13 de marzo de 2005

Excmas. e Ilmas. Autoridades,

Señoras y Señores:

Hoy abren sus puertas Salical, Tecnosalical y Ecosalical, salones en su concepción exclusivos, lo que les dota de un prestigio que ha ido creciendo edición tras edición hasta alcanzar la admiración y la fama de la que gozan en la actualidad y que tanto orgullo nos produce a los riojanos.

Salical, Tecnosalical y Ecosalical reservan un año más a La Rioja, con todo merecimiento, el título de capital de la calidad agroalimentaria.

Desde su nacimiento, en estos salones únicos en el mundo se han dado cita los productos amparados por un doble control, con denominación de origen, con valor añadido; esos productos que deparan placer y que transmiten seguridad a los consumidores, que aportan una mayor rentabilidad a nuestros agricultores y progreso a nuestros pueblos.

Pero, al llegar a esta edición, Salical es mucho más que eso. Ha dado un salto de gigante hasta convertir a La Rioja en punto de encuentro con la calidad global.

En unión a Tecnosalical y Ecosalical, Salical posee un marcado carácter integral, multidisciplinar. Ya no sólo acoge estos productos diferentes y diferenciados, sino que aborda la calidad en todos sus frentes, con una clara vocación de anticipación, deteniéndose no sólo en los productos, sino también en los procesos, y en aspectos que son fuente de diferenciación y de competitividad, como el respeto al medio ambiente, la gestión de la trazabilidad y la apuesta decidida por la investigación, la innovación y el desarrollo tecnológico como garantía de futuro del sector.

Salical es una feria, pero una feria profesional. Una feria a la carta. Aquí se ofrecen soluciones a los participantes de una manera personalizada y acorde a sus necesidades. Se les informa sobre la gestión de la trazabilidad, un reto que hay que abordar con urgencia. Se les muestran los últimos avances tecnológicos al servicio de la calidad. Se les explica la normativa y la legislación que les afecta. Y se les pone en contacto con compradores nacionales e internacionales para que sus productos vean incrementado su radio de comercialización.

Es, por tanto, más que una feria. Es una referencia internacional de la calidad, un punto de encuentro para intercambiar experiencias, para generar ideas y para crear corrientes de opinión. Salical nos acerca el futuro a las regiones que hemos hecho de la calidad nuestra máxima aspiración.

Si estos salones ya nos identificaban en el exterior a los riojanos como abanderados en la elaboración de productos con doble control, con origen, seguros y placenteros, ahora, en esta edición, Salical presenta a La Rioja como una Comunidad situada a la vanguardia en la defensa de la calidad en todas sus vertientes.

Y es que los riojanos hemos cimentado en la calidad una de nuestras principales señas de identidad. Es el motor que impulsa todas nuestras acciones. Forma parte de nuestra cultura. No sabemos hacer las cosas de otra forma ni tampoco nos interesa.

La calidad, como garantía de futuro de un modelo que vincula agricultura e industria en una alianza estratégica, es nuestra tarjeta de presentación, es ya una imagen de marca de nuestra tierra que se añade a nuestra personalidad como una segunda piel.

Así lo demostramos día a día y lo proclamamos hoy a través de este escaparate de lujo que ahora inauguramos.

Y así lo reconocen las instituciones, las Comunidades Autónomas, los países, los expositores, los compradores, los técnicos y expertos que durante estos días, y en un número creciente con respecto a otras ediciones, van a participar activamente en estos salones internacionales.

Con su presencia, asientan la idea de que La Rioja es sinónimo de las cosas bien hechas y que por tanto debe ser aquí, en La Rioja, donde se expongan los frutos de esa búsqueda de la calidad y donde se pongan sobre la mesa, ofreciendo pautas, los nuevos retos que se nos plantean y a los que tenemos inevitablemente que dar respuesta y además de una forma urgente.

A todos ellos, a los asistentes a Salical, Tecnosalical y Ecosalical, mi más cariñosa bienvenida y mi agradecimiento por reservar a La Rioja este protagonismo como referente de la calidad y de la seguridad alimentaria.

Tanto ellos como nosotros, los riojanos, participamos de la idea de que en la medida en que apostemos por estos alimentos con valor añadido estaremos aportando rentabilidad a nuestra actividad; estaremos garantizando el futuro no sólo de nuestros agricultores y de nuestra industria, sino también la vida de nuestros pueblos, pues son productos estrechamente vinculados al lugar donde se producen y elaboran, generando beneficios y puestos de trabajo. Productos que deben responder al imperativo de la calidad, en consonancia con los dictados de la política agraria comunitaria. Una calidad que el Gobierno de La Rioja ha estimulado desde 1995, con la puesta en marcha de los centros tecnológicos de la carne y el champiñón, con el impulso del CIDA, con la creación de marcas de garantía (17 poseemos en estos momentos y se está trabajando con cuatro más), y fomentando la agricultura ecológica, abriendo para ella mercados tan restrictivos como el estadounidense.

Organizados por el Gobierno de La Rioja, la ADER y la Cámara de Comercio e Industria, Salical, Tecnosalical y Ecosalical se añaden, complementándola, a esta política global y revelan que somos pioneros en la apuesta por la calidad.

Los riojanos nos hemos anticipado en esta materia, pero no nos conformamos con ello. Queremos seguir liderando la vanguardia en un campo clave para la competitividad de nuestra región. Y para liderarla, en primer lugar, hemos comprendido que el concepto calidad, si bien mantiene unas constantes inalterables, evoluciona con el paso del tiempo, haciéndose más exigente, abarcando productos y procesos, e incluyendo parámetros como el de la trazabilidad, el del respeto al medio ambiente y la I+D+i.

Tengo la satisfacción de poder afirmar que estos salones, como organismos vivos que son, han evolucionado al mismo ritmo que las exigencias de calidad y, por tanto, están preparados para ofrecer respuestas satisfactorias e integrales a todas las inquietudes y demandas que existen en el sector.

Este es uno de sus valores fundamentales. Su otra gran virtud es que Salical, Tecnosalical y Ecosalical son más que una feria. Es una acción de comercialización, márketing y promoción integral orientada a atender la demanda de los expositores, auténticos protagonistas de estos salones. Salones a los que acudirán profesionales de la restauración, agentes comerciales, jefes de compra, importadores y, en definitiva, todas las empresas e implicados en el sector. Se propiciará así un contacto directo entre empresas productoras, distribuidoras y comercializadoras en un intento por abrir nuevos mercados a estos productos, por aumentar su rentabilidad y por incrementar su capacidad competitiva. Estos salones suponen, así, un avance en la internacionalización empresarial, una de las prioridades del Gobierno riojano.

Todo ello hace de Salical, Tecnosalical y Ecosalical una cita obligada para todos aquellos que quieran apostar por una agricultura y una industria agroalimentaria de futuro, por ese modelo agroalimentario que abandera La Rioja como elemento de competitividad regional y de futuro económico.

Los riojanos apostamos por el futuro de la agricultura y de la industria vinculada a ella con una determinación sin límites.

Lo venimos haciendo de una forma pionera desde hace décadas con una constancia y un rigor dignos de elogio con todos nuestros productos, como se ve reflejado en uno de los más emblemáticos: el vino.

Una constancia que hace que los vinos de Rioja sean de los mejores que existen hoy en día y que La Rioja sea una referencia mundial para viticultores y bodegueros.

Una referencia que se va a ver reafirmada, renovada y revalorizada con la celebración, el próximo año, del Congreso de la Organización Internacional del Vino en La Rioja, un éxito que hace justicia a nuestra bien merecida fama, pero también a las intensas gestiones que hemos realizado en este sentido y que se vieron coronadas con el compromiso del anterior Ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, de que nuestra tierra fuera la sede de esta importantísima cita de proyección mundial.

Es el pago a una constancia en nuestro empeño que es innata a nosotros y que nunca nos va a abandonar.

El otro de los factores que les he señalado es el rigor. Rigor con nuestras uvas y con nuestros vinos, rigor en los procesos de producción, de elaboración y de envejecimiento. Un rigor sobre el que se asienta el patrimonio histórico de nuestra Denominación y del resto de las denominaciones españolas. Un patrimonio que corre el peligro de saltar por los aires si prosperan los intentos de reformar la Ley del Vino en una línea dañina, equivocada y lesiva para nuestros intereses, que aboga por desregularizar conceptos claves, por destruir todo lo que se ha construido a lo largo de un siglo, por romper las reglas del juego, por eliminar los asideros sobre los que se afianza nuestro prestigio y nuestro éxito.

Desde aquí les aseguro que los riojanos no lo vamos a consentir, que vamos a ser constantes en la defensa de ese rigor consustancial a nosotros que nos convierte en voz autorizada no sólo en España, sino en el mundo entero.

Y lo digo aquí, en la inauguración de estos salones, inspirados en el modelo europeo de alimentación y que son un ejemplo claro de lo contrario de lo que el Gobierno Central se propone. Un ejemplo de que la calidad como fuente de competitividad y de futuro necesita reglas, unas exigencias cada vez mayores, seguir construyendo sobre lo construido y consolidar lo positivo de las denominaciones de origen. Nunca desandar lo que con tanto esfuerzo se ha andado hasta llegar adonde hemos llegado en un ejercicio de permanente superación.

Muchas gracias.

Pedro Sanz Alonso - PRESIDENTE DEL GOBIERNO DE LA RIOJA