12 de mayo de 2010


Excmo. Sr. Consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, D. Íñigo Nagore,
Excmas. e Ilmas. Autoridades,
Sr. Presidente de la Federación de Empresarios de La Rioja, D. Julián Doménech,
Señoras y Señores:


Inauguramos hoy el VII Foro Mundial del Vino, un encuentro con 14 años de historia en el que se han abordado temas de actualidad para el sector vitivinícola que, en muchos casos, se han anticipado al devenir del mundo del vino, profundizando en aspectos que han determinado la evolución de un sector que, afectado como todos por la grave crisis económica nacional, sufre en estos momentos las consecuencias negativas de la misma.

El Foro que hoy comienza no puede mantenerse al margen de esta delicada e inestable situación económica, y por ello se van a tratar asuntos de enorme importancia para el sector vitivinícola en todas sus vertientes, tanto en lo que se refiere a la viticultura y enología, como a la legislación o el marketing.

En La Rioja la industria del vino se vive como en ningún otro lugar de España. Tiene una importancia capital para los riojanos, ya que no sólo supone el 15% del PIB de nuestra Comunidad Autónoma, sino que está presente de forma continuada en todas nuestras manifestaciones sociales, culturales, artísticas y festivas. Hemos convertido al vino en seña de nuestra identidad y fuente de riqueza, sin olvidar, no obstante, al resto de actividades económicas.

El vino nos aporta la posibilidad de diseñar un territorio equilibrado, pues no hay que olvidar que hablamos de una actividad íntimamente ligada a la tierra: más de 63.000 hectáreas de viñedo, más de 1.200 bodegas de elaboración, más de 18.000 viticultores, son cifras que ratifican lo dicho. Y ese patrimonio viene refrendado por unas cifras de comercialización que no hace mucho tiempo superaban los 270 millones de litros, o lo que es lo mismo, más de 360 millones de botellas comercializadas, lo que convierte a Rioja en una de las principales marcas de vino del mundo. En España copamos más del 38% del vino con Denominación de Origen consumido.

Y precisamente, por todos estos factores, la situación actual nos preocupa enormemente.

La crisis económica ha golpeado a nuestro país duramente. Y lo peor es ver cómo pasa el tiempo sin que el Gobierno de España adopte medidas contundentes para salir de esta situación. El sector vitivinícola no es ajeno a los efectos de la situación económica. Vemos cómo el consumo de vino ha caído de forma sustancial, cómo nuestras bodegas se las ven y se las desean para mantener sus cifras de ventas, cómo tienen que ajustar los márgenes al máximo y rebajar los precios para permanecer en el mercado. Y vemos cómo, a consecuencia de todo ello, los viticultores tienen que vender la uva a precios que se aproximan a los costes de producción, con el peligro que ello supone para la rentabilidad de sus explotaciones.

Pero siempre digo que es en los momentos difíciles cuando hay que demostrar la fortaleza de un sector. Y para ello, hay que cuidar la imagen de la Denominación y tomar decisiones con inteligencia y pensando no sólo en el presente sino, y sobre todo, mirando al futuro con el objetivo de mantener y, si es posible, fortalecer la viabilidad de nuestra Denominación de Origen. En este sentido, quiero manifestar que las decisiones adoptadas por la mayoría del sector vitivinícola de La Rioja en la Interprofesional tendrán siempre mi apoyo.

Porque Rioja cuenta con una Interprofesional que desde hace 20 años todos deseábamos que se pusiera en marcha. Una Interprofesional en la que están representados todos los intereses económicos y es en su seno donde deben tomarse las decisiones -dentro del escaso margen que le permite la legislación vigente- para corregir los desequilibrios que se produzcan y garantizar el futuro del sector en La Rioja.

Entiendo la preocupación de los viticultores y de los bodegueros, porque también lo es de este Presidente, al exigir rentabilidad para ambas partes. Juntos, bodegueros y viticultores, deben trabajar para ir mejorando en las relaciones contractuales y en la transparencia del mercado. Confío plenamente en este sector -que ha dado numerosas muestras de madurez en los momentos difíciles-, y creo que es obligación de todos trabajar para fortalecerlo y contribuir a su progreso, huyendo de posturas fáciles y demagógicas, que no hacen sino minar su confianza y dificultar su desarrollo.

Y aquí, quien tiene especial responsabilidad somos las Administraciones y los partidos políticos, que debemos ser absolutamente respetuosos con las decisiones que adoptan los representantes económicos sobre su propio negocio. El debate sobre el sector vitivinícola del Rioja no debe ser político; debe producirse en la Interprofesional, aunque a algunos les cueste entenderlo.

Estamos, ya lo he dicho, en una situación muy delicada y es precisamente en estos momentos, cuando se hace más necesario redoblar los esfuerzos en materia de investigación, innovación y promoción. Así lo entendemos desde el Gobierno de La Rioja y con nuestro día a día lo estamos demostrando.

Estamos comprometidos con el sector, y por ello estamos haciendo un notable esfuerzo para poner en marcha el Instituto de las Ciencias de la Vid y del Vino, en colaboración con el CSIC y la Universidad de La Rioja. Un Instituto que aspira a convertirse -y no son palabras huecas- en la referencia indiscutible en materia de investigación vitivinícola. Un Instituto que ya está trabajando, con numerosos investigadores, y que tendrá su sede definitiva, terminada el próximo año, en La Grajera (Logroño).

No da la impresión de que sea éste el mismo camino que recorre el Gobierno de España, dado que han disminuido en más de un 20% los recursos destinados a investigación y hace unos días nos enteramos de la desaparición de la Dirección General de INIA, algo que ha causado gran desazón en la comunidad científica de investigación agraria y que se ha decidido de forma inesperada y sin tener en cuenta a las Comunidades Autónomas que, no lo olvidemos, forman parte de la Comisión de Coordinación de este organismo.

Del mismo modo, nos habría gustado que se nos hubiera tenido en cuenta al planear la creación de una Plataforma Tecnológica del Vino en La Rioja, algo importante y necesario, pero totalmente improvisado, porque detrás del anuncio no hay nada aunque la convocatoria concluya dentro de unos días. A pesar de ello, recogemos el guante y nos ponemos a trabajar con el sector, para que sea una realidad cuanto antes.

La promoción también es fundamental: hay que vender y para ello hay que mantener el esfuerzo inversor en promoción.

El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada Rioja es un ejemplo en ese sentido, ya que destina anualmente una cantidad superior a los 10 millones de euros a promoción, dinero que aporta el propio sector. Las Comunidades Autónomas también aportamos financiación, pero echamos en falta un compromiso de la Administración General del Estado, entidad tutelante del Consejo, que parece contentarse con el dinero que dedica la Unión Europea a la medida de promoción del Programa de Apoyo de la OCM. Es inadmisible que en 2008 España devolviera 17 millones de euros, que no se han podido gastar en buena medida por una deficiente puesta en marcha y una inadecuada gestión del Programa. Soy muy crítico con el Programa y creo que el Ministerio está perdiendo una gran oportunidad para hacer del sector vitivinícola un sector más competitivo.

Basta un ejemplo. Mientras nuestros competidores directos, Francia e Italia, van a invertir en promoción en países terceros 279 y 274 millones de euros, respectivamente, España únicamente va a destinar 160 millones de euros, un 40% menos que ellos, pero, eso sí, dedicando más de 400 millones de euros a la destilación; ésa es la auténtica apuesta por el sector vitivinícola que hace el Ministerio.

Asimismo, el Gobierno de La Rioja, que está siempre pendiente de cualquier oportunidad que se presente para promocionar el vino de calidad, ha propuesto al Embajador de la Representación Permanente de España en la Unión Europea organizar un seminario sobre la producción vitivinícola de calidad y el consumo moderado del vino en el marco de la dieta mediterránea.

Creemos que la Presidencia española es un periodo extraordinario para defender los intereses españoles en Europa, y el vitivinícola es uno de los sectores clave de la economía España, por lo que esperamos una respuesta positiva a la propuesta, sobre todo teniendo en cuenta que se acaba de celebrar una sesión sobre la cerveza en la sede de la Representación Permanente de España ante la Unión Europea.

