23 de diciembre de 2005

Riojanas, riojanos, amigos todos:

Un año más, vuelvo a tener el privilegio de poder dirigirme a vosotros en estas fechas familiares, en las que juntos hacemos repaso del año que concluye y trazamos nuevos propósitos para el año venidero.

Y deseo, en primer lugar, tener muy presentes en estas fechas a quienes durante este año nos han abandonado, dejándonos la calurosa huella de su cariño.

De igual forma, quiero hacer una mención especial a aquellos riojanos que viven sus vidas fuera de nuestra tierra, fieles a las tradiciones de La Rioja. Esas tradiciones que forman parte medular de nuestra historia, base de nuestro proyecto futuro.

Los riojanos nos sentimos orgullosos de nuestro pasado, estamos comprometidos con el tiempo que nos ha tocado vivir y juntos construimos una región que nos llena de optimismo y esperanza. Construimos La Rioja trabajando. Con ese trabajo constante, responsable y solidario de cientos de miles de personas.

Si de algo nos sentimos orgullosos los riojanos, y más en estas fechas, es la importancia que damos a la convivencia y al diálogo.

Un diálogo que, a inicios de este año, se plasmó en el acuerdo del Gobierno de La Rioja con los agentes sociales y económicos para, en un clima de paz social, encaminar nuestra tierra por una senda que nos está ofreciendo sus mejores frutos: con unos parámetros de riqueza, de empleo y de calidad de vida que nos sitúan entre las más prósperas regiones europeas.

Un diálogo en el que seguiremos ahondando durante 2006. Entre nosotros y también con el resto de Comunidades Autónomas, para mantener el saludable consenso que nos ha permitido avanzar en los últimos años en progreso y bienestar.

La Rioja es una tierra donde lo principal son las personas. Por eso nuestra identidad como región está íntimamente ligada a los valores de las personas y consecuentemente también a los valores de la familia.

La familia es y será la base sobre la que edificamos nuestras vidas. El respeto a nuestros mayores, el desvelo por nuestros hijos, la protección de los que más nos necesitan son constantes en nuestra actividad cotidiana.

Por ello es tan importante que dispongamos de unos servicios sociales eficaces, cercanos, sensibles a los problemas de las personas.

Por ello estamos haciendo un esfuerzo ejemplar por desarrollar unos servicios sanitarios que se adapten a nuestras necesidades.

Por ello los cientos de profesionales en los que depositamos la educación de nuestros hijos hacen día a día una labor digna de elogio. Una labor en la que tenemos que estar a su lado, por la importancia que la educación tiene para nuestro futuro.

Un futuro en el que los riojanos apostamos por ser dueños de nuestro destino. Por marcar los principios sobre los que queremos que se desarrolle nuestra convivencia. Unos principios en los que el diálogo, la tolerancia, la solidaridad, el esfuerzo, el compromiso, la lealtad y el respeto son ejes fundamentales.

Animados por este espíritu, reclamamos recibir el mismo trato que cualquier otra región española. Ni más ni menos. Respetando las diferencias. Pero sin que ello suponga discriminaciones ni tratos de favor.

Porque la base de la convivencia en las sociedades democráticas es la defensa de la libertad de las personas, la igualdad de oportunidades para todos y el respeto a las decisiones adoptadas por la voluntad popular.

Estará en peligro nuestro futuro si cejamos en nuestro empeño de defender la libertad de todos y cada uno de nosotros, si cercenamos la igualdad de oportunidades de todos los españoles y si permitimos la existencia de privilegios. Y nosotros estamos muy orgullosos de ser y sentirnos riojanos para luchar con todas nuestras fuerzas por defender estos valores comunes a todos los españoles. Por defender la Constitución y la unidad de España. Por defender el consenso institucional, en aras a la estabilidad de nuestro país y por el bien de todos los españoles.

El idioma es nuestro patrimonio más preciado, y cada año renovamos nuestro compromiso como custodios de su origen. Ese idioma, el español, nos depara palabras tan hermosas como amistad, solidaridad y progreso. Palabras que, estoy convencido, los riojanos vamos a saber llenar de contenido durante 2006, cada día, todos los días, dando pasos nuevos en la construcción de un futuro para nuestra Comunidad. Un futuro que será como nosotros queramos que sea. Como los riojanos nos merecemos que sea.

Decía el filósofo que todo acto de bondad es una demostración de poderío. Los riojanos somos un pueblo poderoso. Y lo somos porque somos bondadosos. Por ello en estas Navidades os invito a hacer, una vez más, un ejercicio de poderío, siendo un poco más bondadosos, un poco más comprometidos, un poco más justos.

Con esta invitación, os deseo unas muy felices Navidades y un año 2006 lleno de venturas y oportunidades para todos.

Pedro Sanz - Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja