21 de septiembre de 2005

Excelentísimas e Ilustrísimas Autoridades:

Queridas y queridos emigrantes riojanos:

Señoras y señores:

Un día más, un año más, los riojanos nos congregamos en el corazón de La Rioja, en el Paseo de El Espolón, para hacer ofrenda a nuestra Patrona, la Virgen de Valvanera, del fruto de todo un año de esfuerzo, de compromiso y de pasión. De pasión por una tierra, por unas tradiciones y por una forma de ser que toma cuerpo en estas uvas procedentes de todos los rincones de La Rioja y que hoy nos entregan el primer mosto, hijo fiel y sereno de nuestros sueños.

Es en este día cuando La Rioja muestra al mundo su cara más representativa. La de sus gentes volcadas con la actividad más tradicional e implicadas en un apasionante proyecto de futuro. La vendimia es la culminación de siglos de aprendizaje y también la garantía de siglos de esplendor. La Rioja es sinónimo de vino, del mejor vino, de un vino nuevo que mana de añosas cepas, como expresión al mismo tiempo de la renovación diaria de La Rioja y de una tradición secular que es fuente de sabiduría y promesa de éxito.

Y en un día tan importante como el de hoy, quiénes mejor que nuestros niños y jóvenes para representar esta íntima unión con la tierra, esta pasión por el trabajo bien hecho, este compromiso con los sueños. Llegados de todos los puntos de La Rioja, de todas las cabeceras de comarca, en esta mañana de septiembre nos traen hasta este lagar común de El Espolón el regalo más preciado que podamos anhelar: las primeras uvas vendimiadas, sagrado fruto de nuestras viñas.

La Rioja es una tierra cargada de ilusión: próspera, acogedora, dialogante y solidaria. Queremos que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos sigan encarnando estos valores y que los transmitan a las nuevas generaciones de riojanos.

Alguien dijo que "si mañana supiese que se acababa el mundo, aún plantaría un árbol". Yo diría una cepa. Ese grito de esperanza, esa capacidad permanente de sacrificio, ese espíritu indómito caracteriza a los riojanos. Y es lo que hace que, día a día, consolidemos de forma ejemplar nuestra propia identidad como región, haciendo al mismo tiempo un ejercicio de responsabilidad para mejorar nuestra calidad de vida y nuestro bienestar social, dando un nuevo impulso a nuestra educación, a nuestra sanidad, a nuestras infraestructuras y a nuestro modelo económico en un diálogo fluido con los agentes empresariales y sindicales y arropando a los trabajadores que atraviesan por dificultades.

Desde La Rioja, hoy, Día Internacional de la Paz, queremos lanzar un mensaje de optimismo, hacer un llamamiento a la cordura, ofrecernos como voluntarios de la solidaridad. Decía Ortega y Gasset que "en tanto que haya alguien que crea en una idea, la idea vive". La lucha permanente por la erradicación de la violencia como fórmula de solución de conflictos es una idea fuertemente arraigada en todos nosotros. Y la palabra es nuestro mejor instrumento. Desde la cuna de la lengua española, vínculo de unión y de progreso, renovamos nuestro compromiso con los más desfavorecidos, con aquellos que sufren en cualquier lugar del mundo. En La Rioja siempre creeremos en ellos.

Como prueba de esta firme creencia, han llegado nuestros niños y jóvenes con su mejor presente, ofreciendo testimonio de que La Rioja es diversidad, es convivencia, es complementariedad, es un continuo estímulo para los sentidos. La Rioja es hoy un ejemplo de vitalidad.

Quiero hacer mío el sueño de un poeta en un día como hoy, el de Borges, que reclamaba con sentimiento profundo: "Vino, enséñame el arte de ver mi propia historia".

Una historia que nos recuerda que nos hallamos inmersos en el cincuentenario de la Coronación de nuestra Patrona, la Virgen de Valvanera, que siempre ha sido nexo de unión con nuestros emigrantes y emblema de nuestra identidad.

En honor a Ella y a lo que Ella representa, le ofrecemos este mosto, a la vez que reafirmarnos nuestra identidad, nuestros valores comunes, para seguir construyendo el futuro todos juntos, los riojanos de aquí y los del otro lado del mar. Codo con codo con nuestros emigrantes. Emigrantes que hoy nos acompañan, venidos de Chile y de Argentina, y que descubren una Rioja que ya no despide a nadie por falta de oportunidades, sino que ofrece posibilidades de vida y de trabajo a todos sus hijos. Emigrantes que han mantenido el amor por nuestras costumbres y tradiciones, por nuestro folclore y por nuestras señas de identidad, como lo pone de manifiesto la presencia hoy aquí del Grupo de Danzas del Centro Riojano de Chile, que nos recuerda que mantiene sus raíces más vivas que nunca.

Ellos, y los que antes les precedieron, han extendido durante más de mil años la devoción por nuestra Patrona y el amor por nuestra tierra más allá de nuestras fronteras: en Chile, en Argentina, en Venezuela, en México, en Perú…

En todos esos lugares la Virgen de Valvanera es símbolo de los valores que caracterizan a los riojanos: el amor por el trabajo bien hecho, el respeto a los demás, la bienvenida siempre cálida al visitante, la lucha por conseguir lo que es justo, el diálogo como valor que guía nuestras vidas, el respeto para con otros pueblos. Cualidades todas ellas que se reflejan en este primer mosto que hoy ofrecemos a nuestra Patrona, fruto del trabajo bien hecho, del trabajo hecho con amor y con dignidad.

Gracias a estos embajadores entrañables que son nuestros emigrantes, y al esfuerzo de proyección exterior del Gobierno regional, La Rioja es hoy una tierra conocida y admirada que pasea con orgullo por todo el mundo el vino que corre por nuestras venas, nuestra lengua como gran patrimonio común y nuestra capacidad para afrontar los desafíos diarios en un proceso constante de renovación y crecimiento.

Estas uvas, este mosto, estos niños y jóvenes son quienes mejor representan esta capacidad de evolución en positivo de La Rioja. La capacidad de una tierra, de un pueblo, para reinventarse día a día, para iniciar año a año la construcción de un nuevo sueño, de un nuevo futuro. Los riojanos siempre estamos construyendo nuestra realidad. Somos verdaderos arquitectos de nuestros sueños.

Construimos La Rioja desde el orgullo que proporciona nuestro pasado, la confianza que nos da el presente y la esperanza que tenemos en nuestro futuro.

Construimos La Rioja siendo conscientes del valor de nuestra historia como pilar de nuestra identidad como región. Un pueblo que olvida su pasado no tiene futuro. Cuando la Reina Isabel la Católica acudía al Monasterio de Valvanera allá por el año 1482 se estaba forjando lo que hoy es España. Y La Rioja tenía una presencia destacada en ese proceso. Como la sigue teniendo ahora, cuando defiende una España de solidaridad, de colaboración y de cooperación, una España fortalecida sobre la diversidad de sus Comunidades Autónomas y la igualdad en derechos y obligaciones de todas ellas. Una España que debe seguir siendo garantía de estabilidad, de seguridad y de confianza.

Construimos La Rioja cuidando nuestra tierra como máxima expresión de responsabilidad, porque para los riojanos la tierra es el vínculo que nos une y que nos permite echar raíces.

Construimos La Rioja siendo dueños de nuestro propio destino. Porque somos capaces de velar por nuestros intereses con más pasión, con más entrega, con más determinación, con más compromiso que ningún otro. Celebrados ya los 23 años de nuestro Estatuto de Autonomía, reafirmamos una vez más la firme decisión de guiar nuestras vidas por el camino de la libertad, la justicia y la dignidad y la paz, y demandando que se pongan a nuestra disposición los mismos instrumentos de desarrollo que las demás Comunidades Autónomas españolas para hacer realidad nuestros sueños de prosperidad.

Construimos La Rioja compartiendo con los demás nuestros tesoros más preciados. Estando con aquellos que más lo necesitan. Acogiendo al que vive en soledad.

Permitidme que, en el tramo final de mi intervención, vuelva a hacer míos los versos de un gran poeta, Pablo Neruda, quien dijo: "Esta es mi copa; brindo por el vino; por mi destino y por otros destinos".

Yo hoy, en este solemne acto de exaltación de los valores de nuestra tierra, brindo por todos los riojanos, que depositamos aquí el fruto del esfuerzo, el compromiso de la libertad, la ilusión de un pueblo. Brindo también por nuestros emigrantes, que celebran San Mateo en Chile, en Argentina, en Venezuela, en México, en Perú y en Brasil, a los que en próximas fechas voy a tener la oportunidad de saludar personalmente y en cuyos corazones palpita hoy con especial cariño el nombre de La Rioja.

Recibe, Virgen de Valvanera, Patrona de La Rioja, el primer mosto de nuestras uvas, nuestro más preciado tesoro. Recibe esta semilla de esperanza.

Riojanos, gritad conmigo: ¡Viva La Rioja!

* Este texto puede ser variado, ampliado u omitido en parte por el orador durante su intervención.

Pedro Sanz Alonso - PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE LA RIOJA