29 de septiembre de 2006

Sr. D. Pedro Luis Barcia, Presidente de la Academia Argentina de Letras,

Señores Académicos,

Queridos Amigos:

Supone un especial motivo de alegría encontrarme hoy ante ustedes, en la Academia Argentina de Letras, en este soberbio Palacio Errázuriz, declarado monumento histórico artístico nacional, cuya singular belleza es paralela y equiparable a la grata tarea que con nuestro idioma común tienen ustedes encomendada.

Me brindan un gran honor al recibirme con tanta hospitalidad en su Docta Casa, y se lo brindan también a la tierra a la que pertenezco y a los monasterios de Yuso y Suso, en San Millán de la Cogolla, cenobios en cuyos eruditos ámbitos se acunaron hace más de mil años las primeras palabras de la lengua que hablamos en todo el mundo casi 500 millones de personas y que en Argentina es especialmente querida, cuidada y promocionada. Monasterios que por tan especial circunstancia han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y que hoy, en estos albores del siglo XXI, aspiran a ser, con el conjunto de las Academias hispanas, entre ellas la argentina, referente en el estudio del español y en su divulgación por el mundo entero.

El empeño de engrandecer nuestro idioma, de convertirlo en lugar de encuentro y en fuente de conocimientos, de sabiduría y de cultura, un quehacer al que ustedes entregan sus mejores esfuerzos cotidianos, fue precisamente el afán que alimentó el espíritu de esos monjes parteros de nuestro idioma cuando el siglo X ya tocaba a su fin. Monjes que nos han procurado fama mundial a los riojanos y que hoy me traen a Argentina, a esta noble institución, para hablarles de San Millán de la Cogolla, de su esplendoroso pasado y de un extraordinario presente en la defensa de la causa emilianense, en la defensa de esta patria común que es el español. Un pasado y un presente que señalan a San Millán de la Cogolla como origen de nuestro idioma, pero que ponen de manifiesto también que Suso y Yuso son de los pocos monasterios, por no decir los únicos, que han mantenido desde su fundación una irrenunciable inquietud filológica que se renueva y fortalece con el transcurrir de los días.

El pasado nos sitúa a finales del siglo X, cuando los monasterios de San Millán de la Cogolla eran un foco de irradiación de cultura medieval reconocidos y admirados por la calidad de sus escritorios, unos escritorios donde se iluminaban y copiaban los códices latinos más célebres de la época. Donde se copiaban no textualmente, sino agregando en los márgenes, para hacerlos comprensibles, anotaciones y palabras que eran utilizadas por el pueblo llano, poco familiarizado para esas fechas con el latín heredado del Imperio Romano.

En expresión del célebre lingüista Alonso Zamora Vicente, esas primeras representaciones del romance se manifestaron de forma "tímida, acobardada, recelosa casi, agazapada entre el prestigio religioso de las palabras latinas, las palabras ungidas por la cultura superior, por el mito, por la relación con lo inasible".

Esas palabras, esas anotaciones, son lo que hoy conocemos como las Glosas Emilianenses, o como el Códice 60, así llamado por ser el número con el que está registrado en su actual ubicación, en la Real Academia de la Historia, en Madrid.

Esas palabras, esas anotaciones, son los primeros balbuceos de nuestro idioma, el romance que pronto se extendió por España y que se hizo grande y universal cuando arribó a Hispanoamérica, a este crisol de culturas, de razas y de pueblos, entrando en comunicación con otras lenguas y enriqueciéndose al contacto con ellas.

Argentina es una buena muestra de ello: de aportación al pluralismo de nuestro idioma materno y de celo en su conservación y divulgación, como muy bien se recoge en los fines fundacionales de esta Corporación en la que nos hallamos, donde se detalla que son funciones de esta Academia "dar unidad y expresión al estudio de la lengua", así como "velar por la corrección y pureza del idioma".

Esta convergencia de afanes y esfuerzos de la Academia Argentina de Letras y de San Millán de la Cogolla en la custodia de la llama sagrada de nuestro idioma es lo que me invita, después de referirme al pasado, a hablarles de presente y de futuro. A detallarles las acciones que en La Rioja estamos desarrollando para conseguir lo que nos proponemos: que nuestro idioma, ese idioma viajero y universal, el tercero en número de hablantes del mundo, siga siendo la liga más fuerte y el principal elemento vertebrador de la comunidad hispanohablante y continúe ganando relevancia internacional en los campos de la ciencia, de la medicina, de la filosofía, de la economía, de la técnica y de los negocios.

Es así como pretendemos preservar el esplendor medieval del que gozaron nuestros monasterios; es así como pretendemos rendir homenaje a la memoria de esos monjes riojanos que nos han legado el tesoro más sagrado y más querido para todos nosotros: nuestro idioma.

A tal fin, me es grato mencionarles las dos Fundaciones que se entregan en cuerpo y alma a coronar con éxito este objetivo: la Fundación Camino de la Lengua y la Fundación San Millán.

La primera de ellas tienen encomendada la labor de divulgar, bien a través de exposiciones y de otras iniciativas, la ruta, declarada por el Consejo de Europa Gran Itinerario Cultural Europeo, donde el español, el español naciente, se hizo filosófico, universitario, novelesco y culto. Esa ruta que parte de San Millán de la Cogolla, de los monasterios de Suso y Yuso, donde compuso sus versos el primer poeta en lengua española conocido, el riojano Gonzalo de Berceo. Y que recala en hitos fundamentales donde se fraguó la grandeza del español: Santo Domingo de Silos, donde los monjes todavía hoy entonan cánticos gregorianos; Valladolid y Salamanca; Ávila, donde escribió su obra mística Santa Teresa de Jesús; y Alcalá de Henares, cuna de Miguel de Cervantes Saavedra, uno de nuestros más insignes fabuladores.

La Fundación San Millán, por su parte, cuya Presidencia de Honor ostenta SAR el Príncipe de Asturias, se ha convertido en una extensión y en un complemento de las Academias hispanas y en estrecha colaborada del Instituto Cervantes en la documentación, estudio y difusión del español.

Ustedes lo saben muy bien, ya que la Academia Argentina, como el resto de Academias, son Miembros de Honor de esta Fundación y porque su Presidente, Don Pedro Luis Barcia, ha tenido ocasión de asistir personalmente a alguna de las actividades desarrolladas a su amparo. Actividades tan variadas y numerosas que sería complicado enumerar.

Por ello, citaré sólo algunas: el Encuentro Internacional de Directores de Departamentos de Español de Universidades de todo el mundo; el Encuentro de las Academias de la Lengua Española y el que convocó a Directores de periódicos escritos en español de más de 20 países.

Asimismo, ha sido en San Millán de la Cogolla donde los académicos españoles asumieron el compromiso de encarar la confección del Diccionario Histórico de la Lengua Española, donde se puso de largo la nueva Ortografía, por primera vez panhispánica, y donde se reunieron en sesión plenaria todas las Academias para aprobar el Diccionario Panhispánico de Dudas.

Próximamente, entre el 26 y el 29 de octubre, el monasterio de Yuso acogerá un Congreso que versará sobre el peso económico del español en el mundo. Entre el 6 y el 9 de noviembre se celebrarán las Quintas Jornadas Sefardíes, para ahondar en esta lengua hija del español que felizmente perdura en la cuenca mediterránea. Y en la primavera de 2007 tendrá lugar un encuentro de hispanistas del eje Asia-Pacífico, donde nuestro idioma está despertando un gran interés, así como nuestra cultura, dentro de la dinámica de apertura exterior en la que se hallan estos países.

Pero la gesta de nuestro idioma, del español de los monasterios, fue tan prodigiosa que nos obliga a superarnos constantemente en lo que es su documentación y estudio.

Ese es el motivo por el que desde La Rioja, a través de la Fundación San Millán y con sede en el monasterio de Yuso, vamos a impulsar la apertura del Centro Internacional de Investigación de la Lengua Española, Cilengua. Un Centro que se inaugurará próximamente, pero que ya viene trabajando en los tres Institutos en los que se vertebra con proyectos de enorme importancia, capitaneados por los responsables de cada uno de estos Institutos.

El profesor Claudio García Turza ha puesto en marcha el que lleva por título 'Los orígenes del español. Las Biblias Hispánicas'. José Antonio Pascual, por su parte, está al frente del Diccionario Histórico, y Pedro Cátedra se ha responsabilizado de tres proyectos: la elaboración de una biblioteca hispánica de textos clásicos de la Edad Media hasta el siglo XIX, la creación de una base de datos de la Edad Media y el Siglo de Oro y la redacción de 'La historia del libro y de la lectura'. Además, Cilengua participará directamente en la elaboración del Diccionario del Español Medieval.

Como pueden comprender, es un proyecto que nos llena a los riojanos de un profundo orgullo por lo que supone de robustecimiento de la causa emilianense y de fortalecimiento de nuestro papel en el estudio, conservación y divulgación del español. Y en el momento de su nacimiento, tenemos que dirigir la vista obligatoriamente a Hispanoamérica y a Argentina, a este colosal continente y a este colosal país. Y no por una cuestión de mera cortesía, sino por una contundente realidad que nos revela que de cada diez hispanohablantes, nueve se encuentran aquí.

Por una realidad que nos descubre que el español no es de nadie y es de todos, de cada vez más personas que se sienten identificados con nuestra lengua y que encuentran en el español un vínculo de unidad y de confianza en un futuro compartido.

Por tanto, hoy me dirijo a los queridos amigos argentinos, a través de la Academia de Letras, a los estudiantes y licenciados, para que se acerquen a Cilengua, para que consideren este Centro como su casa, para que en Cilengua realicen sus tesis o sus proyectos de investigación. Me dirijo a ustedes para decirles que, como Miembros de Honor de la Fundación San Millán, este proyecto es también un proyecto suyo, que les pertenece por igual y que, por tanto, espera su aliento, su apoyo y su cariño. El mismo aliento, apoyo y cariño que siempre nos han dispensado a los riojanos, que siempre han dispensado al español, a ese idioma que nos ha convertido en hermanos y que hoy nos convoca en Argentina para estrechar todavía más nuestros ya entrañables lazos de amistad.

En marzo de 1998, en mi primer viaje oficial a Argentina, esta misma Academia en la que nos encontramos me abrió sus puertas de par en par, con la misma hospitalidad de ahora. Y yo aproveché la ocasión para testimoniarle mi agradecimiento por haber brindado su decisiva adhesión a la candidatura de San Millán de la Cogolla a Patrimonio de la Humanidad. Hoy, ocho años después, vuelvo a solicitar de ustedes el mismo entusiasmo en el apoyo a este nuevo proyecto en el que La Rioja tanto cariño ha depositado y que servirá, sin duda, para incrementar todavía más el orgullo por nuestra cultura compartida.

Con la certeza de que atenderán esta petición con su ya conocida generosidad, les testimonio mi afecto y el agradecimiento de todos los riojanos.

Muchas gracias.

Pedro Sanz Alonso - PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE LA RIOJA