28 de mayo de 2014

Alteza,Señoras y Señores:

Debo y quiero comenzar agradeciendo, Señora, que una vez más estéis aquí para abrir el que ya es el IX Seminario Internacional de Lengua y Periodismo. Vuestro apoyo año a año es fundamental para proseguir nuestra labor, una labor de orígenes milenarios y que en el caso de la Fundación San Millán de la Cogolla comenzamos hace más de quince años con el amparo del príncipe de Asturias, nuestro Presidente de Honor.

Se ha convertido esta cita anual, no solo en lugar de encuentro de aquellas instituciones que velan en nuestro país por la lengua española, como es el caso de la Real Academia, la Fundéu y la Fundación San Millán, sino en una referencia obligada para todos los que trabajan con el lenguaje y su uso, que en definitiva somos todos.

De la vitalidad, éxito y –aún diría más- necesidad de esta cita dan cuenta sus nueve ediciones, casi una década poniendo sobre la mesa aquellos temas de lengua que más preocupan a lingüistas y periodistas, pero que a todos –lectores, radioyentes o telespectadores- nos afectan y de los que tomamos nota, aprendemos, echamos mano…

En esta ocasión, lo hacemos bajo un título muy sugerente y que parece encerrar un anacronismo: "El español del futuro en el periodismo de hoy". Y subrayo "futuro" y "hoy".

Y no se trata, creo, de hablar del lugar que la lengua española ocupará en el mundo dentro de unos años, ni de debatir sobre la tan discutida unidad o no del español, ni del destino que le aguarda; aunque a buen seguro que a todo ello se aludirá en alguno de los debates.

Se trata de otra cosa. Basta dar un rápido vistazo al programa para toparnos con palabras y expresiones como píxel, tecnología, medios digitales, redes sociales, estrategia digital, algoritmo, ingeniería del software, inteligencia artificial…. Y entre ellas y con ellas nos movemos hoy los usuarios de la lengua.

Y lo que pudiera parecer un anacronismo no lo es en absoluto: el español del futuro es el español de cada día porque -como más de una vez ha dicho el director de la Academia, José Manuel Blecua- "El idioma necesita estar al día de modo constante"; algo que también su antecesor en la Docta Casa había anticipado: "Las lenguas que no avancen al ritmo de la realidad posiblemente desaparezcan".

Sin miedo a equivocarme creo que puede afirmarse que nunca se ha escrito tanto como ahora y que –si me permiten la expresión, sobre todo los periodistas– hoy son pocos los que no ejercemos de alguna manera el periodismo, si por ello entendemos –como recoge el Diccionario de la Academia– la ‘Captación y tratamiento, escrito, oral, visual o gráfico, de la información en cualquiera de sus formas y variedades.’ Es lo que miles, millones de ciudadanos de todo el mundo hacen diariamente en las redes sociales.

Ya María Moliner fue consciente de la importante relación entre lengua, periodismo y realidad cuando decía que quería incluir en su diccionario sobre todo las palabras "que encuentro en los periódicos, porque allí viene el idioma vivo, el que se está usando, las palabras que tienen que inventarse al momento". Es lo que el tristemente desaparecido Premio Nobel Gabriel García Márquez también pensaba al afirmar que "las palabras no las hacen los académicos en las academias, sino la gente en la calle".

Y quiero hacer mía la reflexión del profesor Blecua y apelar a la responsabilidad que cada uno de nosotros debemos tener con nuestra lengua al usarla en cualquier situación, pero especialmente en los medios digitales y, sobre todo, como presidente de una Comunidad Autónoma y, por tanto, responsable del ámbito educativo, que es al que quiero referirme en este marco, para tomar conciencia de que no debemos descuidar "una adecuada formación escolar que permita a los jóvenes lograr un buen dominio de la lectura y de la escritura antes de dejar las aulas".

Atinada reflexión de José Manuel Blecua al referirse al debate en torno a los riesgos del uso de la lengua en los dispositivos electrónicos.

También Su Alteza ha hecho hincapié en muchas ocasiones en la importancia de leer cuando habéis dicho que "Leer es una buena manera de conectar con otros, de ensanchar nuestra vida. Es la base de todo aprendizaje y, por tanto, de todo proceso de comprensión del mundo y de nosotros mismos. Leer es una actitud vital, al leer obtenemos el beneficio de pensar, así que invertir esfuerzo en la lectura tiene ganancia asegurada, nulo riesgo y toda la rentabilidad."

Sin duda, son los periodistas los que han debido de enfrentarse y adaptarse, como ya hicieron en otros momentos de la historia, a los nuevos modos y métodos que ha traído internet. En este nuevo contexto, hay algunos que vaticinan incluso la desaparición del periodismo tradicional. Lo que sí es un hecho constatable es el incremento de los lectores de periódicos digitales.

Según el Libro Blanco de la Prensa Diaria 2014, presentado a finales de 2013 por la Asociación de Editores de Diarios de España, frente a los 144.000 lectores que en 2001 leían exclusivamente a través de Internet, el año pasado la cifra alcanzó los 4 millones. Y otro dato: en 2001 el 96,8% de los lectores de prensa lo era de periódicos de papel, pero actualmente este porcentaje ha caído hasta el 59,8%, mientras que el número de lectores de prensa que solo lee periódicos en formato digital ha pasado del 1,1% en 2001, al 22,3% en 2012.

Y aunque a la hora de escribir, sea en papel, sea en internet, siempre ha de subyacer esa conciencia lingüística a la que antes me refería y uno tenga la obligación de escribir bien, es cierto que el español de este nuevo periodismo se está viendo afectado. ¿Cómo? Es lo que ustedes, periodistas, lingüistas y cibernautas nos van a decir en estos dos días que imagino han de ser de intensos debates.

No dudo que pondrán en ello el corazón, tal y como reclamaba también quien además de novelista fue periodista, García Márquez: "Cada escritor escribe como puede, pues lo más difícil de este oficio azaroso no es solo el buen manejo de sus instrumentos, sino la cantidad de corazón que se entregue en el único método inventado hasta ahora para escribir, que es poner una letra después de la otra".

Gracias a todos ustedes, ponentes y participantes en esta importante reunión, por su presencia y por el trabajo que van a desarrollar en estas dos intensas jornadas. Gracias a sus organizadores y a todas las instituciones que la amparan. Y gracias, Alteza, por su incondicional apoyo una vez más.

Pedro Sanz Alonso, Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja