12 de octubre de 2004

Señores Directores y Delegados de Academias:

Sean todos ustedes bienvenidos al lugar de la palabra, a la cuna del español, especialmente los que por primera vez pisan estos simbólicos lugares. Sean bienvenidos a San Millán de la Cogolla, a esta tierra, La Rioja, que les recibe con su tradicional hospitalidad y que les agradece el honor que brindan a esta Fundación de acogerles para celebrar esta Reunión Plenaria de todas las Academias de la Lengua Española.

Los riojanos no hacemos sino abrirles las puertas de la que es su casa.

No es una casualidad que este acto final de un ilusionante proceso académico y lleno de trascendencia, la puesta de largo del Diccionario Panhispánico de Dudas, tenga lugar en este monasterio donde hace más de mil años se escribieron las primeras palabras en español.

Nuestro Presidente de Honor, Su Alteza Real El Príncipe de Asturias, reconocía en 1999 que la decisión de la Fundación San Millán de la Cogolla de incorporar a su Patronato (junto al Director de la Real Academia Española y al Secretario General de la Asociación de Academias de la Lengua Española), y como Miembros de Honor, a los Directores de todas las Academias correspondientes de la Española, estaba cargada de significación. Pues -como entonces expresaba Su Alteza- la presencia en San Millán de todas las Academias no representa sólo un retorno sentimental a los orígenes de nuestro idioma común: demuestra, de manera palpable, que, como decía la Real Academia Española al impulsar en 1870 el nacimiento de las Academias Correspondientes en el Nuevo Mundo, más allá de cualquier posible diferencia, la lengua de nuestra patria común y su unidad es raíz que nutre la fuerza de nuestra Comunidad en el concierto internacional.

"La lengua -escribía Unamuno en 1911- es el principal patrimonio de los pueblos hispánicos. Es nuestro caudal. Es la bandera que tiene que cubrir nuestra mercancía. Es la lengua que, sin perder su carácter propio y su personalidad, se ensancha a la medida de los vastos dominios territoriales que abarca". Era así entonces y lo es, más aún, si cabe, ahora. La lengua es nuestro mejor caudal. El de más de veinte naciones, el de más de cuatrocientos millones de personas que amamos, sentimos, soñamos y nos comunicamos en el idioma que nació aquí, en San Milán de la Cogolla.

Aquel 8 de octubre de 1999, primer aniversario de la constitución de la Fundación San Millán, decía D. Víctor García de la Concha en este mismo Salón que los académicos de la lengua no acudían a este primer escritorio de la Lengua Castellana con sentimientos de nostalgia, sino "a tomar madre", a reafirmar voluntades de trabajo en común y a beber de la fuente de la que mana, con la pureza de lo originario, nuestra lengua. Llegaron en aquel momento con la nueva edición de la Ortografía. Lo hacen hoy con el Diccionario panhispánico de dudas, que será un valioso instrumento para vivificar nuestra lengua materna y para fortalecer su unidad.

Esta reunión, que tengo el honor de inaugurar, hará posible, una vez más, que La Rioja sea punto de referencia primordial de los estudios sobre nuestra lengua. Somos herederos de un trascendental legado: a las primeras muestras gráficas del romance español se suma la aportación poética excepcional del primer poeta de nombre conocido de nuestra literatura, Gonzalo de Berceo. Por ello, responsables con esta deuda histórica, nos sentimos llamados a protagonizar el estímulo de todo lo referente al español, nuestro mayor activo cultural. Con más ahínco si cabe desde que San Millán y sus Monasterios, el de Suso y el de Yuso, recibieran uno de los más altos y preciados reconocimientos mundiales: el de ser declarados Patrimonio de la Humanidad.

En la Fundación San Millán de la Cogolla, Fundación que es también la suya, hemos hecho de la lengua nuestro fin primordial y hemos sido vehículo e instrumento para que todos sus protagonistas pudieran encontrarse: los custodios del idioma y sus usuarios.

Usuarios de las dos orillas del Atlántico. Porque, como en repetidas ocasiones ha enfatizado D. Gregorio Salvador, "el océano no parte el español. Afortunadamente no hay un español de España y un español de América. Hay español en España y hay español en América, eso es lo que hay: una lengua unitaria y asombrosamente cohesionada y homogénea". Una lengua, en fin, que nos pertenece por igual a todos sus hablantes y de la que todos somos responsables en la misma medida. Consideraciones éstas que nos recuerdan al gran historiador de la lengua española Rafael Lapesa cuando precisaba que los españoles somos coadministradores y no dueños del idioma, cuya base esencial de expansión está en Iberoamérica.

En este contexto y bajo esa indiscutible premisa, hemos celebrado la ya mencionada reunión de todas las Academias de la Lengua Española y también un Encuentro Internacional de Directores de Departamentos de Español de Universidades de todo el mundo. Otra cita de suma trascendencia fue la que reunió aquí, en este monasterio, a Directores de periódicos escritos en español de más de veinte países, preludio del que han celebrado este fin de semana en Madrid y que sirvió para que el Director de la Real Academia Española reclamara su colaboración precisamente para materializar este Diccionario panhispánico de dudas que van a aprobar en el Monasterio de Yuso. Y fue también en San Millán donde, hace algo más de dos años, los académicos españoles asumieron el compromiso de elaborar el Diccionario histórico de la Lengua Española. Por ello, por estas atenciones que dispensan a mi tierra, a La Rioja, les reitero mi gratitud. Unamos a esta relevancia que la Academia concede a San Millán de la Cogolla el hecho de que somos la sede de la Escuela Interlatina de Altos Estudios en Lingüística Aplicada, un proyecto común de los países que hablan lenguas románicas.

Como saben muy bien, Señores Directores y Delegados, San Millán de la Cogolla, como cuna del español, ha sido y sigue siendo testigo singular de lo acontecido con nuestra lengua española desde sus más remotos orígenes hasta la actualidad. San Millán ha sido testigo de cómo un monje la trasvasó del habla popular al papel, de cómo fue consensuada por todas las Academias en la nueva Ortografía y lo será a partir de este momento de su reflejo en un nuevo Diccionario. Con el paso de los años, de los siglos, el escritorio emilianense se ha ensanchado y se ha hecho universal. Y en lo que a esta Fundación respecta, seguiremos haciendo todo lo posible para que este valiosísimo legado continúe creciendo y enriqueciéndose. Para que el español siga siendo una de las lenguas primordiales. Para que siga siendo el elemento que asiente e impulse la presencia y la influencia de la cultura hispana en el mundo.

En este sentido, les hago partícipes de un proyecto que nos ilusiona especialmente a los riojanos y que debe ser motivo de satisfacción para la comunidad hispanohablante en su conjunto, como es la creación, el próximo año, del Centro Internacional de Investigación de la Lengua Española, lo que contribuirá, sin duda, a realzar la significación de San Millán de la Cogolla como cuna del español y su afán por universalizar este bien del que nos enorgullecemos los más de 400 millones de personas que lo compartimos y que nos sentimos afectivamente hermanados por él.

Participamos plenamente del pensamiento del filólogo Amado Alonso de que "nuestra lengua y su porvenir está en nuestras manos, en nuestra voluntad, en nuestra intervención cotidiana y activa". Ya en el siglo X, bajo el gobierno del abad Gomesano, el escriptorium de San Millán, centro neurálgico de la biblioteca, pudo participar en el porvenir de la lengua con los Comentarios a los Salmos, la copia de la Ciudad de Dios de San Agustín, y, sobre todo, con el famoso códice 46.

Y, ante estos documentos, ante las innovaciones y las vacilaciones lingüísticas de hace más de un milenio, no tenemos sino que reconocer los esfuerzos de los que nos precedieron. Como reconocemos ahora la brillante labor que ustedes, académicas y académicos, llevan a cabo y que no es otra cosa que un servicio permanentemente alerta.

Con motivo de la puesta de largo aquí de la Ortografía reclamaron nuestra colaboración para hacer realidad el Diccionario panhispánico de dudas. Cinco años después aquí estamos de nuevo todos para aprobar lo que entonces era el esbozo de un proyecto. Señores académicos, mañana, como ayer y como hoy, nos seguirán teniendo a su lado.

A su lado para que el español de los monasterios, el español de San Millán de la Cogolla, continúe siendo elemento de concordia, de progreso y de futuro. Para reconocer la labor de los estudiosos de nuestro idioma, como la desarrollada a lo largo de su vida por la lingüista Margit Frenk, a la que en junio pasado tuve el privilegio de entregar en un emotivo acto el I Premio San Millán de la Cogolla. A su lado para fomentar, desde la solidaridad y la concertación con el resto de las regiones, este abundante río de cultura que mana en San Millán de la Cogolla. Fomentarlo a través de la Fundación Camino de la Lengua, declarado Gran Itinerario Cultural Europeo, y a través de la exposición que esta Fundación apadrina y que ya ha visitado, además de diversos puntos de España, ciudades como Bruselas, México DF y Estados Unidos.

Y, finalmente, estaremos a su lado también para asistir al alumbramiento de cuantos proyectos alienten las Academias de la Lengua, como este ansiado y esperado Diccionario que les ha traído hoy aquí, al lugar de la palabra, a San Millán de la Cogolla, a esta tierra que les recibe con los brazos abiertos y que les reitera su agradecimiento por su presencia.

Muchas gracias a todos.

* Este texto puede ser variado u omitido total o parcialmente por el orador durante su intervención

PEDRO SANZ - PRESIDENTE DEL GOBIERNO DE LA RIOJA