3 de mayo de 2007

Excmo. Sr. Presidente del Parlamento,

Excmo. Sr. Consejero de Agricultura y Desarrollo Económico,

Presidente de la Federación Española de Asociaciones de Enólogos,

Presidente de la Asociación de Enólogos de La Rioja,

Señoras y Señores:

Para La Rioja, para esta tierra con nombre de vino, es un auténtico honor acoger el XIII Congreso Nacional de Enólogos que durante tres días se va a celebrar en nuestra capital, en Logroño.

Por tanto, en primer lugar, deseo expresar mi más caluroso agradecimiento a la Federación Española de Asociaciones de Enólogos (FEAE), a su presidente, Juan Gómez Benítez, y a todos los presentes por haber elegido esta Denominación de Origen, que se enorgullece de ser la de mayor solera de España, para celebrar este encuentro. Un encuentro que espero que suponga un punto de inflexión para la profesión enológica, en particular, y para el mundo de la enología en general.

Les traslado, también, en nombre de todos los riojanos, nuestra hospitalidad más sincera, una hospitalidad que es consustancial a las tierras donde se elaboran los mejores vinos.

Sé que aquí se van a encontrar como en su propia casa. Y es que el vino, ese vino al que consagran sus mejores esfuerzos cotidianos, no es sólo uno de nuestros principales motores de desarrollo económico, sino también nuestra más reconocible seña de identidad. Decir Rioja es decir vino. El vino ha moldeado nuestra historia, nuestra forma de ser, nuestros paisajes, nuestras fiestas populares, nuestro patrimonio…

El vino ha estado presente en esta tierra antes, mucho antes, de que se le conociera con el nombre de La Rioja. Hay constancia de que en el año 700 antes de Cristo los pueblos celtibéricos asentados en la zona vendían vino a los comerciantes en el faro de Bilibio, cerca de la ciudad de Haro. Y que, posteriormente, los romanos abastecían sus galeras en el barrio logroñés de Varea.

Por tanto, la fama universal de nuestros vinos es fruto, en primer lugar, del poso que la historia ha ido sedimentando entre nosotros. Pero también de un suelo, de un clima y de unas variedades que los hacen inconfundibles. Y, cómo no, de la mano del hombre: de la intervención de nuestros sabios viticultores y de ustedes, de los enólogos, que tienen encomendada la tarea de brindar acompañamiento tutorial al vino para extraer de él sus mejores cualidades.

Tradición, clima, variedades y suelo hacen de los vinos de Rioja unos vinos diferentes, con identidad propia, reconocibles. Es lo que conocemos por tipicidad. Ese ha sido desde siempre nuestro principal argumento competitivo. Y en la puesta en valor de esta fortaleza, siempre hemos hallado la aportación decisiva de nuestros enólogos, que nos han ayudado a exaltar la tipicidad de nuestros vinos. Y no a enmascararla con "brujerías", como desaconsejaba su ilustre colega, el riojano de adopción Manuel Ruiz Hernández.

Gracias a este hacer disciplinado, exigente y riguroso, del que es principal garante nuestro Consejo Regulador y la Interprofesional del Vino de Rioja, esta tierra es un digno representante, y uno de los más firmes defensores, del modelo europeo de denominaciones de origen, un modelo que es expresión de un identidad propia y garantía de competitividad en un mundo cada vez más globalizado.

Por ello, en La Rioja no hemos dudado en ser beligerantes contra las iniciativas que hemos considerado lesivas para este modelo de calidad en el que nos reconocemos. Iniciativas que, en algunos casos, se han presentado como armas para hacer frente a la creciente competitividad de los países emergentes y que nosotros consideramos desafortunadas, en la medida en que son pan para hoy y hambre para mañana.

Nos hemos opuesto desde La Rioja, en la tierra de vinos criados por excelencia, al uso de virutas por la confusión que esta práctica enológica provoca en el consumidor. Hemos calificado de desafortunada la creación de la IGP Viñedos de España porque entendemos que se agravia a los vinos de más calidad. Vemos con preocupación la próxima reforma de la OCM del Vino porque la consideramos equivocada, ineficaz y perjudicial para el mantenimiento del modelo de calidad europeo. Y hemos combatido con todas nuestras fuerzas la Ley del Alcohol, hasta ser retirado su borrador, por ser perniciosa para nuestros intereses.

La Rioja ha demostrado que el modelo que encarna es viable y que es el único modelo válido para garantizar nuestro futuro. Poseemos más de mil bodegas, más de 60.000 hectáreas, producimos más de 420 millones de kilos de uva, elaboramos más de 270 millones de litros de vino cada año. Y nuestras ventas crecen, tanto en España como en el extranjero, generando riqueza y puestos de trabajo en todo nuestro territorio.

Los datos hablan. Los datos nos animan a renovarnos en nuestra apuesta por la calidad, por la diferenciación, por un vino que no es un producto más, sino que es tierra, clima, variedades y tradición.

Por ello, frente a la ofensiva que estamos padeciendo en los últimos tiempos, y ante posibles ataques venideros, desde La Rioja vamos a seguir apostando por lo propio, por lo nuestro, por lo que tanta fama nos ha dado. Vamos a impulsar una estrategia que nos diferencie con mayor claridad del resto de producciones, convirtiendo este nuevo reto en una oportunidad para trasladar al consumidor la apuesta por unos valores reconocibles, identificables y contrastados.

Sabemos que para competir tenemos que ofrecer calidad. Y para asegurar esa calidad necesitamos profesionales como ustedes, como los enólogos. La Rioja siempre ha confiado en ustedes, siempre ha sabido que los enólogos son una pieza clave para garantizar nuestra tipicidad. Muestra de ello es que la Universidad de La Rioja fue, en 1996, el primer centro de España en coger estudios de Enología, si bien ya en 1988 se comenzó a impartir el Magíster en Viticultura y Enología como título propio. Y muestra de nuestra fe en ustedes es la firmeza con que hemos defendido que los estudios de Enología figuren en el mapa de titulaciones, frente a la pretensión del Ministerio de eliminarlos.

Los riojanos nos hemos propuesto dar un nuevo impulso a nuestros vinos, por la vía de la calidad y la tipicidad, de la mano del conocimiento, de la I+D+I. Así, les anuncio la creación del Centro de Investigación en Viticultura y Enología de La Rioja (CIVER), cuyas obras comenzarán este mismo año y que se constituirá en el Centro Nacional de referencia en esta materia y en uno de los más importantes del mundo.

Nuestro reto es aprovechar los conocimientos y las tecnologías a nuestro alcance para alumbrar vinos únicos, con la esperanza de que nuestros competidores sigan la misma senda y no traten de imitar lo que ya existe. Y es que no nos cabe la menor duda de que para que el vino gane mercados es obligatorio lanzar propuestas diferenciadas, enriquecedoras, y huir de la tentación de uniformar modelos, de homogenizar estilos y métodos de elaboración en aras a una rentabilidad de muy corto alcance.

Ahí, ustedes, deben jugar un papel clave y clarificador.

Alguien, al definir la actividad a la que se dedican en cuerpo y alma, dijo: "La enología es una ciencia por fortuna inexacta, a la que se puede sumar todavía ciertos argumentos de fantasía, de alquimia, posturas románticas, viejas recetas, golpes de intuición o de nariz, pruebas de ingenio, rescoldos de misterio…"

Los enólogos no deben ser imitadores de obras maestras, sino artistas plenos en busca del deslumbramiento creativo. Muy bien lo ha resumido Juan Gómez Benítez cuando ha expresado su deseo de que "un vino llegue a ser también valorado por el nombre del enólogo que lo ha elaborado y llegue incluso a firmar la etiqueta como el pintor firma su cuadro".

Esto es precisamente lo que siempre hemos encontrado en nuestros enólogos (fantasía, intuición, ingenio; arte, en suma) y eso es lo que seguimos esperando de ellos, de todos ustedes, para que el vino siga siendo la mejor bebida que existe, la más saludable de todas, una bebida inimitable que aporte placer, experiencias y conocimientos a quien la deguste.

Con el convencimiento de que esta es una aspiración compartida por todos los aquí presentes, declaro inaugurado el XIII Congreso Nacional de Enólogos, reiterándoles mi bienvenida a La Rioja, a la tierra con nombre de vino. Muchas gracias.

Pedro Sanz - Presidente de la Comunidad de La Rioja