24 de diciembre de 2004

Queridos riojanas y riojanos,

Amigas y amigos:

En estas fechas tan familiares, agradezco que me abráis las puertas de vuestros hogares para desearos, de todo corazón, unas felices Navidades, tanto a los que tenéis la dicha de vivir en esta tierra como a nuestros emigrantes. Mi recuerdo más sentido, también, hacia los riojanos que nos han abandonado durante este año.

Es una satisfacción poderme dirigir a vosotros para manifestaros el orgullo que siento por La Rioja y por los riojanos y para felicitaros por los éxitos conseguidos en 2004, éxitos que nos llenan de confianza y de esperanza en el futuro.

Ha sido éste un año donde nuestra tierra ha experimentado tal impulso que La Rioja comienza a parecerse cada vez más a lo que un día soñamos que fuera.

Una Rioja de progreso y de prosperidad, que continuará liderando el crecimiento económico y social de las distintas regiones españolas, asegurando la calidad de vida de sus ciudadanos.

Una Rioja de oportunidades y estabilidad, que mantendrá el liderazgo europeo dentro de las sociedades con pleno empleo.

Una Rioja de tolerancia y sensibilidad, en la que todos son bien recibidos y que permanece atenta a los que más necesitan nuestro apoyo, cariño y comprensión.

Una Rioja solidaria con las víctimas del terrorismo, y que ha llorado este año con rabia con el pueblo de Madrid.

Y una Rioja de compromiso y cercanía, en la que la salud de los ciudadanos, la atención a nuestros mayores y la educación de nuestros hijos son esencia de nuestro empeño común.

En definitiva, una Rioja con identidad propia, que defiende sus tradiciones y sus señas comunes como factor diferenciador.

Estos son los frutos que hemos conseguido los riojanos en este año que llega a su fin. Frutos que, como nuestros agricultores, almacenamos en el granero de la memoria como reflejo de una excelente cosecha y que serán la semilla que fertilizará la tierra riojana en este ciclo que ahora se inicia y que va a estar marcado por un impulso decisivo a nuestra proyección exterior.

Por ello, es significativo el lugar desde el que os felicito las Navidades: el monasterio de Santa María la Real.

Desde aquí, desde Nájera, la próxima primavera, proclamaremos a España y al mundo que La Rioja es una tierra abierta.

Abierta para ser visitada a través del Palacio de Congresos, inaugurado por Su Majestad el Rey en junio.

Abierta para sorprender con nuestros vinos en la Feria de Enoturismo que se celebrará en Logroño, única de España. Y para sorprender también por nuestra vitalidad para difundir el español a través del Centro Internacional de Investigación, de cuyo proyecto informé a sus Altezas Reales los Príncipes de Asturias en su visita a San Millán de la Cogolla.

La Rioja es abierta porque sale al exterior; porque en 2005 viajará a Brasil y Miami, acompañando a nuestros empresarios.

Es abierta porque afianza su presencia en Europa. Y abierta porque en esta época en la que es más necesario que nunca buscar puntos de encuentro entre todos los españoles, los riojanos somos ejemplo para otras regiones y continuaremos ofreciendo un escenario de diálogo, de entendimiento y de progreso.

Y es abierta, finalmente y sobre todo, porque abierto es nuestro carácter. El carácter de unas mujeres y hombres que amamos con pasión La Rioja. Una pasión que hoy, al final de una etapa y al inicio de otra, nos impulsa a renovar nuestro compromiso de trabajo para que La Rioja nos siga ilusionando y emocionando.

Riojanas y riojanos; queridos amigos: Os deseo una muy feliz Navidad y un Año Nuevo rebosante de paz, de salud y de felicidad.

Pedro Sanz Alonso - PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE LA RIOJA