6 de abril de 2006

Autoridades de Orestia,

Queridos Amigos:

En primer lugar, quiero expresar mi más sincero agradecimiento por este recibimiento que nos habéis brindado.

Los rumanos ya os habéis ganado el corazón de los riojanos. Sois un pueblo excepcional.

Durante la misión que me ha traído aquí, he tenido ocasión de comprobar vuestra calidad y calidez humana, vuestra hospitalidad, vuestra generosidad y una forma de ser tan abierta y entrañable que ya nos ha convertido en amigos. Y hoy, en la última jornada de esta visita, en Orestia, esta cercanía afectiva que he sentido a lo largo de todo el viaje se ve multiplicada y elevada a su máxima expresión.

De verdad que me siento desbordado. Tenía un ligero presentimiento de lo que hoy podía ocurrir, pero me he quedado corto. Y por eso os agradezco vuestras muestras de afecto.

No cabe duda de que rumanos y riojanos nos parecemos mucho, que somos casi como de la familia, que decimos en mi tierra: hablamos unos idiomas que, por ser hijos del latín, conservan muchas similitudes, y eso da lugar a una cultura que nos aproxima y nos hace compartir muchas cosas. Elaboramos unos vinos de calidad, con identidad propia, muy pegados a la tierra, que son fuente de una personalidad hospitalaria, alegre y de encuentro. Y, por si faltara algo, los riojanos hemos tenido ocasión de conoceros más de cerca gracias a los rumanos que han llegado a mi tierra, con los que hemos establecido unos vínculos afectivos muy estrechos y cordiales.

Qué duda cabe que en la plena integración de estos emigrantes en nuestra sociedad, en la sociedad riojana, importante ha sido el papel que ha jugado la lengua, la facilidad de los rumanos por aprender el español, que, dicho sea de paso, nació en La Rioja hace más de diez siglos. Y qué duda cabe también que formar parte de la cultura del vino, del buen vino, ha facilitado las cosas. De modo que los rumanos de La Rioja se hallan como en casa y, en justa correspondencia, nos invitan a los riojanos a participar de sus costumbres y tradiciones, como en la Fiesta de la Primavera, que celebraron el 5 de marzo en Logroño, en la capital de mi tierra.

Los riojanos nos preciamos de saber tratar a los emigrantes porque La Rioja también fue en tiempos tierra de emigrantes, y nos gustaba que nuestros paisanos fueran tratados como merecían en su lugar de destino, a los que aportaron su esfuerzo e iniciativa para hacerlos progresar.

Por ello, podemos hablar de la existencia de una verdadera amistad entre riojanos y rumanos. De una amistad que hoy sellamos en Orestia y sobre la que deseamos establecer una relación basada en la cooperación en todos los campos, tanto en los culturales como en los empresariales y económicos.

Hoy los rumanos, que estáis a punto de ingresar en la gran familia europea, demandáis nuestro apoyo, nuestro asesoramiento y nuestro aliento.

No os quepa la menor duda de que los vais a tener, para que esta travesía se realice a plena satisfacción y para que vuestra incorporación a la UE suponga la prosperidad económica que anheláis.

Por tanto, considerarnos desde hoy mismo unos aliados, los mejores aliados. O mejor aún: considerarnos como lo que ya somos: unos amigos que hoy se reúnen para celebrar su amistad en torno a un acto que, de verdad, me ha llenado de satisfacción y de alegría.

Muchas gracias.

Pedro Sanz - Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja