21 de julio de 2014

Señor director del Instituto Cervantes,Señora alcaldesa,Señor delegado del Gobierno,Señores directores,Señoras y señores

Mi más cordial saludo a todos ustedes y mi sincera bienvenida a la que sin ninguna duda es su casa, la casa de todos los hispanohablantes y, con más motivo, la de aquellos que han hecho de la difusión del español y de su cultura su oficio y, si me apuran, hasta su razón de ser.

No nos sentimos los riojanos y mucho menos los que, como en mi caso, los representamos, propietarios de este hogar, sino más bien los guardianes de unos lugares que vieron cómo un idioma que hoy hablan varios cientos de millones de personas en todo el mundo iniciaba su andadura como lengua escrita y, más tarde, se ponía de largo con el primer poeta de nombre conocido de nuestra literatura, Gonzalo de Berceo.

Lo que estoy haciendo hoy aquí es sencillamente abrirles la puerta de su casa, de aquel escritorio emilianense que a lo largo de los siglos no ha interrumpido su actividad filológica y que hoy, convertido en el Centro Internacional de Investigación de la Lengua Española (Cilengua), prosigue con rigor esa actividad, como tendrán ocasión de comprobar mañana.

Hace más de cien años se preguntaba el insigne Rubén Darío:

"¿Seremos entregados a los bárbaros fueros?¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés?¿Y no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros?¿Callaremos ahora para llorar después?"

Temores infundados los del poeta nicaragüense, porque, si me permiten la comparación, son todos ustedes, los hombres y mujeres que representan a una institución que está presente en 86 ciudades de 43 países en los cinco continentes, esos nobles hidalgos y bravos caballeros.

Y ni debo ni quiero proseguir sin agradecerles, sobre todo como hispanohablante, su extraordinaria labor, a la que, por sus resultados, se nota que se han entregado con verdadero fervor y absoluta fidelidad. Una labor que ha contribuido a la mayor proyección de nuestro riquísimo acervo lingüístico y a la difusión de nuestro vasto patrimonio cultural en todo el mundo.

Porque, como atinadamente ha dicho Su Majestad el Rey Felipe VI, "El Cervantes no es una simple academia de idiomas. La enseñanza de nuestra lengua en la extensa red de centros del Instituto se hace de un modo estrechamente vinculado a la comunicación de la cultura histórica y actual de todos los pueblos hispánicos. Los centros Cervantes se convierten de este modo en cabezas de puente y en espacios para el diálogo de España y de lo hispánico con la cultura y la realidad social de los diversos países del mundo".

Una tarea que dirige y capitanea como experto timonel el profesor García de la Concha, mejor dicho el maestro García de la Concha; porque como bien dice una vieja sentencia "Un profesor es el que te enseña, un maestro es del que aprendes". Y de quien hoy dirige con pulso firme el Instituto Cervantes, al que se ha calificado con razón como el buque insignia del español, llevamos muchos años aprendiendo.

Se ha propuesto, entre otros objetivos, elevar el nivel de consideración del español, que tenga la de una lengua de excelencia. Aquí, en el monasterio de San Millán, se encendió la mecha, y aquí señor Director, nos tiene para contribuir a ese noble objetivo. Dijo, cuando en 2012 tomó posesión de su cargo, que asumía el compromiso de crear sinergias con otras instituciones que comparten como objetivo el fomento de la lengua española y de la cultura en español.

La Fundación San Millán de la Cogolla y su Centro Internacional de Investigación de la Lengua Española están a su entera disposición. Prueba de ello es esta reunión que inauguramos hoy y mucho antes todas aquellas citas, congresos y actividades que tanto con el Cervantes como con la Real Academia de la Lengua hemos llevado a cabo.

Porque siempre hemos entendido en La Rioja –y así lo he manifestado en reiteradas ocasiones- que teníamos un compromiso histórico que llevar a cabo; un compromiso que esta Comunidad creyó que debía asumir a través de la Fundación San Millán, que había de ocuparse de velar por la conservación, mantenimiento, restauración y promoción de Suso y Yuso, así como de su proyección mundial.

Pero, al margen de la preservación de sus indudables valores artísticos, a nadie se le oculta que entre nuestras "ocupaciones" debía y debe destacar el impulso de todo lo concerniente al español, nuestro mayor activo cultural. Conforme a los propósitos concebidos por esta Institución de la que me honro en formar parte, propósitos tan cordialmente alentados hace dieciséis años por el entonces Príncipe de Asturias y por el conjunto de fuerzas sociales que se aunaron para constituir esta Fundación, este Organismo quiere acoger cuantas reflexiones surjan sobre este idioma común, sobre su literatura y sobre el pensamiento en español; quiere configurarse en centro -universal, si cabe- de documentación, investigación y difusión de una lengua de la que todos somos dueños; con especial énfasis en la tarea de profundizar, explorar y actualizar las posibilidades de este instrumento de comunicación.

Sepan que la Fundación San Millán de la Cogolla está y permanece abierta a toda clase de colaboración que ustedes puedan requerir y será especialmente receptiva con sus iniciativas. Y les agradezco, por supuesto, que hayan aceptado nuestra invitación para celebrar aquí en La Rioja esta reunión, que hayan querido volver a su casa. Y ojalá que a partir de ahora sigamos caminando, con más ímpetu si cabe, cogidos de la mano y podamos decir en cualquier lugar del mundo, de nuevo con Rubén Darío (parece que siempre en los poetas encontramos las palabras justas para definir las más hermosas tareas):

"A vosotros mi lengua no debe ser extraña.A Garcilaso visteis, acaso, alguna vez...Soy un hijo de América, soy un nieto de España...Quevedo pudo hablaros en verso de Aranjuez."

Muchísimas gracias.

Pedro Sanz Alonso, Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja