28 de noviembre de 2013

Vicedirector de la Real Academia Española. Director para Europa de CAF.Consejero Delegado de Vocento.Señoras y señores.

Es siempre un verdadero placer acoger en La Rioja un acontecimiento relacionado con una de nuestras principales señas de identidad, la lengua española, y hacerlo rodeado de buenos compañeros de viaje, que nos invitan a reflexionar sobre la economía del español o, mejor dicho, sobre la economía en español y a mirarnos en el espejo del idioma.

Además, estas III Jornadas ‘Futuro en Español’, que organizan la Fundación Vocento, a través del Diario ‘La Rioja’, y CAF-Banco de Desarrollo de América Latina, nos brindan una oportunidad inmejorable para situar La Rioja en el lugar que le corresponde, que no es otro que el de abanderada de la defensa, promoción y estudio de la lengua española.

Un lugar que ocupa desde sus orígenes en los monasterios de San Millán de la Cogolla, donde se escribieron, a modo de traducción, las primeras 143 palabras en español, hasta la actualidad, en la que es la segunda lengua materna del mundo con 528 millones de hablantes y la tercera de comunicación internacional y más utilizada en Internet.

Hace más de mil años, La Rioja asumió la gran responsabilidad histórica de representar "el primer vagido de la lengua española", como dijo Dámaso Alonso, Y, aún hoy, tras la declaración de los monasterios cuna del español como Patrimonio de la Humanidad, desea seguir jugando ese papel relevante en el devenir de nuestro idioma común.

La Rioja aspira a afianzarse como símbolo del español, a través de ese excepcional conjunto monumental, que, tras una inversión de 20 millones de euros en su restauración integral, ha tenido un retorno de más de dos millones de visitantes y es exponente de la pujanza de nuestro turismo cultural, junto al enogastronómico en torno al vino de Rioja.

Además, meritoria es la labor de la Fundación San Millán de la Cogolla para investigar, documentar y difundir la lengua de todos, así como la de uno de los principales centros de investigación del español del mundo, el Cilengua, que acaba de realizar la primera edición digital de un cartulario medieval: el Becerro Galicano.

Con todo esto quiero significar que La Rioja no ha dejado nunca de ser punta de lanza de una lengua que, tras el descubrimiento de América y el encuentro entre dos mundos, adquirió una dimensión universal. En palabras de Víctor García de la Concha, "todos pertenecemos a la misma patria; la patria común de la lengua".

Esa dimensión ha abierto nuevas oportunidades a nuestro idioma, más allá de su valor histórico, filológico o de vehículo de comunicación y de cultura, sobre las que nos invitan a reflexionar estas jornadas. El español como puente entre las dos orillas del Atlántico, indiscutible activo económico y factor multiplicador del comercio exterior.

Parece que la historia hubiera querido reservar a La Rioja un lugar de privilegio en torno a nuestra lengua. Desde su primer impulso creador en el medioevo, con Gonzalo de Berceo, el primer poeta de nombre conocido en español, hasta las investigaciones más avanzadas e innovadoras sobre el idioma en nuestra historia reciente.

Permítanme destacar que, hace diez años, un eminente riojano fue pionero en apostar por el estudio del valor económico o la econometría de la lengua española. Hablo de Ángel Martín Municio, que fuera presidente de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y vicedirector de la Real Academia de la Lengua.

Su principal conclusión fue que la lengua española es un bien imprescindible para cualquier actividad económica, que puede ser susceptible de medirse en términos cuantitativos y que, de hecho, contribuía un 15% al PIB español en 2003. Un peso similar, infería este Medalla de La Rioja, al de nuestra primera industria nacional: el turismo.

No cabe duda de que la lengua española aporta valor añadido a nuestra economía, a través de las llamadas industrias de la lengua y de otras relacionadas con la cultura y el ocio, sobre las que van a tener la ocasión de debatir las numerosas personalidades y especialistas que nos acompañan, a quienes deseo dar la bienvenida a La Rioja.

Estoy seguro de que las reflexiones que se van a realizar en estas jornadas serán útiles y provechosas para aprovechar "esa corriente sanguínea que es hablar una misma lengua", como dijo Vargas Llosa, para poner en valor la marca España como motor del crecimiento económico y generación de empleo en estos tiempos de crisis y dificultades.

Créanme si les digo que para La Rioja es un motivo de orgullo y satisfacción comprobar que nuestras principales señas de identidad, la lengua y el vino, pueden contribuir decisivamente a posicionar la marca España en el exterior, dinamizar nuestra economía y proyectar la imagen de un país de excelencia.

No quiero concluir mis palabras sin expresar mi deseo de que la lengua española contribuya a estrechar lazos y establecer sinergias entre España y América Latina, pues, como dijo Octavio Paz, "el español no es muchos árboles; es un solo árbol pero inmenso, con un follaje rico y variado, bajo el que verdean y florecen muchas ramas y ramajes".

Declaro inauguradas estas III Jornadas ‘Futuro en Español’.

Muchas gracias.

Pedro Sanz Alonso, Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja