18 de octubre de 2006

Sr. Presidente de Nueva Economía Forum,

Excma. Sra. Presidenta de la Comunidad de Madrid,

Autoridades,

Queridos Amigos:

Deseo, en primer lugar, agradecer muy sinceramente la sensibilidad y atención de Nueva Economía Forum hacia mi tierra y la valiosa oportunidad que, hoy y aquí, me ofrece para poderme explicar e intercambiar ideas sobre la realidad social de España y sobre las necesidades y demandas que en distintos ámbitos se plantea la Comunidad de La Rioja. Y también para determinar desde La Rioja la esencia de España como una nación en la que la soberanía reside en los ciudadanos libres e iguales.

Me consta que el merecido prestigio del que goza esta tribuna desde la que les hablo va a servir para amplificar extraordinariamente mis palabras, para hacer llegar a la sociedad española, con claridad y sin dobleces, cuál es el sentir de las riojanas y riojanos ante las reformas en marcha, para reafirmar nuestro compromiso de unidad, igualdad, lealtad y solidaridad entre todas las Comunidades Autónomas que formamos parte de este proyecto que se llama España, en el cual nos reconocemos y gracias al cual existimos como realidades territoriales con identidad propia.

Por ello, mi agradecimiento a los representantes de Nueva Economía Forum por dar voz a una región que, aunque pequeña en dimensiones físicas, se sabe llamada a desempeñar un papel de primera magnitud en la configuración del Estado de las Autonomías. Y es que, como ya dejó escrito Gregorio Marañón, "La Rioja es una de las regiones fundamentales de España", una afirmación que hoy en día cobra más vigencia que nunca por la proyección que ha alcanzado La Rioja en el contexto nacional e internacional al cabo de 25 años de regir las riendas de nuestro propio destino.

Mi agradecimiento quiero hacerlo extensivo con un cariño especial a mi buena amiga Esperanza Aguirre, actualmente entregada a las mismas responsabilidades que yo y, como yo, expectante y preocupada ante la deriva que está adoptando la política autonómica española, llena de incertidumbres y de claroscuros. Y, lo que es más preocupante, una política autonómica diseñada rehuyendo el consenso de los grandes partidos, de forma unilateral; o, a lo sumo, diseñada a dos bandas, pero siempre teniendo como únicos interlocutores a formaciones nacionalistas que aspiran no digo que a emanciparse de la casa común, pero sí a adueñarse de los réditos del patrimonio que entre todos los españoles hemos amasado, lo que compromete seriamente nuestro capital y la herencia que riojanos, madrileños, castellano-leoneses, extremeños y tantos y tantos otros hemos de legar a las generaciones futuras.

Ésta es la impresión, y la preocupación, que muchos españoles compartimos y padecemos y que hoy, y gracias a la amabilidad de Nueva Economía Forum, voy a poder exponer ante este selecto auditorio, con la esperanza de que lo que aquí diga llegue también a esas instancias que nos oyen, pero que no nos escuchan.

'Una visión de España desde La Rioja'. Ése es el título que he elegido para mi intervención ante ustedes, un enunciado con el que La Rioja reclama para sí el lugar y protagonismo que le corresponde en el debate abierto sobre grandes cuestiones que nos afectan muy directamente a los riojanos y de las que, en consecuencia, tenemos obligatoriamente que opinar. Opinar para ser tenidos en cuenta y para que sea respetada nuestra representatividad. Opinar para no ser marginados, para no quedar relegados a ser una Comunidad de segunda, como algunos pretenden. Nunca lo hemos sido y no nos resignaremos a serlo, se lo aseguro.

Si bien es cierto que el proceso de desarrollo autonómico se inició en el formato que se denominó de dos velocidades, no lo es menos que ahora, en 2006 y después del trayecto recorrido, el destino y el punto de llegada de todas las Comunidades ha sido el mismo, hasta equipararnos en derechos y obligaciones y también en oportunidades de presente y de futuro. Y ese debe ser el camino a seguir: el de la igualdad, el de la solidaridad y el de la cooperación, fortaleciendo el pluralismo unitario de España y avanzando por los cauces de nuestra Constitución de 1978.

En este tiempo de consolidación autonómica, los riojanos hemos sido capaces de vigorizar nuestras señas de identidad, de singularizarnos, convirtiendo nuestros elementos diferenciales (históricos y geográficos) en vínculos de unión y no en argumentos de distanciamiento, y mucho menos de enfrentamiento. Nuestro Estatuto de Autonomía, que el próximo año cumple su 25 aniversario, y nuestro autogobierno han sido los puntos de apoyo que nos han servido para mover nuestra tierra. Para incardinar La Rioja en el futuro.

Hace unos años, nuestros extraordinarios vinos y nuestra lengua, ese español que nació en los monasterios de San Millán de la Cogolla, eran nuestros únicos elementos de valorización regional, los embajadores en el mundo de nuestra excelencia. Hoy puedo decir con orgullo que, en esta etapa de esfuerzos y de sueños compartidos, los riojanos hemos sido capaces de poner en valor todas nuestras potencialidades y nuestras ventajas competitivas para hacer de la nuestra una Comunidad de excelencia en todos los campos: en educación, en servicios sociales, en medio ambiente, en turismo… y en sanidad, donde quiero anunciarles que, en La Rioja, estamos finalizando el que es, hasta ahora, el proyecto más importante de nuestra historia: nuestro nuevo hospital de referencia, el Hospital San Pedro, con una inversión que asciende a 159 millones de euros, lo que supone la mayor inversión per cápita de toda España en un proyecto sanitario y con una capacidad tecnológica que nos sitúa como punta de lanza en el contexto nacional.

Por lo que respecta al turismo, junto a la valorización de nuestro patrimonio monumental y paleontológico (La Rioja posee los más numerosos y mejor conservados yacimientos de huellas de dinosaurio), está siendo ejemplar nuestra apuesta por el enoturismo en nuestra calidad de ser la tierra con nombre de vino por la excelencia de nuestros caldos y por la cultura que en torno a ellos ha germinado en siglos y siglos de buen hacer, lo que nos convierte en voz autorizada en defensa del modelo vitivinícola de Denominaciones de Origen.

Consecuencia de nuestro caminar hacia la excelencia es el poder de atracción de nuestra Comunidad y consecuencia del esfuerzo colectivo son los logros que en materia económica hemos alcanzado. Logros que tienen un reflejo inmediato en el bienestar y la calidad de vida de los riojanos, lo que reafirma la idea de que nuestro Estatuto y nuestra capacidad de autogobierno han sido absolutamente determinantes para que La Rioja ocupe el lugar que por historia, pero muy principalmente por su capacidad de trabajo, le corresponde. Un lugar de privilegio.

La Rioja, hoy, es una tierra de oportunidades. Una tierra que da la bienvenida a quien apuesta por ella.

Las bases para la competitividad están puestas, el ambiente necesario para la innovación está creado, y ambas cuestiones se enmarcan en un escenario propicio para estimular nuestro progreso: nuestra localización en el Valle Medio del Ebro, la estabilidad política, la concertación y el diálogo estratégico con los agentes sociales, la cualificación y formación de nuestros trabajadores, los instrumentos públicos de apoyo a las nuevas inversiones y al emprendizaje en La Rioja, Universidad e infraestructuras para la investigación, el desarrollo y la transferencia del conocimiento… Investigación y desarrollo que nos remiten directamente a nuestra tupida red de centros tecnológicos y que hallan su mejor cauce de expresión en el Plan de I+D+i de La Rioja, que se encuentra actualmente en su segunda fase de desarrollo habiendo superado las más optimistas expectativas y habiendo conseguido la más decidida implicación de la iniciativa privada, que, de la mano de la iniciativa pública, está convirtiendo este Plan en un instrumento imprescindible para consolidar a La Rioja dentro de la denominada economía del conocimiento.

Las cifras, siempre tan elocuentes e incontrovertibles, sustentan mis palabras sobre la buena marcha de La Rioja en materia económica y de empleo.

Según los datos de la Encuesta de Población Activa relativos al segundo trimestre del año, La Rioja, con un 6,09%, es la tercera Comunidad con la tasa de paro más baja, por detrás de Aragón y Navarra y por delante de Comunidades como Cataluña y Baleares.

Por supuesto, este crecimiento de empleo ha venido de la mano, entre otras cuestiones, de un crecimiento sostenido de nuestro Producto Interior Bruto. Nuestra economía regional concluirá 2006 con un incremento del 3,5% y con un crecimiento entre los años 2000-2005 que, en términos constantes, se sitúa por encima de la media española.

En la actualidad, nuestra Comunidad cuenta con la balanza comercial más sana en términos relativos de todo el país, con una tasa de cobertura del 135. Y ello debido en gran media al Plan de Internacionalización de La Rioja y a las misiones institucionales y comerciales que a su amparo se han desarrollado y que han supuesto un salto espectacular en la proyección exterior de La Rioja y de nuestras señas de identidad. Un Plan en el que el Gobierno de La Rioja, a través de la Agencia de Desarrollo Económico de La Rioja (ADER), ha encontrado el apoyo decidido y el entusiasmo de la Cámara de Comercio e Industria.

En relación a nuestro nivel de convergencia con la UE, superamos en 8 puntos la media española y La Rioja ocupa posiciones de cabeza en la Europa ampliada.

Paralelamente, desde el Gobierno de La Rioja se ha creado un marco fiscal favorable para la creación de nuevas empresas y el desarrollo de la actividad empresarial, con la progresiva reducción de gravámenes y con la eliminación del Impuesto de Sucesiones en una medida en la que hemos sido pioneros. Esta inquietud por el fortalecimiento de nuestro tejido económico obtiene su correlato, en lo que es práctica habitual en el Gobierno riojano, en nuestra sensibilidad hacia las políticas sociales, donde, por su significación y novedad, quiero mencionarles la creación del Sistema Riojano de Dependencia.

Creo que podemos concluir que, por nuestra parte, los riojanos en su conjunto estamos haciendo nuestro trabajo razonablemente bien. Y que las perspectivas son halagüeñas.

Sin embargo, crean ustedes que no hemos recibido la ayuda necesaria ni encontrado reconocimiento por parte del Gobierno de la Nación. Más bien acumulamos silencios y retrasos injustificados en obras de infraestructura… Da igual que el Parlamento de La Rioja, tan importante como el de Cataluña, apruebe resoluciones por unanimidad. Da igual que empresarios y sindicatos reunidos reclamen medidas urgentes de vertebración territorial y competitividad. Da igual porque el Gobierno Central, en la actual legislatura, nada ha hecho ni en carreteras, ni en autovías ni en obras de regulación de ríos. Además, se ha producido un parón injustificado en el túnel de Piqueras y nada hemos vuelto a saber de la promesa electoral de liberalización de la autopista AP-68.

El Gobierno Central no sólo no resuelve nuestros problemas, sino que agrava aquellos que prometió que iba a solventar: inmigración ilegal, inseguridad ciudadana, endeudamiento familiar, violencia de género, carestía de la vivienda, incremento de las hipotecas, crecimiento de la inflación y un déficit comercial preocupante, consecuencia de la política exterior llevada a cabo en estos últimos tiempos.

Respecto a la inmigración, tengo que decirles que en La Rioja la tasa de población inmigrante se sitúa cercana al 12%, por lo que debe entenderse que la gestión del fenómeno de la inmigración no es nueva para nosotros. Desde hace años estamos conviviendo con ella y, desde hace años, establecimos la necesidad de aumentar nuestros dispositivos sociales. Una tarea que hemos acometido.

Esta travesía que ya hemos realizado nos lleva a visualizar una situación de alerta por encontrarnos al límite de nuestra capacidad de acogida.

Es éste un problema regional y nacional. Un problema de solidaridad, como siempre he manifestado, con derechos y deberes. Un problema para cuya solución se exige solidaridad y racionalidad, se exige comprensión y orden, y se exige no caer en la utopía y en la demagogia para no provocar un efecto llamada.

Es hora de convocar al realismo y consensuar medidas pragmáticas que permitan la perfecta integración de los que conviven con nosotros en la legalidad y acometer el problema en origen mediante la solidaridad y la defensa de los derechos humanos. Es hora de actuar desde la responsabilidad y la coherencia política. La solidaridad de La Rioja no tiene límites, pero sí tiene límites nuestra capacidad de acogida.

Además de las promesas incumplidas, como la de solucionar la inmigración ilegal, con consecuencias importantes para nuestra tierra, el Gobierno Central ha comprometido seriamente nuestras perspectivas de desarrollo futuro por una mala negociación ante las instancias comunitarias que se traducirá en un fuerte recorte de los fondos que los riojanos recibimos de Europa. Y es que si en el actual periodo nuestra Comunidad ha percibido 151,62 millones de euros en Fondos de Desarrollo Regional y en Fondo de Cohesión, para el próximo periodo es posible que se nos prive de los 71 millones que percibimos vía Fondo de Cohesión. Como única información, el Ministerio de Economía sólo nos ha comunicado que nos llegarán 57 millones de euros en concepto de fondos FEDER, lo que supone un recorte del 30% sólo en este capítulo.

Y, unido a todo esto, la tensión territorial no se calma, sino que se agudiza.

España es una realidad. Sin embargo, como advierte el filósofo riojano Gustavo Bueno, "España corre el riesgo de quebrar su identidad" por la ambigüedad imperante, por la ocultación e incómodos silencios de su identidad verbal, por los artificios discursivos para no mencionar la palabra España.

Es elocuente, por tanto, la intencionalidad de algún partido, de alguna institución, de muchos políticos de no llamar a las cosas por su nombre. Para mí, nombrar La Rioja es nombrar España. Y nombrar España es querer nombrar La Rioja. Bajo esta premisa, y ante los acontecimientos que están teniendo lugar, quiero invocar el espíritu constitucional para defender los valores de la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político recogidos en la Constitución Española de 1978. Aunque todos estos valores se apoyan mutuamente, me detengo en el uso de la libertad para advertir de ciertos abusos que están en la mente de todos los presentes. Quiero aportar la reflexión sosegada e introducirme en el análisis bajo una máxima lógica: "La libertad de uno termina donde empieza la libertad de otro". Y es que no se puede defender solamente la libertad particular del autogobierno que a cada uno le interesa, desentendiéndose de las demás libertades, porque se quiebra el principio de solidaridad regional y el derecho a la igualdad.

Bajo esta premisa y como consecuencia de la situación generada por el nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluña, el Gobierno de La Rioja ha presentado un recurso ante el Tribunal Constitucional contra el mencionado Estatuto de Autonomía. Un recurso a partir de un dictamen del Consejo Consultivo de La Rioja que señala 32 artículos de este Estatuto cuya constitucionalidad se cuestiona y que afectan todos ellos a competencias e intereses de nuestra Comunidad.

Señoras y señores. Queridos Amigos:

Siento perplejidad cuando observo a algunos líderes políticos manifestar que la mención de España y las argumentaciones expuestas hasta ahora estructuran un discurso reaccionario. A la vez, siento cierto hastío cuando escucho descontextualizar palabras para establecer confusiones que parten de olvidar el pasado reciente para tomar como si fuese actual el pasado distante.

Recojo aquí la tesis del filósofo Julián Marías que nos revela que estas actitudes y discursos introducen una singular ruptura de la continuidad histórica, una ruptura que implica un retroceso y la pérdida de las posibilidades logradas en nuestro presente constitucional.

Por eso, la tentación de liquidar el marco constitucional se ha de anular con innovación. Una innovación que ha de recrear la legitimidad de las Autonomías partiendo de la legalidad y con la apertura de nuevas posibilidades: ni quedarnos quietos ni volver atrás, sino seguir adelante.

En ese avance, dejemos claro que las autonomías significaron, análogamente, la desaparición simultánea del 'centralismo' y del 'separatismo' para no caer en la confusión del unitarismo con el centralismo. Admitamos 'pluralismo unitario' y sellemos, cuanto antes, el mínimo común denominador sin desterrar el valor de la solidaridad interregional como factor. Si no, caeremos en el error de identificar 'autonomía' con 'separatismo', y 'autogobierno' con 'independencia'.

En La Rioja, el ánimo sereno de sus gentes, el orgullo de todas y cada una de las partes de su historia, la confianza en la palabra y en el futuro son elementos suficientes para no ir deprisa (ni contra nadie) en la reforma de nuestro Estatuto de Autonomía.

Sin embargo, los riojanos tendríamos muchos argumentos para haber emprendido su reforma: la presión del País Vasco y su régimen fiscal, la potencia del régimen foral navarro que dificulta la posibilidad de competir en igualdad de condiciones, la singularidad de nuestra dimensión, que, siendo virtud en la atención a los ciudadanos, es debilidad en el debate nacional, en la toma de decisiones estratégicas que permitan paliar el retraso de infraestructuras regionales.

Como ven, son un conjunto de factores que indicarían que es necesario establecer una estrategia defensiva por la vía de la agresividad estatutaria y son clara incitación para habernos convocado a este embrollo mayúsculo en el que se encuentra el Estado de las Autonomías y que ocupa el tiempo de muchos en la búsqueda de grandilocuentes definiciones.

Esta última observación me lleva a extraer de un diálogo cinematográfico un sentido reproche: "Estáis tan preocupados por mí que no tenéis tiempo de ocuparos de mí". Una frase tan elocuente que dicha hoy en el contexto político nacional a todos nos debe hacer reflexionar.

Por eso, pongo en presente los pensamientos del filósofo, académico y senador real Julián Marías. Decía: "Lo que más me inquieta es que en España todos se preguntan: ¿Qué va a pasar? Casi nadie se pregunta: ¿Qué vamos a hacer?"

Por todo ello…

1-Creemos que es necesario que se convoque la palabra para recuperar el consenso de la amplia mayoría como elemento clave en los próximos años, estableciendo el proceso de innovación formulado y con la capacidad de luchar por un conjunto de valores comunes.

2-Se ha hablado mucho por parte de alguien de la Alianza de Civilizaciones. Sin entrar a discutir esta cuestión, creo que es más importante y más necesario hablar de Alianza de Regiones, una asignatura que no hemos aprobado y que hoy, dados los constantes recursos y enfrentamientos entre Comunidades propiciados por el Gobierno Central, es necesario fortalecer para consolidar la cooperación y la colaboración entre regiones. Para buscar un punto de encuentro de todas las Comunidades Autónomas españolas.

3-Creemos que es necesario formular claramente el concepto de igualdad y afianzar un marco de relación que no produzca discriminaciones, tanto de derecho como de hecho. No se pueden crear regiones de primera y de segunda. No es admisible que se rompa el marco presupuestario de la financiación autonómica que, bajo el principio de solidaridad interregional, tan buen resultado ha dado a nuestro país.

4-Debemos, por tanto, denunciar a quien busca la puerta de atrás para reformar la Constitución Española, reconducirlo y sentarlo a trabajar en el proceso de innovación hasta establecer el consenso del marco necesario. Ni más ni menos.

5-En materia de lucha contra ETA, la mayor amenaza para nuestra vida democrática en convivencia, exijo transparencia por parte del Gobierno Central en los contactos que está manteniendo con la banda terrorista. Exijo que no se ceda ante ETA, que se aplique el Estado de Derecho. Que lo que no han conseguido los terroristas matándonos, no lo consigan por dejar de matar.

6-Es muy importante recuperar la ética de la política. Una ética que tiene que ver con la transparencia, con la coherencia en los planteamientos políticos y con el deber de cumplir con aquello que se promete. El oscurantismo, o el decir un día una cosa y otro día la contraria, los incumplimientos generan desconfianza, incredulidad e inseguridad en los ciudadanos.

Afirmaba Cicerón que "la economía es hija del orden". Y ese orden en nuestro Estado de las Autonomías, como fuente de estabilidad y de confianza, es el que reclamo ante ustedes, con estas consideraciones que acabo de trasladarles de forma resumida.

Veo finalizar mi intervención y no resulta sencillo hurtar al corazón el ímpetu de convocarles a conocer La Rioja. Un destino que esconde secretos que bien vale la pena intentar desvelar.

El carácter de sus gentes, generosas y cordiales, les acompañará en su visita para mostrarles las herencias vivas de los tiempos. Recorrer la tierra con nombre de vino, lo que les recomiendo en estas fechas de finalización de la vendimia, embriaga los sentidos. Esta filosofía de apego a la tierra ha forjado nuestro carácter y es la base de nuestra identidad cultural. Una identidad que es mestizaje amplio: el mestizaje de la sangre, las ideas y los sentimientos.

En La Rioja, el sentido de hombre libre se puede constatar en el ser y en el devenir de los riojanos. Libertad no contra nadie, porque entonces no es libertad. Porque no se puede hablar de libertad cuando a ésta le falta subordinación al marco legal y sujeción a elementales normas de convivencia. Y ante esa libertad mal entendida por algunos, reclamo el despertar del Poder Ejecutivo e insto al Estado de Derecho a la protección real de este valor superior.

Ayer, como hoy, la viva personalidad de La Rioja y natural ingenio de sus gentes han hecho de esta región una parte fundamental de España. Sin duda, La Rioja es una tierra llena de oportunidades. Una región que ayuda a entender el futuro. Algo que no se concibe sin confianza y sin felicidad.

Y la felicidad a la que me refiero, no se posterga ni es un fin: es el medio. La felicidad es el presente y no el futuro. La felicidad es cada uno de los días y cada uno de los momentos. Y este momento presente ha sido particularmente feliz para mí por contar con su presencia y atención.

A todos, muchas gracias.

Pedro Sanz Alonso - PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE LA RIOJA