Porque en La Rioja creemos que hay que ser más ambiciosos y apostar por las medidas que logren incrementar nuestra calidad y nuestra competitividad.

Por ello, vamos a exigir al Ministerio que ningún expediente de promoción se quede sin financiación y que, si es preciso, se incremente la dotación de esta medida a costa de otras que priman la ineficiencia. Demandamos también que la Administración del Estado dedique más recursos a promoción, porque es incompresible que el apoyo del ICEX a la campaña de promoción del Rioja en Estados Unidos, por ejemplo, haya disminuido en dos años a la mitad. La exportación es la vía que nos va a permitir superar la crisis, y por ello debemos intensificar los esfuerzos en esa dirección.

Estamos en La Rioja, y por ello defendemos el vino de calidad. Estoy convencido de que cualquier región vitivinícola que apueste por la calidad puede abrirse camino en el mercado.

La posición que ha alcanzado Rioja no responde a la mera casualidad: ha costado mucho esfuerzo, renuncias y decisiones difíciles, algo que no se tiene en cuenta. Creemos que muestro modelo es transferible a otras zonas y no estamos dispuestos a consentir que nos impongan atajos, como el de Viñedos de España, desestimado en su día por la justicia y que la Comisión Europa ha rechazado de nuevo por no ser conforme a las normas comunitarias. Por eso, reclamamos al Ministerio una vez más, y reforzados por los argumentos de la Comisión, que derogue la orden de 2009 que reactivó esta Indicación Geográfica. Inventos como ése perjudican más que ayudan, confunden al consumidor y motivan enfrentamientos entre los diferentes agentes del sector.

Debemos seguir unidos y trabajar mirando al futuro con unas bases claras y con la calidad como referente irrenunciable.

En esta edición del Foro del Vino se va a debatir sobre cuestiones relacionadas con la viticultura, la enología y el marketing, sin olvidar el apartado sobre legislación. El marco legislativo que regula la actividad vitivinícola es un asunto muy importante, pues servirá para establecer el escenario en el que podemos operar.

A este respecto debo manifestar dos preocupaciones. La primera sobre el futuro de la política comunitaria y, especialmente, en todo lo relativo a los derechos de plantación. Cada vez se alzan más voces pidiendo que se mantengan sistemas de control de plantaciones. Creo que es un asunto que requiere una solución urgente y no debemos esperar a 2015. La segunda tiene que ver con el estatus jurídico del Consejo Regulador de Rioja. Desde 2004 está pendiente de aprobación el Reglamento del Consejo en el que se define su personalidad jurídica y competencias. Han pasado más de 5 años, 5 directores generales diferentes en el Ministerio y siempre con la promesa de que se va a resolver.

Esta situación habría acabado con cualquier Denominación de Origen y, sólo gracias a su madurez, el sector vitivinícola riojano continúa funcionando, aunque no sin dificultades. Es prioritario que la Administración del Estado adopte una solución urgente.

Pero, volvamos al Foro, porque hoy se inaugura el mejor Foro Mundial del Vino de la historia con un extraordinario programa científico, porque científico es este congreso, con más de 110 trabajos presentados que lo avalan y con el fantástico altavoz que supone para los grupos de investigación de nuestro Instituto de las Ciencias de la Vid y del Vino participar en el principal congreso vitivinícola que se celebra en España y uno de los mejores del mundo.

El programa del que van a disfrutar es muy completo y variado. Se tratarán muchos temas que marcarán el futuro del sector durante los próximos años. Yo les animo a participar activamente, al tiempo que les invito a estar permanentemente en alerta, a que no se conformen con lo que tienen: necesitamos un sector atrevido, dinámico, osado y para ello, hay que tener esa actitud positiva, pues estamos en un mundo cada vez más competitivo en el que debemos anticiparnos para no perder nuestra presencia en los mercados.

Confío en que este Foro nos aporte luz, ideas para seguir avanzando, y esa dosis de inconformismo que necesitamos para que nuestro sector vitivinícola supere este bache provocado por la crisis económica.

Con esta invitación, declaro inaugurado el VII Foro Mundial del Vino.

Muchas gracias.

Pedro Sanz Alonso, Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja