25 de mayo de 2016
José Ignacio Ceniceros, Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja

Majestad,

Señoras y señores,

Muchísimas gracias, Señora, por su presencia una vez más en San Millán de la Cogolla. Una presencia que año a año es para esta Comunidad Autónoma, para la Fundación San Millán, para su Centro Internacional de Investigación de la Lengua Española y para este Seminario, que tiene ya once años, un indiscutible respaldo.

Un apoyo, Majestad, que valoramos enormemente y que nos anima a seguir trabajando por el español. Sabemos que para la Corona es nuestra lengua española objetivo prioritario y conocemos (somos testigos de ello) que Sus Majestades apoyan incansablemente todo lo que tenga que ver con ella.

Ya saben que para esa noble tarea contarán siempre con la Fundación San Millán de la Cogolla y con este Centro dedicado a investigar el rico acervo lingüístico y literario de este idioma que está en "continua transformación, en un mestizaje permanente en el que cada país del mundo en que se habla es un afluente que rejuvenece y ensancha a cada tramo el inmenso caudal del español", tal y como dijo recientemente Su Majestad el Rey en la entrega del Premio Cervantes.

Cervantes, recuerdo y referencia ineludible en este año de su aniversario. Con cuánto acierto lo recordaba usted, Majestad, hace pocos días al decirnos que el autor de El Quijote "dejó escrito que la pluma es la lengua del alma".

Y de manejar la pluma con maestría saben mucho Antonio Fraguas, Forges, y Vladimir Flórez, Vladdo. En sus manos la pluma es la lengua de la sociedad, de la realidad y de los acontecimientos actuales. Y en los dos encontramos una especial sensibilidad por el lenguaje. Forges es un inventor de palabras; ahí está su Diccionario Forgiano-Español y a él le debemos palabras como bocata y tocata.

La concisión y precisión del lenguaje que Vladdo reclama al periodista para que la comunicación no se pierda debiera ser norma también para los demás.

La pasión por el lenguaje de estos dos grandes creadores da cuenta de las enormes posibilidades de nuestra lengua española. Unas posibilidades que se evidencian de manera extraordinaria por tanto en el lenguaje del humor; tema de esta nueva edición del Seminario de Lengua y Periodismo y del que todos ustedes son grandes expertos.

Les doy las gracias por su presencia aquí, por haber aceptado la invitación de la Fundación San Millán y por el trabajo que van a desarrollar en estos dos intensos días, en los que espero puedan disfrutar de este lugar y de sus monasterios de Suso y Yuso, Patrimonio de la Humanidad.

Y al amparo de este enclave, del que surgió el primer texto escrito en español me gustaría expresar para terminar un deseo: que sigamos haciendo de esta lengua, híbrida y abierta, de esta lengua que nos hermana, el símbolo y el ejemplo de la apertura, de la tolerancia y de la integración de la diversidad.

Hagamos de la lengua española, de la que todos somos copropietarios, la seña de identidad de los pueblos hispanoamericanos. Procuremos, como pedía el filólogo Fernando Lázaro Carreter, que nuestro idioma, construido por nuestros predecesores a lo largo de varios siglos, y en el que se expresa una noble y gigantesca comunidad cultural, continúe permitiendo que ésta exista.

Quiero por último dar las gracias también a los organizadores de esta importante cita y a todas las instituciones que la amparan. Y, por supuesto gracias, Majestad, por su incondicional apoyo.