23 de abril de 2008

Excmo. Sr. Consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, D. Íñigo Nagore,

Excmas. e Ilmas. Autoridades,Sr. Presidente de la Federación de Empresarios de La Rioja, D. Julián Doménech,Señoras y Señores:

Supone un motivo de gran satisfacción inaugurar el Foro Mundial del Vino, que llega a su sexta edición consolidado como una de las principales plataformas para debatir y reflexionar sobre el futuro del producto que mejor identifica a La Rioja: el vino.

Una satisfacción que es todavía mayor por la calidad de los expertos que nos acompañan, tanto nacionales como extranjeros, así como por los temas a tratar.

Temas concebidos para propiciar el diálogo. Para, desde la puesta en común de experiencias e ideas, diseñar fórmulas y estrategias que nos posibiliten incrementar nuestra competitividad, ampliando mercados y aumentando el número de consumidores de vino, una bebida que, tomada moderadamente, posee unas propiedades saludables que han sido destacadas por los más relevantes expertos médicos.

A los que llegan de fuera, al tiempo que mi agradecimiento por su presencia, les traslado mi más afectuosa bienvenida y la hospitalidad de esta tierra que tiene nombre de vino.

Nada les descubro si les digo que en La Rioja el vino, ese producto que nos ha brindado fama y reconocimiento mundial, es más que una bebida, mucho más. Es una de nuestras principales señas de identidad, motor fundamental de nuestra economía y vínculo afectivo con nuestra tierra.

Durante su estancia entre nosotros, van a poder comprobar que vivimos el vino de una forma muy especial, un vino que impregna nuestras manifestaciones culturales y artísticas, nuestras fiestas, nuestra gastronomía y nuestras costumbres. Además, el vino conforma nuestro paisaje, es garantía de protección medioambiental y factor de desarrollo rural y de ordenación del territorio.

El vino nos ha hecho ser tal como somos a los riojanos. A cambio, La Rioja, las características excepcionales de esta tierra y de sus gentes, han dotado a nuestros vinos de una singularidad, de una identidad y de una tipicidad que es la base de su prestigio en los cinco continentes. Porque en La Rioja el vino es tierra, labores del campo, clima, variedades y tradición bodeguera en métodos de crianza y de envejecimiento.

Tal y tan estrecha es la vinculación de nuestros vinos con la tierra de la que brotan, con su origen, que La Rioja se ha convertido por méritos propios en un ejemplo del modelo de denominaciones europeo.

Un modelo que confiere personalidad propia a nuestros vinos, que los identifica indisolublemente con la tierra de la que nacen. Un modelo que halla precisamente en estos factores su fortaleza, su valor añadido y diferencial, lo que hace de ellos unos vinos distintos. Y lo que les obliga a luchar con distintas armas a las empleadas por otros modelos para asegurarse un futuro. Entre ellas, la planificación, el rigor y la disciplina, valores que en nuestra Denominación de Origen se encargan de salvaguardar tanto el Consejo Regulador como la Interprofesional, fijando rendimientos de uva y velando por que se preserve la calidad máxima en todo el proceso de elaboración y crianza de nuestros vinos.

Este modelo europeo de denominaciones de origen es el que nos ha permitido a lo riojanos llegar a donde hemos llegado. Es la que nos ha permitido crear riqueza y distribuirla por todo nuestro territorio, asegurando las rentas de nuestros bodegueros y viticultores.

En nuestra Denominación de Origen, existen 18.600 titulares de viñedo. 60.773 hectáreas cultivadas. Contamos con 1.205 bodegas. Poseemos una capacidad de almacenamiento superior a los 14 millones de hectolitros en depósitos y en barricas. Y nuestras ventas crecen a una media anual del 5,5%.

Eso es generar riqueza y repartirla.

A la luz de la experiencia, los riojanos estamos convencidos de que, en la medida en que sigamos apostando por este modelo, fortaleciéndolo y ahondando en sus ventajas comparativas, estaremos asegurando un futuro de optimismo para nuestros vinos.De ahí nuestra decidida defensa del modelo europeo. De ahí que en el anterior Foro Mundial del Vino, celebrado en marzo de 2006, hiciera un llamamiento a la Comisión Europea en el sentido de que la reforma de la OCM del Vino, entonces en fase de debate, sirviera para profundizar en las virtudes de nuestro modelo, aprendiendo de lo que hacen otros, los denominados países emergentes, pero sin renunciar a nuestras señas distintivas.

Una vez que esta reforma ha visto la luz, no puedo negar que en La Rioja existe incertidumbre. La sombra de la liberación de plantaciones aprobada por la Comisión pone en entredicho nuestro sistema, basado en un amplio reparto del cultivo y de las rentas entre nuestros agricultores. Deja a nuestros agricultores sin instrumentos para planificar su futuro. Ante esta situación, ¿qué nos queda? ¿La interpretación de un ambiguo artículo 57 que no ofrece seguridad jurídica alguna? Alguien debería explicarlo. Quizá un Ministerio que se ha dejado por el camino el nombre ‘de Agricultura’.

Pero este no es el único motivo de incertidumbre. Son muchas las dudas.

¿Existirá un control riguroso en la especificación de las añadas y la variedad de los nuevos etiquetados en los vinos de mesa?

¿Verán recompensados los vinos de calidad los esfuerzos realizados durante años con su protagonismo en las campañas de promoción?

¿Seguiremos sufriendo el retraso en la ratificación administrativa de los acuerdos adoptados por el Pleno de la Denominación de Origen Calificada, al igual que la autorización de nuevas variedades, stock cualitativo y otras cuestiones estratégicas fundamentales para La Rioja?

