9 de noviembre de 2001

Señor Giovanni Alemanno, ministro de las Políticas Agrícolas; señor Dino Vierin, presidente de la Región Autónoma del Valle de Aosta; Señor Romano Blua, alcalde de Courmayeur; señor Reinhard Muth, Primer Vicepresidente de la AREV y Presidente del CEPV; estimados representantes de la Unión Europea, del Parlamento Europeo y de la OIV; queridos amigos.

En primer lugar, quiero agradecer la generosidad de mi antecesor, Luis Braga da Cruz, al haber aceptado el nombramiento de Presidente de Honor de esta Asamblea de Regiones Europeas Vitícolas, que fue una de las decisiones que tomé el mismo día en que fui elegido para presidir este apasionante foro que nos reúne en torno a la vid y al vino a multitud de regiones europeas con inquietudes comunes.

Y también me gustaría aprovechar la ocasión para dar mi más calurosa bienvenida a la República Checa a la AREV, ya que, sin lugar a dudas, su presencia en los debates tendrá un efecto beneficioso mutuo y servirá de cabeza de puente para la incorporación progresiva de otros países que ya participan en nuestras deliberaciones.

Me complace, igualmente, que el primer Consejo Internacional de la AREV que me corresponde presidir se celebre en el Valle de Aosta, ya que esta región italiana de singular belleza, dueña de tantos esplendores naturales, monumentales y artísticos, ejemplifica a la perfección el modelo de agricultura sostenible hacia el que encaminamos nuestras aspiraciones. Y es que los viticultores de esta zona montañosa son los artífices de esa forma de trabajar que permite que, gracias al esfuerzo, a la imaginación y a un ingenio heredado, sea posible que los impresionantes montes, cimas, ríos… que la surcan conserven su esplendor natural y actúen como un foco de atracción para el turismo.

Estrategias de defensa de la viticultura de montaña

Es lo que denominamos la multifuncionalidad de la agricultura, una multifuncionadidad que posibilita que esta agricultura –el nuevo modelo de agricultura que se está extendiendo en Europa- cumpla un papel capital en tres frentes: como generadora de riqueza social y económica, como pieza fundamental para la ordenación del territorio y, por último, como eficaz elemento de mantenimiento y conservación del medio ambiente y del paisaje rural.

Y dado que todos estos valores –irrenunciables, por otra parte- no son reconocidos por el mercado, debemos insistir, como llevamos haciendo desde hace varios años, en la idea de que deben ser las autoridades comunitarias las que, a través de líneas de ayudas, incentiven esta variante de la viticultura, ya que de lo contrario estaría condenada a desaparecer. Y, con ella, todo este corolario de beneficios que he señalado.

Pero el Valle de Aosta, donde hoy nos encontramos, supone mucho más. Supone el ejemplo más contundente de la lucha denodada del hombre, del viticultor, por domesticar una orografía particularmente hostil (hay que recordar que, a los pies del Mont Blanc, hay viñas a alturas que llegan a alcanzar los 1.300 metros) y obtener de ella un fruto que se le resiste. Un fruto que aquí, en el Valle de Aosta, merced a la sabiduría de los agricultores, expresa todas sus virtudes en los vinos que se obtienen de él y que abarcan todas las gamas: blancos, rojos, rosados, secos, dulces, tranquilos, de aguja...

Me gustaría poner de relieve, señor ministro, señor presidente de la región del Valle de Aosta, señor alcalde de Courmayeur, queridos colegas y amigos, que estos logros no habrían sido posibles sin el impulso decisivo e indesmayable de la CERVIM, ese impulso que se ha mantenido sólido y tenaz desde el momento de su nacimiento, como sólidos y tenaces son los muretes de piedra que sostienen el terreno donde se asientan los viñedos del Valle de Aosta.

Por eso, a la vez que les felicito por su fértil aportación, de la que posteriormente se han visto beneficiadas otras regiones que practican la denominada agricultura heroica, hago míos y de la AREV los puntos reivindicativos que han plasmado en su Manifiesto de Viticultura de Montaña, donde se argumenta que, debido a que la producción de estos vinos tienen unos costes más elevados que el que se elabora en terrenos más propicios, el origen de los mismos debe ser "claramente reconocido en el mercado y valorizado a través de una marca propia".

También me parece justa y plausible su demanda de que esta modalidad de vitivinicultura tenga su plasmación "en el marco de una política coherente y global a favor de los territorios de montaña y de su desarrollo sostenible", al tiempo que hago votos para que estos territorios, como también se refleja en el mencionado manifiesto, sean considerados Patrimonio de la Humanidad en el seno de la vigente convención de la UNESCO.

El papel de la AREV en la ampliación de la UE y la reforma de la PAC

Son asuntos en los que tendremos que trabajar intensamente todos los que formamos parte de la AREV. Como también tendremos que trabajar con visión de futuro para salir airosos del nuevo marco en el que nos tocará desenvolvernos, y que está fuertemente condicionado por la globalización de la coyuntura económica, por la mundialización de los mercados, y por la apertura de la Unión Europea a terceros países.

Para facilitar el tránsito de los denominados PECOs hacia el seno de la UE, la AREV se está guiando por un espíritu que yo calificaría de constructivo y generoso: se está guiando por el espíritu de la solidaridad. Una solidaridad con unos países que nunca han dejado de pertenecer a esta Vieja Europa, a pesar de que han permanecido alejados debido a avatares políticos por todos conocidos, y que ahora buscan el reencuentro precisamente en torno a la vid y al vino. Ellos pueden dar fe de que esa solidaridad no sólo ha empezado, sino que va en aumento y ahora, por efecto de ella, se ha incrementado sustancialmente su participación en las deliberaciones de nuestras asambleas.

Esta alianza de Estados debe realizarse, como ya señalé en el acto de mi investidura en Madrid, con "diálogo y con prudencia", respetando un marco de cohesión, de tal forma que se permita el desarrollo estructural de estos países de un modo coherente con el modelo actual de la PAC.

No cabe duda de que la incorporación de estos nuevos Estados contribuirá a fortalecer todavía más el poderío vitivinícola europeo en el mundo y también el modelo de producción que propugnamos desde la AREV y que, en líneas generales, se basa en la potenciación de la calidad en detrimento de la cantidad.

Todo esto que acabo de exponerles está recogido en el documento que hemos hecho llegar a Estrasburgo, a una reunión de la Asamblea de las Regiones Europeas.

En él se resumían otras de las actuaciones que constituirán la espina dorsal de la política de la AREV durante mi mandato: se decía que se debe incrementar la calidad y la seguridad alimentarias en aras a conseguir una PAC generadora de desarrollo y riqueza. Y se ponía el acento en la defensa a ultranza de las denominaciones de origen, por cuanto suponen ese elemento diferenciador que nos hará salir triunfales en este marco de globalización, ya que son el instrumento que reconoce las cualidades que los ciudadanos demandan para un producto: tradición, calidad y seguridad.

Esta batería de propuestas será expuesta por mí el próximo 13 de noviembre al Intergrupo de Viticultura del Parlamento Europeo, donde explicaré qué es la AREV, cuál es su filosofía y qué medidas propugna para conseguir los objetivos que buscamos.

Durante mi intervención, insistiré en la idea de que el progreso agrario y rural ha de ser protagonizado por los agricultores y la población, en tanto que las actuaciones de los poderes públicos han de centrarse en establecer el marco, crear las infraestructuras y facilitar los estímulos e incentivos para movilizar recursos y voluntades dirigidas a la inversión productiva, a la creación de empleo y a la innovación tecnológica.

Mundialización de la economía

También haré constar que, desde la entrada en vigor de los acuerdos de la Ronda Uruguay, los intercambios comerciales con terceros países han sufrido un cambio radical y que, desde entonces, el mercado comunitario resulta sumamente permeable a las importaciones a bajo precio de terceros países. En este sentido, haré llegar la creencia de la AREV de que las medidas de mercado contempladas en la reforma de la PAC no resultan lo eficaces que todos deseamos. Sobre esta cuestión, opino que, si bien es cierto que nuestra respuesta debe ser monolítica y sólida, no lo es menos que hay que reconocer que la diversidad de situaciones que presentan cada una de nuestras regiones aconseja avanzar hacia modelos más personalizados en función de las necesidades y las demandas de cada una de ellas.

Al mismo tiempo hay que trasladar a los órganos comunitarios nuestra preocupación por el retroceso que está experimentando el mercado de los vinos. Y seguir insistiendo en las sendas que la AREV ha abierto para relanzarlo: como es la divulgación de los estudios que vinculan el consumo moderado de vino con la vida sana y saludable o el impulso que estamos imprimiendo a los itinerarios culturales en torno al mundo de la vitivinicultura.

No hay que olvidar que el 80% de la Unión Europea es rural y que a los europeos nos interesa preservar la riqueza de las actividades agrarias y de los territorios rurales. Y no hay que olvidar tampoco, como dije en mi discurso de toma de posesión de presidente de la AREV, que las regiones vitivinícolas presentan la mayor potencia de desarrollo de Europa y que constituyen un ejemplo desde el punto de vista de la innovación y de la investigación.

Por ese motivo se hace necesario fortalecer y profundizar en las relaciones con la UE, con la OIV, con el Comité de las Regiones y con la Asamblea de las Regiones Europeas, y tener una presencia cada vez más activa e influyente en la OMC, que se reúne desde hoy en Qatar para tratar de lanzar la octava ronda de liberalización del comercio mundial.

La importancia del Observatorio Económico y la defensa de la cultura del vino

Precisamente, para conciliar mejor los intereses de todos, uno de los compromisos que adquirí fue el de dinamizar el Observatorio Económico y para ello he solicitado, de manera experimental, a un determinado número de regiones que me hagan llegar los datos sobre su situación particular para, una vez reunidos todos, tener un diagnóstico fidedigno de la realidad global y, de acuerdo con ello, orientar nuestras demandas ante todas estas instancias.

Se pretende con ello que la vitivinicultura siga siendo el motor de la economía. Y que Europa continúe progresando en torno a la vid y al vino, a esa vid y a ese vino que nos unió en épocas remotas, cuando los griegos, los romanos y los fenicios popularizaron la viticultura y el comercio de los vinos a lo largo y ancho de todo el continente y, paralelamente, crearon unos vínculos que trascendían de lo meramente económico y que, con el paso del tiempo, sentaron las bases sobre las que se ha levantado esta Europa de todos y para todos, esta Europa de los ciudadanos y de los pueblos, esta Europa que se va a ampliar hacia otros países amigos, esa misma Europa que contempla el vino no sólo como una mera fuente de riqueza y de desarrollo, sino como un sólido símbolo que evoca una cultura común, una conciencia común y hasta una forma de ser común.

Y me agrada decir todo esto aquí, en el Valle de Aosta, en el antiguo corazón de esa Roma culta y sabia, de esa Roma que irradió cultura y sabiduría del uno al otro confín de su imperio. En este Valle de Aosta de una sobrecogedora belleza, en esta región donde sus hombres han luchado desde hace siglos por domesticar a la montaña, a la vez que preservaban para el mundo entero el verde de sus prados, el blanco de sus cumbres, la delicia de sus quesos y el tesoro de sus vinos. Esta región que, en justa compensación, debe ser declarada por la UNESCO patrimonio de la Humanidad, como reclama con acierto CERVIM en su Manifiesto de Viticultura de Montaña. Y, de esta forma, invitar a los europeos y a los de otros países, a que participen a esta fiesta de la cultura y de la naturaleza, a esta fiesta del folclore y de la artesanía, como también se puede asistir a otras fiestas similares en otros puntos gracias a los itinerarios que con este fin estamos impulsando desde la AREV.

Con el convencimiento de que a lo largo de las intervenciones que se van a suceder durante este Consejo Internacional de la AREV vamos a pronfundizar y avanzar en todos los puntos que he mencionado, les doy las gracias a todos y les animo a que sigan trabajando de la forma tan activa y positiva como lo vienen haciendo no sólo por nuestro bien común, sino en beneficio de este frondoso entramado de pueblos y lenguas que llamamos Europa.

Igualmente, en nombre de la AREV, de todas las regiones asociadas y de todos los delegados presentes, quiero expresar mi más sincero y cordial agradecimiento al presidente de la Región Autónoma del Valle de Aosta, señor Dino Vierin, y al alcalde de Courmayeur, señor Romano Blua, por la fraternal y cálida acogida que nos han dispensado y por la oportunidad que nos brindan para conocer esta región donde la historia ha dejado su impronta en forma de hermosos edificios y de hermosas gentes.

* Este texto puede ser variado, ampliado u omitido parcialmente por el orador durante su intervención

PEDRO SANZ - PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE LA RIOJA