6 de octubre de 2005

Señoras y Señores,

Queridos amigos:

Es un verdadero motivo de alegría encontrarme hoy en esta bella ciudad, Sao Paulo, y en este colosal país, Brasil, con el que mantenemos desde antiguo una extraordinaria amistad que se renueva día a día y que se ve fortalecida desde la simpatía y desde el afecto mutuo que nos profesamos.

Una amistad que se asienta sobre símbolos sagrados para todos nosotros, como son nuestras lenguas, el portugués y el español, hijas de una misma madre y, por tanto, hermanadas desde su infancia, lo que ha dado origen a una cultura próxima en la que nos reconocemos y que es garantía de un futuro de concordia y de colaboración.

El cariño creciente que el español despierta entre los brasileños es la mejor muestra de vuestro decidido deseo por estrechar todavía más los ya sólidos vínculos que nos unen. Es la mejor muestra de vuestro deseo por dar nuevos pasos hacia vuestra integración en la gran familia hispanohablante, con varios de cuyos países mantenéis relaciones de vecindad física y con todos ellos de cercanía afectiva.

Sed bienvenidos a esta hospitalaria casa del idioma español, de este idioma hermano.

Sed bienvenidos a esta exposición que ahora inauguramos y que os va a dar la oportunidad de conocer en profundidad la gesta de nuestro idioma; de conocer que fue en mi tierra, en La Rioja, donde nació el español, lo que representa un orgullo personal que deseo exteriorizar en este Instituto Cervantes que en el día de hoy nos abre sus puertas de par en par, por lo que le expreso su más sincero agradecimiento.

Como todos sabéis, el español es la segunda lengua en importancia de relación internacional. Casi 500 millones de personas la hablan en todo el mundo, con una extraordinaria presencia en el continente en el que nos hallamos, lo que hace de ella un instrumento sumamente estratégico de diálogo y de comunicación.

Pero lo que para muchos puede resultar sorprendente, e incluso hasta desconcertante, es que este idioma posea la capacidad de poder exhibir, a diferencia de otros que se le aproximan en importancia, la fecha exacta en la que vio la luz y el lugar concreto donde fueron escritas sus primeras palabras.

La fecha: hace más de mil años, en la frontera temporal entre los siglos X y XI. Y el lugar: como ya les he señalado antes, los monasterios de San Millán de la Cogolla, donde los monjes riojanos de aquella época, al copiar los textos latinos, traducían al habla popular los términos que resultaban incomprensibles para la gente llana.

Esas anotaciones, testimonio del primer romance, y conocidas como Glosas Emilianenses, es lo que ha granjeado fama y méritos a los dos monasterios de San Millán de la Cogolla, el de Suso y el de Yuso, que lucen con honra el título de Patrimonio de la Humanidad en reconocimiento a tan fabuloso suceso cultural.

Por tanto, todo aquel que se acerque a contemplar esta exposición tendrá ocasión de paladear los primeros momentos del español, esos momentos tan entrañables y tan llenos de ingenuidad creativa. Tendrá ocasión de conocer la trascendencia de San Millán de la Cogolla durante la Edad Media, cuando era un foco de irradiación de cultura, de religiosidad y de actividad filológica de primer orden. Y tendrá ocasión de saber del primer poeta en lengua española conocido, el también riojano Gonzalo de Berceo, que escribía sus versos, rebosantes de candor devoto, en el portal del monasterio de Suso.

Es en estos simbólicos lugares donde, cronológicamente, echa a andar esta exposición para detenerse luego en los pueblos y ciudades que el español, ese español naciente, recorrió posteriormente hasta transformarse en un idioma universitario, místico, novelesco, poético y filosófico; hasta alcanzar la categoría de las lenguas cultas.

Visitar esta exposición es visitar San Millán de la Cogolla, pero también Santo Domingo de Silos, Valladolid, Salamanca, Ávila y Alcalá de Henares, fin de este trayecto declarado Gran Itinerario Cultural Europeo.

Recorrer esta exposición es recorrer recoletos monasterios donde los frailes entonan todavía hoy cantos gregorianos, majestuosas catedrales, Universidades y conventos impregnados de misticismo para desembocar en la ciudad donde nació uno de nuestros más insignes escritores, Miguel de Cervantes, de cuya obra cumbre, 'El Quijote', se cumple este año su 400 aniversario.

Transitar por esta exposición es transitar también por Latinoamérica, donde habita la mayor colonia de hispanohablantes, y es transitar, igualmente, por las ciudades mediterráneas donde los descendientes de los judíos que por aquella época partieron de España aún conservan ese idioma pariente del español que es el sefardí. Les estoy hablando de las ciudades de Tetuán, Jerusalén, Estambul, Salónica y Sofía.

Por tanto, acercarse a esta exposición es entrar en contacto directo con el alma misma de nuestro idioma, con su alma más profunda.

Es comprobar que el español es un idioma viajero, que lleva más de mil años de peregrinaje a lo largo de todo el mundo, enriqueciéndose al contacto con otras lenguas y siendo un elemento de encuentro, de progreso, de amistad y de futuro en armonía y solidaridad.

Hoy el español también está presente, muy presente, en Brasil y por eso hemos querido traer esta muestra que ya ha visitado ciudades como Bruselas, México y Nueva York, con el convencimiento de que va a ser del agrado de los brasileños y con el convencimiento también de que va a ser un estímulo para acrecentar el cariño que Brasil siente por el español, por esta lengua hermana del portugués.

Sería mi deseo, un deseo ferviente, que todo aquel que visite esta exposición sienta la necesidad de viajar a La Rioja, a los monasterios de Suso y Yuso, donde mana la fuente limpia y pura de nuestro idioma y donde está más viva que nunca la huella de esos monjes que forjaron con su caligrafía medieval ese idioma que hoy es hablado por casi 500 millones de personas en todo el mundo.

Quien así lo haga, comprobará que La Rioja, que San Millán de la Cogolla, sigue siendo un centro cultural de primera magnitud en el estudio y divulgación del español, haciendo justicia así a esos amanuenses que nos han procurado a los riojanos fama universal y que hoy me conceden el privilegio de poder dirigirme a todos ustedes en este incomparable marco.

Dos son los instrumentos que tenemos a nuestra disposición para llevar a cabo esta gratificante tarea: la Fundación Camino de la Lengua, que es la que apadrina esta exposición que hoy recala en Sao Paulo y que posteriormente visitará otras ciudades brasileñas; y la Fundación San Millán, convertida en segunda sede de la Real Academia Española y preocupada por que este español mestizo, multirracial y polifónico conserve en todo el mundo la unidad de la que ha gozado hasta ahora como garantía de su fortaleza y de su imparable progresión.

Para este cometido, esta Fundación ha celebrado actividades de lo más variadas, a las que han sido invitados representantes de todos los países donde el español está presente.

En este sentido, y por el lugar en el que nos hallamos, me es grato recordar que en el año 2001 tuvo lugar el Encuentro de Directores de Departamentos de Español de Universidades de todo el mundo, encuentro en el que estuvieron presentes cuatro Universidades brasileñas: la Federal de Río de Janeiro, la Estatal de Londrina, la de Brasilia y la de Sao Paulo.

Uno de los objetivos era el de incentivar la demanda de estudios en español por parte de estudiantes extranjeros. Comprobando lo que ahora mismo está ocurriendo en Brasil, albergo la esperanza de que La Rioja haya contribuido, en la medida de sus posibilidades, a este esplendor del español.

Y eso me gratifica enormemente. Sobre todo, y como vengo insistiendo a lo largo de mi intervención, porque La Rioja ha sido, sigue siendo y quiere serlo en el futuro la principal difusora de este legado cultural, para lo que hemos puesto en marcha un ambicioso proyecto que en estos momentos está dando sus primeros pasos: el Centro Internacional de Investigación de la Lengua Española, que tendrá su sede en el monasterio de Yuso y que desde este mismo momento se pone al servicio de los brasileños que, habiéndose familiarizado con nuestra lengua, sientan la necesidad de profundizar en su conocimiento, practicando al mismo tiempo el saludable turismo idiomático.

También al servicio de los brasileños ponemos nuestra Universidad, la Universidad de La Rioja, que este mismo año académico ha comenzado a impartir los primeros Cursos de Lengua y Cultura Española para Extranjeros.

Justo es reconocer que en la labor de estudio y difusión del español contamos con el impagable aliento, apoyo y respaldo del Instituto Cervantes, impulsor de la causa emilianense y que, como tal, hoy nos cede esta bella sede que inauguraron Sus Altezas Reales los Príncipes de Asturias este mismo año y que se completará con otras sedes para satisfacer la fabulosa demanda del aprendizaje del español aquí, en Brasil, en este extraordinario país con el que nos unen lazos históricos, políticos, culturales, económicos y sociales. Unos lazos consolidados gracias a que hablamos dos lenguas hermanas, dos lenguas que hoy se encuentran en Sao Paulo para darse un abrazo, para afianzar sus vínculos de fraternidad y para hacer votos a favor de un futuro común de prosperidad, de diálogo y de concordia.

Muchas gracias.

Pedro Sanz - Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja