7 de noviembre de 2005

Señor Presidente del Senado,

Señor Presidente del Gobierno,

Señores Presidentes de Comunidades y Ciudades Autónomas,

Señorías:

Celebramos hoy el Debate sobre el estado de las Autonomías. Una oportunidad excepcional para que los representantes de las Comunidades y de las ciudades autónomas españolas ofrezcamos una visión personal sobre la realidad concreta de nuestros respectivos territorios y una valoración general del momento que vive España.

A este guión me voy a atener, desgranando cuestiones que son claves para La Rioja, con el deseo de que el Presidente del Gobierno no sólo las oiga, sino que las escuche y dé respuesta a situaciones que afectan a las riojanas y riojanos.

Situaciones que la mayoría de las veces se hallan bloqueadas por falta de diálogo en los despachos institucionales.

Pero es mi deseo que, aparte de la defensa de los intereses territoriales, de este debate surjan conclusiones de ámbito general que asienten y fortalezcan nuestro marco de convivencia y nuestro modelo de desarrollo autonómico.

Espero que las conclusiones del Debate interesen y lleguen a los ciudadanos.

1. Modelo de convivencia.

Y es que acudo hoy a esta Cámara con el firme convencimiento de encontrarnos en un momento histórico, en una circunstancia que requiere altura de miras, claridad de ideas y capacidad de diálogo. Pero que, sobre todo y ante todo, permítanme que lo diga, exige de todos nosotros un arraigado sentido democrático. Se ha abierto un nuevo proceso de reforma de Estatutos en España. Todo ello nos ha llevado también a crear situaciones de dudas e incertidumbres sobre el modelo de Estado, el papel de los distintos territorios y la vertebración y cohesión de España. También ha dado lugar a algunos posicionamientos de nacionalismos que quieren ir más allá de lo que permite el propio modelo constitucional y desea la mayoría de españoles.

Quiero transmitirles que nuestra prioridad no debe ser tanto modificar la Constitución Española cuanto crear un entorno que haga posible el consenso. Al fin y al cabo, los políticos no podemos perder el contacto con los ciudadanos, y debemos crear los escenarios precisos para que la sociedad se desarrolle.

Creo que es de obligado cumplimiento realizar una serie de preguntas que recogen las grandes incógnitas políticas de este momento. Pero no para lanzarlas al viento, sino para intentar entre todos encontrar soluciones.

¿Somos los españoles capaces de dar respuesta a nuestras necesidades y preocupaciones, para garantizar el desarrollo que hemos vivido en los últimos años?

Creo que la respuesta unánime de todos sería un clamoroso sí, con independencia de la lengua en la que lo hagamos, el lugar desde el que respondamos, la ideología que defendamos o la fe que profesemos.

¿Y, si nuestra respuesta unánime es sí, por qué tengo la impresión de estar en este momento en un callejón sin salida en el que no nos distinguimos por nuestra capacidad para dar respuestas a las necesidades y preocupaciones de los españoles?

¿Por qué los intereses partidistas, las cuestiones coyunturales, priman de tal manera sobre la esencia de las cosas que nublan nuestra visión?

En 1997, cuando celebrábamos el último Debate sobre el estado de las Autonomías, existía un convencimiento generalizado sobre los beneficios que ofrecía a los ciudadanos el modelo de Estado autonómico y el crecimiento de su capacidad de autogobierno.

Fue precisamente en ese Debate donde se estaba produciendo un estudio de reforma de los Estatutos de Autonomía y todos coincidíamos en que el consenso entre los grandes partidos garantizaba la estabilidad, la confianza y la seguridad del proceso. Es decir, un Modelo de Convivencia que queremos también garantizar en este proceso.

Un modelo de convivencia que debe basarse en la libertad del individuo como pilar fundamental de nuestra escala de valores, en la igualdad de todos los ciudadanos, en el Estado de derecho, en la solidaridad como premisa fundamental de comportamientos y en la lealtad institucional.

No estamos hablando de ideologías. Estamos hablando de principios comúnmente aceptados por todos los ciudadanos, de aplicar la lógica y el sentido común a la vida política. Y he de decir que, en muchas ocasiones, alguno no está dando un ejemplo que deba ser imitado.

Permítanme que me detenga en la Lealtad Institucional como unos de los ejes de nuestro Modelo de Convivencia. En un Estado en el que el Gobierno Central, Comunidades, Ciudades Autónomas, Entes Locales y un buen número de organismos coexisten, administrando los recursos públicos y velando por los intereses de los ciudadanos, o somos capaces de articular un sistema en el que nos podamos fiar unos de otros, o estamos llamados a caer constantemente en el debate interesado.

Comprenderán ustedes que esto no sea lo que el común de los ciudadanos puedan entender por "lealtad institucional". Estoy seguro que muchos de los aquí presentes coinciden conmigo, y que muchos de los presidentes de otras Comunidades Autónomas se verán reflejados en mis palabras. Y supongo que todos habrán entendido por qué esto no es un buen ejemplo para los ciudadanos. ¿Vale sólo la ley del más fuerte? ¿Todo vale? ¿Divide y vencerás? ¿En política sólo cuenta el coste de la oportunidad?

2. Modelo de Estado

Ahora, como entonces, estamos también inmersos en un nuevo proceso de reforma de los Estatutos de Autonomía.

¿Seremos capaces de incrementar los niveles de descentralización y autogobierno sin provocar una situación de discriminación ni de desigualdad o de quiebra en el desarrollo de unos territorios frente a otros?

¿Seremos capaces de asegurar la convivencia solidaria entre las Comunidades Autónomas?

¿Será posible mantener una financiación regional presidida por los intereses comunes y no por intereses particulares?

Todas estas preguntas y muchas otras nos hacemos en este proceso de Reforma de Estatutos y, por tanto, hay que darles respuesta. Para afrontar este reto formidable, esta prueba de fuego.

Los españoles nos exigen claridad en los planteamientos, intensidad en el debate y honestidad en las respuestas.

No podemos plantear un escenario en el que todos los interrogantes queden en el aire.

Otro de los puntos trascendentes sobre los que debemos encontrar un acuerdo es el Modelo de Estado que mejor representa nuestra pluralidad. Todos nos sentimos diferentes. Y sin embargo, ¡somos todos tan parecidos!

Es difícil que consiga sobrevivir a esta etapa una fórmula de convivencia entre las regiones de España basada en la diferencia lingüística, en los derechos históricos, en el tamaño o en el peso de los partidos políticos de corte nacionalista.

Creo que ha llegado el momento de eliminar las diferencias entre Comunidades Autónomas derivadas de las dos vías constitucionales recogidas en los artículos 143 y 151 de nuestra Carta Magna.

Y creo también que ha llegado el momento de que conectemos directamente con las inquietudes de los ciudadanos

Sinceramente, no creo que la preocupación de un andaluz sea la reforma de su estatuto, o que las cuitas de un asturiano pasen por la gestión directa de un tramo de impuestos, de igual forma que las aspiraciones de los riojanos no son desde luego convertirse en nación.

Sin embargo, sí preocupa a los ciudadanos que España como nación vea comprometido su futuro por tensiones artificiales, o que la asistencia sanitaria o los servicios educativos sean mejores o peores en cada región, y no por la dedicación de sus profesionales, sino por las discriminaciones políticas.

Si tenemos que aumentar las cotas de autogobierno, o de descentralización, o de financiación, hagámoslo, pero siempre desde la equidad, sintiéndonos todos iguales, todos partícipes, formando parte de un proyecto común.

Señorías, si tuviera que hacer un planteamiento basado en la exclusiva defensa de los intereses particulares de La Rioja, podría haberlo hecho.

Si mi decisión hubiese sido poner de manifiesto los agravios comparativos que La Rioja sufre por parte del Gobierno de España o de otras Comunidades Autónomas, podría haber defendido mi argumentación sin mayores dificultades. Incluso, si la opción elegida hubiera sido la confrontación ideológica, créanme ustedes, no me habrían faltado valor y argumentos.

Creo firmemente, como he referido, que los motivos políticos e históricos que dieron lugar a los dos procedimientos de acceso a la autonomía regional no subsisten hoy en día, y que, en lugar de acentuar las diferencias, es necesario minimizarlas, permitiendo a todas las Comunidades Autónomas el mismo grado de autogobierno.

Luego, la realidad social, cultural, económica, histórica, lingüística, pone a cada uno en su sitio. Es lo que sencillamente he pretendido. Que los riojanos estemos en nuestro sitio.

En el anterior Debate sobre el Estado de las Autonomías, defendí la idea de que los riojanos, a diferencia de otras Comunidades Autónomas, no hacemos de cuestiones intangibles un elemento diferencial. En consonancia con lo que es nuestro carácter pragmático y posibilista, preferimos hablar de hechos y de circunstancias objetivables, menos sujetas a reinterpretaciones particulares. Así justificamos nuestra singularidad y fortaleza dentro de España y nuestra contribución al desarrollo de este proyecto plural que hoy nos reúne en el Senado.

Porque La Rioja no se entiende sin España, de la misma forma que España no sería lo mismo sin La Rioja. Somos historia viva de un pasado común, y custodios del principal de nuestros tesoros: la lengua española.

Usemos la palabra. Dialoguemos. Encontremos un punto de encuentro. Busquemos el acuerdo como máxima fórmula de compromiso entre todos. Y, en cualquier caso, respetemos las reglas del juego democrático, sin atajos, sin ambages. Y, si aún así somos incapaces de encontrar una respuesta a las preguntas formuladas, consultemos a los españoles. Su opinión es la que cuenta.

Por ello, Señorías, quisiera hoy proponer que recuperemos el Pacto Autonómico, pacto que debe presidir la nueva reforma estatutaria, fortaleciendo la idea de España sustentada en la solidaridad, la igualdad y la cooperación; y recuperando los valores y enseñanzas que presidieron las anteriores reformas, en las que primaron la voluntad mayoritaria de los españoles.

Unos valores que el Gobierno de La Rioja está teniendo muy en cuenta a la hora de diseñar los nuevos perfiles de nuestro Estatuto, que surgirá de la sensibilidad de la sociedad riojana en su conjunto y que no se apartará ni un ápice del marco constitucional en el que obligatoriamente nos tenemos que mover.

Porque compartimos la teoría de Tomás y Valiente de que "los principios no se discuten. Se aceptan o se rechazan, pero si se acepta un determinado sistema no es posible discutir los principios en el que aquél descansa".

Y nosotros, los riojanos, aceptamos el sistema que entre todos nos dimos, fruto del acuerdo que ahora debe volver a prevalecer.

También quiero manifestar hoy en este Debate, que La Rioja aspira a tener el mismo techo competencial que cualquier otra Comunidad Autónoma. El mismo potencial que cualquier otra Comunidad Autónoma. Ni más ni menos.

3- Modelo de financiación.

Pero para que exista una verdadera autonomía política debe existir autonomía financiera. De nada sirve tener más competencias sin recursos y de nada sirve tener recursos sin competencias.

Por eso necesitamos un buen sistema de financiación autonómica. Y las palabras claves vuelven a ser, entre otras, consenso y pacto. Hoy quiero reclamar el mismo grado de acuerdo que existió, en 2001, en la aprobación del sistema actualmente vigente.

Un sistema que ha supuesto un paso importante en el desarrollo de nuestra autonomía económica, base necesaria para nuestra autonomía política. Además nos ha permitido conjugar el principio de solidaridad interregional, comenzando a corregir situaciones de desigualdad en los niveles de prestación de los servicios públicos.

Si me permiten aportar alguna idea para el análisis, siempre he defendido que es compatible el régimen general con el régimen foral, y reconociendo que hay ventajas en el régimen foral, debemos seguir avanzando en medidas que equiparen los dos sistemas.

Es una propuesta que dejo sobre la mesa, para su estudio y consideración, con la petición expresa de que cualquier sistema de financiación sea abordado por la totalidad de los representantes autonómicos, en el seno del Consejo de Política Fiscal y Financiera, y no de forma bilateral. Porque de esta forma no existirán plenas garantías de que efectivamente prevalecerán los principios básicos, e irrenunciables, por encima de intereses particulares.

Quiero manifestar mi absoluto rechazo a que la financiación, el sistema de financiación se recoja en los Estatutos de Autonomía. Eso es romper completamente los principios de solidaridad, autonomía y suficiencia del sistema. Y haría que las Comunidades Autónomas se desligasen de la marcha del Estado, a la vez que se generaría una espiral de agravios

Utilizar la financiación autonómica, clave para que las cotas de autogobierno sean reales, como arma arrojadiza, no es buen principio. Y, además, el que siembra vientos, recoge tempestades.

Mal camino llevamos, Señorías. Mal camino por la pretensión de ciertas Autonomías de dotarse de un sistema de financiación propio, pero también por cómo se está abordando una pieza medular de esta financiación: la sanidad.

Como todos ustedes recordarán, el pasado mes de septiembre, en la 2ª Conferencia de Presidentes, se nos hizo una oferta, sin margen alguno para negociar, que, al menos, en el caso de La Rioja es manifiestamente mejorable.

Por supuesto no es un problema exclusivo de La Rioja; nos hallamos ante una propuesta que afecta a todas las Comunidades Autónomas.

Debería definirse claramente la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud y, una vez acordada, comprobar su coste. Es un despropósito plantear una solución financiera sin antes haber analizado qué modelo sanitario desean los ciudadanos, cómo se va a gestionar y qué coste real conlleva. Estamos construyendo la casa por el tejado, Señorías.

El Gobierno Central no puede obviar la gestión de la sanidad, aunque ésta se haya transferido. Tiene que tener presente que entre sus funciones figura la de velar por que no existan desigualdades entre las Comunidades Autónomas ni entre los ciudadanos, para que todos gocemos de los mismos niveles en la prestación de servicios, vivamos donde vivamos.

En definitiva, apuesto por un sistema de financiación donde la corresponsabilidad fiscal, la suficiencia financiera, la solidaridad interregional y el consenso sean los elementos de aprobación de un sistema, siempre en el seno del Consejo de Política Fiscal y Financiera, y nunca contemplado en los Estatutos de Autonomía de cada territorio.

4. Lealtad institucional entre Administraciones

Señor Presidente del Gobierno, no me cansaré de repetirle que la colaboración, la lealtad y el diálogo deben presidir las relaciones entre las diferentes Administraciones. Una lealtad que nos obliga por igual a ambas partes a cumplir con lo que son nuestras obligaciones ante los ciudadanos.

En este sentido, le recuerdo que La Rioja está siendo leal en el desarrollo de leyes de ámbito estatal. Una lealtad institucional que no está marcando las pautas de comportamiento del Gobierno Central, toda vez que carga sobre nosotros el peso económico que este desarrollo legislativo conlleva.

El Gobierno no puede legislar sin tener en cuenta las repercusiones en las Comunidades Autónomas.

No se puede promulgar una Ley y que sean las Comunidades Autónomas las que paguen, por decirlo con palabras llanas.

Así lo entendió el anterior Gobierno, que se comprometió con las autonomías a cuantificar los costes derivados del desarrollo legislativo estatal y a introducir las compensaciones económicas pertinentes. Es de esperar que esta misma filosofía sea la que guíe la actuación del actual Ejecutivo, al que La Rioja ya le ha hecho llegar, cuantificadas, las inversiones económicas y humanas que la entrada en vigor de dichas leyes nos obliga a realizar

Señor Presidente, la colaboración, la lealtad y el diálogo deben ser también las constantes entre la Administración central y las autonómicas para afrontar desafíos y problemas que nos afectan a todos por igual.

En primer lugar quiero referirme a la inmigración. Sin lugar a dudas, la población inmigrante es necesaria a la hora de contribuir al desarrollo económico de La Rioja y la actitud de los riojanos en la acogida de inmigrantes puede calificarse como de intachable.

Sin embargo, se ha sobrepasado el techo en la capacidad que tiene La Rioja para lograr una integración razonable. Además, el efecto llamada y la masiva llegada de inmigrantes que está provocando, pueden dar lugar a que la acogida de éstos no tenga la calidad que se merecen.

Lamento mucho tener que decir que se está poniendo en peligro la capacidad de ofrecer servicios básicos a los ciudadanos, como la vivienda, la sanidad, la educación o los servicios sociales.

La colaboración del Ejecutivo y las Comunidades Autónomas en este sentido es fundamental, porque la inmigración es uno de los fenómenos más importantes a los que tendremos que hacer frente y que ya está incidiendo negativamente en algunos casos. Le tiendo la mano, Señor Presidente, para que intentemos alcanzar el consenso entre Comunidades Autónomas y Gobierno Central en esta materia. Es necesaria la colaboración entre todos y desde la Comunidad Autónoma de La Rioja abogaremos por ella.

Otro aspecto que quiero abordar es el de la educación. En la Comunidad Autónoma de La Rioja seguiremos trabajando, como hemos hecho hasta ahora, por mantener la calidad y la inversión en educación. Todos sabemos que una sociedad que no invierte en educación es una sociedad sin futuro.

La paralización de la Ley Orgánica de Calidad de la Educación ha supuesto una deslealtad del Gobierno central no sólo a la Comunidad Autónoma de La Rioja sino hacia todo el conjunto de Comunidades, a la vez que ha creado una inseguridad jurídica. Y lamento que caminemos hacia la ruptura de la educación en 17 sistemas educativos, lo que provocará además un descenso preocupante en la calidad y en la formación de los alumnos.

La opacidad de la financiación de las medidas que recogerá la futura Ley de Educación, una Ley que no es fruto del consenso, despierta la preocupación entre las Comunidades Autónomas. Pido nuevamente diálogo para hallar la solución a un problema que afecta a la formación de nuestros jóvenes, que son el futuro de España.

En La Rioja nos caracteriza, en materia educativa, la aplicación de una política que garantiza la libertad y la igualdad de oportunidades. Dicha política está avalada por la eficiencia y calidad del sistema, la accesibilidad de todos a la educación y la formación y la apertura de la educación.

Es fundamental que todos los españoles tengan asegurada una formación común básica. Deben garantizarse los derechos y libertades educativas con independencia de la Comunidad Autónoma en la que se resida. Debemos trabajar, para que no existan diferencias en los sistemas educativos y su financiación y mantenimiento y para que la calidad de la educación sea la misma para todos.

No quisiera olvidar la necesaria proyección de España en el contexto internacional. Es innegable que la pérdida de alianzas estratégicas y de apoyos básicos de nuestro país en el escenario exterior está provocando muy negativas consecuencias para las exportaciones de nuestras empresas. Y está produciendo un descenso en las inversiones extranjeras en España. Nos jugamos mucho en recuperar el prestigio de este país.

Como dejó escrito Ortega y Gasset, "necesitamos para España el derecho a ser respetada, y para ello necesitamos una España respetable". Lo necesitan nuestras exportaciones, lo necesitan nuestros empresarios y nuestros trabajadores, en definitiva, nuestro futuro de desarrollo y modernización. Y para ello va a contar el Presidente del Gobierno con nuestra leal colaboración.

5. La participación de las Comunidades Autónomas en la representación de España en la Unión Europea.

Una de las muestras de la colaboración leal con el Gobierno es, precisamente, el Sistema de Participación de las Comunidades Autónomas en la representación de España en la Unión Europea. Se han dado pasos para que las regiones españolas tengamos la posibilidad real de participar en procesos singulares de representatividad exterior. Creemos que tenemos cosas que aportar. La pena es que algunos pretendan justificar su presencia enarbolando conceptos como nación, soberanía o estado. Es un error. La presencia sólo puede estar justificada porque, en determinadas materias, las regiones conocen mejor la problemática, las necesidades y las soluciones que la administración central.

En el caso de La Rioja, las políticas relacionadas con el vino son un claro exponente. Creemos que podemos representar al resto de regiones españolas no porque seamos mejores, o distintos. Simplemente porque conocemos bien el mundo del vino y porque nadie va a poner más empeño que nosotros en ello. Igual que me puedo sentir representando por otras regiones españolas en otros temas. Desde ahí y hasta ahí podemos encontrar múltiples puntos de encuentro. Más allá, la representatividad se diluye, los intereses se confrontan, la confianza decrece y el sistema se quiebra. Por ello, en el caso de falta de acuerdo entre las Comunidades, confiamos más en el liderazgo del Gobierno de España para gestionar determinadas negociaciones.

La Rioja es una región europea. Siempre hemos tenido total confianza en el efecto multiplicador que la Unión Europea representaba. Y siempre hemos sido especialmente activos en nuestra implicación en la proyección exterior de nuestra región y, por lo tanto, de España. Nos ofrecemos, una vez más, para seguir siéndolo y para contribuir a que sea posible un sistema real de participación de las regiones españolas en la representación y toma de decisiones en la Unión Europea.

6- El retraso en las infraestructuras.

También quiero hablarles, Señorías, de un problema que afecta especialmente a mi Comunidad Autónoma.

Una Comunidad que quiera garantizar su futuro ha de ser una Comunidad bien comunicada.

Señorías, todos coincidimos en la idea de que las infraestructuras, además de un importante resorte de progreso regional, son básicas en el proceso de cohesión y vertebración de España. Y por ello, en la obligación de desarrollarlas, debemos implicarnos tanto la Administración del Estado como las autonómicas, aunando esfuerzos y objetivos, y siempre desde el diálogo y la colaboración.

En este sentido, me permito recordar que uno de los rasgos diferenciales de La Rioja es, precisamente, nuestra privilegiada situación geoestratégica, emplazada como está en el eje del Ebro y conectada a los principales corredores europeos. Una realidad que hemos sabido rentabilizar como estrategia de futuro y de cuyos frutos ya estamos teniendo noticia, con unos niveles de calidad de vida y de bienestar social tan satisfactorios que ya se han convertido en una de las señas de identidad más reconocibles de La Rioja.

No observen en esta afirmación ningún componente de autocomplacencia, sino de sana satisfacción.

Una satisfacción que no es plena, y bien que lo siento, porque es oportuno señalar que en este esfuerzo personal que venimos realizando por sacar provecho a lo que es uno de los rasgos fundamentales de nuestra identidad, los riojanos no encontramos el apoyo que es de esperar en quien debe ser nuestro compañero natural de viaje: el Gobierno de la Nación. Un Gobierno que ha de cumplir su compromiso con las Comunidades que no sólo no renunciamos a la idea de la igualdad y la solidaridad, sino que ayudamos día a día a que su cimentación se consolide.

Sin ese impulso a las infraestructuras, La Rioja quedaría aislada y con ella los riojanos. Precisamente los que no deseamos aislarnos; los que, por nuestra condición secular de cruce de caminos, hemos sido siempre un pueblo de apertura, de diálogo y de encuentro, un pueblo que reafirma su identidad justamente en la relación con los demás, de igual a igual, sin imposiciones ni privilegios.

El PEIT, Señor Presidente del Gobierno, retrasa o aparca infraestructuras vitales para nosotros que, siendo competencia de la Administración General del Estado, estaban perfectamente delimitadas, planificadas y presupuestadas con el anterior Gobierno Central y que ahora han sufrido un considerable retraso y han dibujado un escenario de incertidumbre que pesa como una losa sobre nuestras expectativas de desarrollo.

Señor Presidente del Gobierno de la Nación, solicito de usted una verdadera voluntad política para conectar La Rioja al futuro; para agilizar la conversión de las carreteras nacionales que atraviesan La Rioja en autovías, lo que supondría un plus de competitividad y de seguridad para todos. Le pido tenga en cuenta las alegaciones que el PEIT ha recibido de la sociedad riojana, para evitar que se alargue en el tiempo la construcción de infraestructuras, tanto de carreteras como de ferrocarril o hidráulicas. Le pido que estas inversiones se pongan en marcha en La Rioja y a la velocidad adecuada.

Sé que son cuestiones referidas únicamente a mi Comunidad pero también quería hoy hablarles de cuestiones que afectan a todos los riojanos. Sé que el Presidente del Gobierno conoce estas cuestiones, pero quería hacerme eco de ellas en mi intervención. Sabe bien que le he planteado siempre estas demandas desde el diálogo, la cooperación, la colaboración y la lealtad.

Y es que, Señor Presidente, si antes he señalado que no es oportuno crear tensiones adicionales en la financiación del sistema de régimen común, menos aún lo es en aquella financiación condicionada a la realización por parte del Estado de inversiones que tienen el carácter de estratégicas para Comunidades como La Rioja.

7- Conclusiones

Señor Presidente del Gobierno,

Señorías:

El Estado de las Autonomías no es perfecto, pero creo que todos estamos de acuerdo en que funciona y que este funcionamiento puede mejorarse si afrontamos con lealtad y solidaridad este proceso de reforma de Estatutos.

Por ello, considero que este Debate tiene que ser una extraordinaria oportunidad para reafirmar, fijar y fortalecer el modelo autonómico, para recuperar el espíritu que lo inspiró, para insistir en la idea de que, aun habiendo iniciado la singladura autonómica a distintas velocidades, el destino es para el conjunto de las Comunidades Autónomas el mismo y en ningún caso disociado del escenario que delimita este proyecto común y compartido que es España.

Concluyendo ya mi intervención, y con el deseo de que avancemos hacia este escenario deseable, quiero dejar para su reflexión alguna de las propuestas que he planteado:

1- Nuestro modelo de convivencia debe estar basado en la libertad de la persona, en la igualdad de los ciudadanos, en el Estado de Derecho y en la lealtad institucional.

2- Es necesario recuperar el Pacto Autonómico, pacto que debe presidir la nueva reforma estatutaria. Hay que fortalecer la idea de España sustentada en la solidaridad, la igualdad y la cooperación; a la vez que es preciso recuperar los valores y enseñanzas que presidieron las anteriores reformas, en las que primaron la voluntad mayoritaria de los españoles.

3- La Rioja aspira a tener el mismo techo competencial que cualquier otra Comunidad Autónoma. El mismo potencial que cualquier otra Comunidad Autónoma. Ni más ni menos.

4- Abogo por que la corresponsabilidad fiscal, la suficiencia financiera, la solidaridad interregional y el consenso sean los pilares básicos del sistema de financiación, un sistema que debe ser abordado siempre en el seno del Consejo de Política Fiscal y Financiera, y nunca contemplado en los Estatutos de Autonomía de cada territorio.

5- Apuesto por mejorar el sistema de participación de las regiones españolas en la representación del Gobierno en la Unión Europea.

6- Y, finalmente, y por lo que a los riojanos nos afecta de una forma muy directa, solicito que se tengan en cuenta las alegaciones que la sociedad riojana ha presentado al PEIT y que se reduzcan los plazos y se agilice la construcción de las infraestructuras ya planificadas en La Rioja, no sólo las de transportes sino también las hidráulicas.

Como pueden apreciar, no son planteamientos rupturistas, sino de consenso, de diálogo y de encuentro. Consenso, diálogo y encuentro que dan forma a las señas de identidad de los riojanos y que hoy ofrecemos como modelo a seguir, en este momento tan trascendental para la historia de España y también para el futuro de todos los españoles.

Muchas gracias.

Pedro Sanz Alonso - Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja