6 de febrero de 2014

Señoras y señores.

La actual propuesta de la Comisión Europea relativa al ‘Reglamento de Información y promoción de los productos agrarios en la Unión Europea y en terceros países’ es fruto de un proceso de consultas al que no fue ajeno el Comité de las Regiones. En julio de 2011 la CE lanzó un Libro Verde que sirvió para abrir el debate sobre la necesidad de modificar y mejorar los sistemas de promoción e información dentro y fuera de Europa.

El Comité de Regiones contribuyo en esa fase de reflexión con un Dictamen sobre la promoción de productos agrarios adoptado en el Pleno de diciembre de 2011 del que yo mismo fui ponente. He podido participar a lo largo de todo el proceso de gestación del Reglamento, incluyendo en su presentación en el Grupo de trabajo del Consejo en noviembre de 2013, dado que La Rioja coordinó la participación de las Comunidades Españolas en el Consejo de Agricultura el pasado semestre.

Por ello me satisface especialmente que en su propuesta legislativa, la Comisión Europea haya recogido algunas de las reivindicaciones hechas por el Comité de las Regiones. Les invito a releer nuestro Dictamen de 2011, claro ejemplo, en este caso, del impacto de los Dictámenes del Comité de las Regiones en un campo donde las regiones tienen competencias legislativas y ejecutivas concretas.

Quiero agradecer también al Parlamento Europeo, a la AREPO y a la EFOW (Federación Europea de Vinos de Origen) su colaboración. Juntos hemos podido poner en común ideas que mejorarán sin duda la propuesta de reglamento de la Comisión Europea. Me gustaría informarles de un dato que no es casual, hoy somos dos los riojanos sentados en esta mesa para defender la política de promoción y su importancia para el mundo rural, la eurodiputada Esther Herranz y yo mismo. Ello, sin duda, les dará una imagen de la importancia social y económica que la agricultura tiene para nuestra región y de la necesidad de que los productores europeos tienen que tener herramientas adecuadas que les permitan acceder a un mercado cada vez más globalizado.Debemos tener claro que el sector agrario europeo es fundamental para el desarrollo de las economías locales y regionales, sobre todo en el medio rural, y por ello, la política de promoción e información de los productos agrícolas es fundamental para la consolidación de la actividad en este sector, tanto en el mercado interior como en terceros países.

Estas acciones de información y promoción de los productos agrarios ofrecerán a los consumidores conocer mejor la calidad y los exigentes métodos de producción comunitarios, asegurándoles la seguridad alimentaria, protección medioambiental y aportándoles confianza de los productos europeos.

En ese sentido, debemos compartir la idea de la Comisión de contar con una política ambiciosa que permita difundir el modelo de producción europeo, destacando los aspectos más importantes de las producciones europeas como son los sistemas de calidad reconocidos que aportan valor añadido frente a las de terceros países.

Pero tan importante como una política ambiciosa es contar con una política flexible y con un enfoque estratégico, diferenciado en función del producto y del mercado al que se dirige. El sector agrario europeo es esencial para el desarrollo de las economías locales y regionales, contribuyendo de manera significativa a la creación de empleo y al asentamiento y desarrollo de la población en dicho territorio.

Brevemente me gustaría destacar algunos de los aspectos claves que hemos considerado importantes en el proyecto de dictamen:

Sobre el aumento gradual y significativo de la dotación presupuestaria que plantea la Comisión se considera que es imprescindible, tras ampliar los beneficiarios, la lista de productos elegibles e incrementar la aportación en los programas multi-país. Sin embargo, somos conscientes de que este aumento presupuestario no compensará las posibles pérdidas del sector agrario europeo resultantes de los acuerdos bilaterales en negociación con terceros países, por ello sabemos que serán aún más necesarias las acciones de promoción e información tanto en el mercado interior como en terceros países.

Además, en el mercado interior es necesario realizar acciones de promoción, y no sólo de información, para que los productores europeos puedan seguir compitiendo con los productos de terceros países tanto dentro de la Unión Europea como en el mercado exterior.

Es preciso también concentrar los esfuerzos, y podría ser interesante aprovechar el tirón de las marcas comerciales de los productos europeos que en muchas ocasiones pueden ejercer un papel de ‘arrastre’ en beneficio de otros productos. No podemos tampoco renunciar a identificar el origen del producto, pues no hay que olvidar que la Unión Europea está constituida por una gran variedad de regiones con culturas y costumbre diferentes, lo que supone una riqueza de valor incalculable que se traduce en una gran diversidad de productos y métodos de producción, sin la que no se entendería Europa.

Creemos que no se puede renunciar a esta posibilidad, sin perder de vista la preeminencia del mensaje europeo.

Por otro lado, respecto a la centralización de las medidas de promoción en terceros países, consideramos que el 75% del presupuesto previsto para las acciones de información y promoción en terceros países planteado por la Comisión, puede dejar desatendido al mercado interior que es el principal mercado para los productos agrarios europeos. Por ello, instamos a la Comisión a que no se establezcan porcentajes de los gastos destinados a la realización de acciones de información y promoción de los productos agrarios de la Unión en terceros países, puesto que no se puede prejuzgar sobre cuál será el futuro de evolución de los mercados.

Habría que añadir que es necesario que en el mercado interior se realicen también acciones de promoción y no sólo de información, puesto que los productores europeos deben de seguir compitiendo con los productos de terceros países tanto en el mercado interior como en el mercado exterior, cumpliendo las exigentes y numerosas normas comunitarias en materia de seguridad alimentaria, sanidad y bienestar animal, sanidad vegetal, medioambiente, etc.

Además respaldamos las iniciativas del uso de marcas y referencias al origen de los productos agrarios y de sistemas de calidad con logotipos oficiales comunitarios, que mejorarán las posibilidades de financiación e interés por parte de los beneficiarios. Sin embargo, pensamos que se debe de facilitar claramente la mención del origen geográfico del producto al estar asociado al mensaje general que debe hablar de las cualidades intrínsecas de los productos y destacar que los productos bajo sistemas de calidad reconocidos son muy importantes en el mercado interior y por ello se deben de mantener y reforzar. Son la base del prestigio de nuestras producciones, y deben ser por ello protagonistas en las acciones de promoción.

También admitimos la ampliación de los beneficiarios y de la lista de productos elegibles propuesto por la Comisión, otorgando un papel relevante a las Organizaciones de Productores siendo representativas de todo los sectores, sin olvidar a las PYME que son el tipo de empresas más comunes en la industria agroalimentaria europea, siempre que estas orienten la promoción a los sistemas de calidad reconocidos.

No podemos olvidar que una gran parte de la producción europea está en manos de pequeños productores, que a lo máximo que pueden aspirar es a comercializar sus productos lo mejor posible en su ámbito regional o comarcal. Desde este planteamiento, es de vital importancia que la política de promoción tenga en cuenta la necesidad de potenciar los mercados locales mediante políticas que den a conocer tanto la diversidad de las producciones locales, como su vinculación social, cultural e histórica con el consumidor del territorio o región donde se producen.

En resumen, consideramos esencial establecer medidas que posibiliten y faciliten el acceso de las pequeñas y medianas empresas a la comercialización en el mercado exterior.

Por otra parte, se acepta que se incluya todo producto procedente de la Unión Europea para beneficiarse de las medidas de información y promoción en el mercado interior y de terceros países. Consideramos que el sector del vino debe ser tratado al igual que el resto de productos agrarios e incluirse plenamente en el listado de productos elegibles, NO se puede prescindir de un sector clave de las producciones europeas.

Actualmente el sector del vitivinícola no dispone de una eficaz herramienta de promoción y no existe una verdadera posibilidad de promocionar vino europeo, puesto que los programas nacionales dentro del marco de la OCM Única, incluyen otras medidas además de la promoción, como son la reestructuración, reconversión de viñedos, la innovación en el sector o el régimen de pago único. El acceso a los fondos de promoción horizontal nos permitiría tener una auténtica política de promoción del vino europeo y, por ello, entendemos que en este Reglamento los vinos deben poder beneficiarse "por sí solos" de las medidas de promoción e información tanto para el mercado interior como en terceros países.

También aceptamos que se establezcan prioridades en un programa de trabajo proponiendo que su duración sea de tres años, como la duración de las campañas de promoción, y permitir que anualmente se realicen ajustes. Estamos convencidos de que esto ayudará a que la política de promoción establezca estrategias claras y bien definidas.

Respecto a la evaluación, selección y gestión de los programas simples y múltiples se solicita a la Comisión que se contemplen medidas para la participación de los Estados miembro y así colaboración de las regiones europeas, transmitiendo su experiencia obtenida hasta ahora y mantener las dos convocatorias de propuesta tanto en el caso de programas simples como múltiples.

Finalmente destacar que proponemos un aumento de la cofinanciación europea para seguir contando con instrumentos de información y medidas de promoción mucho más ágiles y eficaces. Pensamos que habría que clarificar en la Propuesta las medidas en el caso de situaciones de crisis para actuar de manera rápida y eficiente, en aras de recuperar la confianza del consumidor, así como de transmitir confianza a los productores.

La política de promoción debe ser ágil, flexible, debe contar con todas las herramientas del marketing, la publicidad y la comunicación, utilizando aquellas que sean más eficaces en función del mercado y de los productos que se trate de promocionar.

En definitiva, recomendamos un mayor reconocimiento de la participación de los Estados miembro, así como de las regiones europeas y la financiación de las acciones de información y promoción en el mercado interior con objeto de incrementar las ventas de los productos agrícolas y alimentarios originarios de la Unión Europea, incidiendo en los elevados estándares de producción que deben de cumplir los productores europeos.

Quiero anunciarles que han sido 10 las enmiendas presentadas. 9 presentadas por mí mismo con el objetivo de mejorar el texto. Como ustedes saben hemos trabajado con un plazo de tiempo muy reducido y con las vacaciones de Navidad por medio. Creemos que hay cosas que se pueden mejorar y por ello hemos seguido trabajando durante el mes que ha transcurrido desde que enviamos el Dictamen al servicio de traducción el pasado 7 de enero.

También quisiéramos modificar la terminología, cambiando tanto en el título como en el resto del documento la palabra agrícola por agraria dado que el término agrario hace referencia a todo el mundo rural, mientras que agrícola hace sólo referencia a la agricultura.

Para terminar me gustaría resumir el Dictamen en una idea clave: La política de promoción europea es esencial si queremos que nuestros productores puedan competir en un mercado cada vez más globalizado.

Pedro Sanz Alonso, Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja