progreso de La Rioja.

En sus prolongaciones, convertidas en sarmientos, se refleja la diversidad de nuestro tejido social, económico, cultural o productivo, en el que se fundamenta nuestra capacidad para crecer. La riqueza de nuestro trabajo y la diversidad de sus actividades representan las bases con las que se ha cimentado el pasado y la confianza en el futuro.

Pero esta cepa que viste nuestro paisaje se secaría si no le diéramos los cuidados que precisa: manos riojanas para rejuvenecer sus brotes, tierra fértil para alimentarse y sabiduría milenaria para aplicar las labores culturales que necesita en cada momento.

Manos como las de nuestros jóvenes, las de estos jóvenes y niños que han portado las canastas con las uvas, a quienes alguien definió como Ael siguiente paso de la civilización@. La Rioja os necesita, necesita de vuestra fuerza y vitalidad, de vuestro saludable inconformismo para exigir innovación, para amplificar los horizontes de los retos de futuro.

Este presente que vivimos de transformaciones, de cambios tecnológicos y sociales, os llama a ser parte activa de este modelo de región que vive con intensidad el albor del tercer milenio sin perder ese conjunto de valores que nos identifican: la convivencia, la solidaridad, la tolerancia y el orgullo de ser riojanos.

Unos valores perpetuados en el tiempo y a pesar de las distancias, como lo muestran en su vivencia diaria los riojanos residentes en el exterior. Tanto los mayores, como los que nos acompañan hoy aquí -y a quienes a través de ellos saludo a todos nuestros paisanos ausentes-, como sus hijos y nietos que han empezado a regresar, a través de la Operación Volver a la Raíces, son el reflejo de nuestro ser en tierras lejanas. Y con ellos, La Rioja es conocida en sus justos términos. Conocida, valorada y querida, y ello sirve también al progreso y proyección de nuestra Comunidad.

Y es que La Rioja no puede prescindir de nadie. Todos estamos llamados para estar en esas comportas en las que se recogen todos los racimos que hacen posible la diversidad de vinos y la denominación común de Rioja.

Unas uvas que son el sustento de muchas familias riojanas y materia prima con la que elaborar el vino del que viven otras muchas. Con ellas y con ellos va un gran esfuerzo del que se espera una justa compensación, equilibrada con las lícitas expectativas del conjunto de los productores, y que no merme el protagonismo que tiene el Rioja en los mercados nacional e internacional.

Ante estas uvas recién vendimiadas, y ante este primer mosto, hago un llamamiento al diálogo y a la negociación de viticultores y bodegueros que permitan alcanzar un consenso que beneficie a todos y, con ellos, a la competitividad del Rioja y de La Rioja.

Señoras y señores, esta vendimia nos anticipa otra cosecha de calidad. No puede ser menos ante el trabajo realizado.

Somos un pueblo que ponemos en lo que hacemos ilusión y esperanza. Que nos reconocemos, sin autocomplacencias, con una tierra privilegiada, fértil en sus diversidades y rica en la calidad de sus gentes que, lejos de asentarse en ese bienestar, nos sentimos llamados por una cierta dosis de inconformismo para marcarnos los retos más elevados.

En esas razones se asienta la transformación que está experimentando nuestra región. Las infraestructuras, la capacidad productiva, la inversión, la investigación y la formación, el turismo, los servicios sociales... son algunos de los campos en los que La Rioja ha dado un salto de gigante para que nuestra pertenencia a la sociedad europea que vive en el tercer milenio lo sea sin complejos, en unos términos de igualdad con las regiones más prósperas de la Unión, en la que participamos con lo mejor que somos.

Así, este impulso colectivo era reconocido recientemente por la Asamblea de las Regiones Vitícolas de Europa con la elección de La Rioja para presidir este importante foro internacional, órgano consultivo de la Unión Europea.

De la misma forma, muestra de la actitud positiva ante el futuro, la pasada semana el diálogo social daba como fruto el Acuerdo Social y Económico, para seguir construyendo desde el consenso, el bienestar y la prosperidad de los riojanos

Son muchas las razones para sentirnos felices y sólo una para ensombrecer los horizontes: la violencia terrorista, sea del signo que sea.

Condenamos el pavoroso crimen cometido hace unos días en Estados Unidos y reiteramos nuestra solidaridad con las víctimas y sus familiares. Queremos vivir y construir en paz y ante este anhelo no caben tibiezas. Sólo firmeza ante el modelo de vida que representa la carta grande de las libertades, posturas claras de las instituciones que existen gracias a la democracia y rigor sin paliativos por parte del Estado de derecho que nos hemos dado.

Hoy quiero recordar que Eta nos hirió el 10 de junio. Aprovechó que La Rioja cerraba su día institucional y se disponía a conmemorar la festividad del patrón de Logroño, San Bernabé, para hacer explotar un coche-bomba en el corazón de la ciudad y en el de todos los riojanos.

Eta nos hirió. Pero no nos doblegará.

Desde este foro, testigo de tantas concentraciones silenciosas por la paz y las libertades, desde El Espolón de Logroño y con todo el cariño y solidaridad con las víctimas del terror, quiero recordar a los violentos que siempre nos encontrarán enfrente. Y nos encontrarán blandiendo la única arma en la que creemos: la palabra. La única fuerza legítima: la fuerza de la palabra.

La violencia no tiene cabida entre nosotros. Los riojanos miramos al futuro con esperanza, con deseo de paz.

Una esperanza que se representa en el desborre de la vid, tras el cual brotan las hojas nuevas que anuncian la buena nueva de unas ilusiones que se cumplirán.

Por eso hoy, la Virgen de Valvanera y San Mateo nos convocan en esta fiesta de la vendimia, a una manifestación de alegría ante el buen aspecto que presentan los viñedos, en los que durante unos días se llenarán los aires con los sones de corquetes, tijeras y podadoras. De un ambiente festivo en el que se comparte el almuerzo y se brinda por el vino que será.

Un vino que, para los riojanos, es un puente hacia la amistad, pues con él damos la bienvenida a quien nos visita, renovamos la amistad a quien conocemos y deseamos paz y prosperidad a quien se sienta a nuestra mesa.

Hoy, El Espolón es una mesa grande en la que cabemos todos y en la que os invito a levantar simbólicos vasos de Rioja para brindar por el bienestar, la paz interior y la buena convivencia entre todas las personas.

Un brindis para que sigamos trabajando en cada uno de los proyectos personales que se reflejan en una región que crece desde la solidaridad y la convicción.

Un brindis por los jóvenes que se comprometen con nuestra tierra y por los mayores que aportan su experiencia y sabiduría.

Un brindis por nuestra Comunidad que sume todas las voces para decir con orgullo:

(Viva La Rioja!

PEDRO SANZ ALONSO - Presidente del Gobierno de La Rioja