Y, por último, ¿por cuánto tiempo continuará el Reglamento de la DOCa Rioja, aprobado por el Consejo Regulador en diciembre de 2004, en un cajón del Ministerio, sin considerar a este organismo como una corporación de derecho público?

Lo dicho: son muchas las incertidumbres y pocas las certezas.

El Gobierno de La Rioja lamenta el resultado de la OCM del Vino. Pero no se desanima. Estamos trabajando en el nuevo escenario para obtener su mejor aplicación posible. Queremos seguir siendo un modelo a imitar, queremos seguir siendo líderes mundiales en este sector. Queremos continuar creciendo, ganando mercados, incrementando nuestras ventas y enamorando a los consumidores que prueban nuestros vinos.

Y la receta para ello es trabajar, trabajar y trabajar. Con la vista puesta en el futuro, seguros de nuestras fuerzas y convencidos de nuestras posibilidades.

Estamos trabajando con Navarra y el País Vasco, las Comunidades con las que compartimos nuestra Denominación, en la potenciación del Rioja. Estamos comprometidos en el desarrollo de un Plan Estratégico de I+D+i para el sector del vino.

Para ello, hemos analizado la situación de la oferta tecnológica de los Centros dependientes de las tres Comunidades Autónomas. Se han determinado las necesidades y la demanda del sector. Y se ha evaluado una estrategia conjunta de actuación para garantizar el futuro del Rioja.

Al mismo tiempo, el Gobierno de La Rioja está haciendo importantes esfuerzos por dotar a nuestros vinos de las mejores herramientas que privilegien su posición. En este sentido, recientemente se ponía en marcha la construcción del Instituto de las Ciencias de la Vid y el Vino. Un proyecto liderado por el Gobierno de La Rioja, con participación del CSIC y nuestra Universidad, que convertirá a La Rioja en referente internacional de la investigación y el desarrollo de la vitivinicultura. La formación de personal investigador, la optimización de los recursos existentes, la contribución al progreso de la industria vitivinícola y la integración en el Espacio Europeo de Investigación son algunos de los objetivos de este Instituto.

Esta serie de iniciativas, se completa con la ambiciosa labor promocional de nuestros vinos que está desarrollando el Consejo Regulador, con la colaboración de las tres Administraciones autonómicas.

La anticipación ha sido siempre una de nuestras principales cualidades, para conocer los cambios y adaptarnos a ellos en tiempo y forma, para superar los retos y convertir los desafíos en oportunidades para continuar avanzando.

Este Foro, la reunión vitivinícola más importante que se celebra en este momento en el mundo, es una buena muestra de ello, ya que constituye una inmejorable ocasión para conocer la situación actual de la viticultura, así como las últimas tendencias y las estrategias que deben adoptarse para incrementar la competitividad del sector.

Competitividad. Ese es nuestro reto prioritario. Debemos ampliar mercados e incentivar el consumo. Y, al mismo tiempo, incrementar la comercialización de los vinos en el mundo.

Es un reto que debemos asumir, de forma conjunta, los dos modelos hegemónicos, el europeo y el que representan los denominados países emergentes, sin entrar en enfrentamientos, sino todo lo contrario. Debemos ser aliados en la promoción e impulso del sector y de la producción de un vino de calidad. Aliados en la defensa de la elaboración de un producto natural. Aliados en su promoción, prestigiándolo como un producto saludable. Y aliados en el intercambio de información y en la demanda de que las Administraciones y organismos competentes creen un marco normativo que establezca unas reglas de juego claras que nos permitan una convivencia enriquecedora y de estímulo recíproco.

Nosotros, los riojanos, nos jugamos mucho. Mucho ya que, como les he señalado al principio de mi intervención, además de una actividad económica de primer nivel, para nosotros el vino es mucho más. El vino es tierra, clima, variedades; es desarrollo rural, es cultura, es historia. Es, en definitiva, uno de los principales rasgos que conforman nuestras señas de identidad.Por ello, en su defensa e impulso estamos implicados todos: agricultores, bodegas, organizaciones agrarias, comercializadores, investigadores, nuestra Universidad y el Consejo Regulador.

Y por ello también, el Gobierno regional, en colaboración con la Federación de Empresarios de La Rioja, ha efectuado un importante esfuerzo para poder reunir en Logroño a prestigiosos expertos que durante tres días diseccionarán un programa protagonizado por el estudio de la situación de la viticultura, la legislación, la enología, la economía y el marketing. Expertos que nos ofrecerán un enfoque integral del mundo del vino, analizando todos los factores que le rodean.

Tengo la seguridad de que este Foro nos ofrecerá muchas de las claves necesarias para entender las estrategias y los movimientos hacia los que debe tender el sector en este nuevo escenario en el que nos movemos para asegurar su futuro.

Nosotros, los riojanos, vamos a estar muy atentos a lo que durante estos tres días aquí se diga. Queremos conocer las nuevas oportunidades que para nosotros se abren, y aprovecharlas para seguir liderando este sector tan importante para nosotros, apostando, como hasta ahora, por el modelo europeo de denominaciones y marcando el camino a seguir a los que nos quieran acompañar en esta ilusionante aventura de futuro.

Por eso, reitero mi agradecimiento a los expertos que van a tomar parte en este Foro. Expertos que, con su presencia, reafirman a La Rioja como voz autorizada en el mundo del vino, convirtiendo a esta tierra durante tres días en plataforma de análisis y debate de referencia mundial.

Espero que su estancia entre nosotros, en la tierra del vino, sea lo más grata posible. Les invito a disfrutar de La Rioja y del Rioja, a conocernos un poco más y a cultivar el cariño hacia esta tierra que les recibe con los brazos abiertos.

Con esta invitación, declaro inaugurado el VI Foro Mundial del Vino.

Muchas gracias.

Pedro Sanz Alonso, Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja