28 de marzo de 2006

Excma. Sra. Ministra de Agricultura, Dña. Elena Espinosa,

Excmo. Sr. Consejero de Agricultura y Desarrollo Económico, D. Javier Erro,

Excmas. e Ilmas. Autoridades,

Sr. Presidente de la Federación de Empresarios de La Rioja, D. Julián Doménech,

Señoras y Señores:

La Rioja, tierra de los vinos de calidad por excelencia, de esos vinos cuyo nombre se confunde con el de nuestra Comunidad, se honra en contar en la inauguración del V Foro Mundial del Vino con la presencia de la Excma. Sra. Ministra de Agricultura, y con los expertos que van a tomar parte en este foro organizado por el Gobierno de La Rioja, en colaboración con la Federación de Empresarios.

Estos expertos, todos ellos del más alto prestigio internacional, señalan, fortalecen y actualizan con su asistencia el liderazgo mundial de La Rioja como voz autorizada en el universo vitivinícola, y nos reservan el privilegio de consolidarnos como punto de encuentro mundial y como foco de difusión de ideas y de estrategias de futuro para este sector tan sumamente vital para los riojanos y para millones de personas.

Por tanto, mi más cordial bienvenida a todos ellos a la tierra de los grandes vinos y mi gratitud personal por el protagonismo que nos conceden, un protagonismo que se une al que ya gozamos en otras plataformas de análisis y reflexión sobre el sector.

También quiero trasladarles el deseo de que a lo largo de este Foro seamos capaces, entre todos, alzando la mirada más allá de lo que son nuestros intereses particulares, o nuestros respectivos modos de entender la vitivinicultura, de dibujar un horizonte de competitividad global para nuestros vinos, un horizonte no coyuntural ni localista, sino sostenible en el tiempo y de utilidad operativa para todos.

Un horizonte que debe estar marcado por la conquista de nuevos mercados y consumidores, por la adaptación de nuestro sector y empresas y por la implicación de las diferentes Administraciones en el diseño de un marco normativo armónico que haga posible esta aspiración, sin generar confusión y apostando siempre por la calidad.

Este es mi deseo. Pero es también la exigencia de la Denominación en la que nos hallamos, la exigencia de una tierra donde concebimos el vino no como una mera actividad económica, sino como un elemento cultural definitorio de nuestras señas de identidad de primer orden.

Porque en La Rioja el vino es tierra, labores del campo, clima, variedades y métodos de crianza y envejecimiento. El vino conforma nuestro paisaje, es garantía de protección medioambiental y factor de desarrollo rural y de ordenación del territorio.

Nuestros vinos están vinculados como pocos a su origen, lo que convierte a La Rioja en paradigma y ejemplo del modelo de denominaciones, un modelo que ofrece tipicidad y singularidad a nuestros vinos, que es garantía de calidad y de seguridad para el consumidor, que nos ha procurado fama mundial y que genera desarrollo económico en nuestra Comunidad.

Por tanto, es sencillo comprender que en La Rioja percibamos el futuro del vino desde la defensa del modelo de denominaciones de origen europeo. Y, en tal sentido, decimos desde La Rioja que Europa debe seguir liderando el sector vitivinícola a nivel mundial. Decimos que, en el marco de la próxima reforma de la OCM del vino, la Unión Europea debe planificar y regular el sector sobre la base de la calidad y de la defensa del modelo europeo. Y también sobre la base de la comunicación y la promoción; de la promoción de este modelo de calidad dentro y fuera de nuestras fronteras, difundiendo sus características, sus aspectos positivos y esos rasgos que lo hacen inimitable.

Pero antes de liderar el debate del futuro del sector vitivinícola a nivel mundial, Europa tiene que definir una postura entre todos los Estados miembros productores de vino. En la medida en que esa postura esté más consensuada y sea más unívoca, más fuerte será nuestra posición para su defensa a nivel mundial. La reforma de la OCM está próxima, la Comisión Europea ha publicado algún estudio de situación del sector a nivel europeo y mundial, pero no es suficiente. El Ejecutivo comunitario debería provocar un debate interno entre todos los países productores europeos en el que se pusieran en común todas las posiciones de las regiones y los países europeos, que no son pocos, y tratar de alcanzar una estrategia aprendiendo del pasado, analizando el presente y planificando el futuro del sector vitivinícola, que diera como fruto la elaboración de un Plan Estratégico del Vino en Europa. El éxito de otras zonas del mundo en materia vitivinícola debería hacernos reflexionar, tomar nota de nuestros errores y aprender de lo que hacen otros sin renunciar a nuestra personalidad. Se trata de mejorar lo que ya tenemos, de progresar en lo nuestro, de afirmarnos en nuestras cualidades, reconocer nuestras limitaciones y ser innovadores en nuestras propuestas para aumentar presencia en los mercados.

España, por ser el país del mundo con mayor extensión de viñedos y el tercero en producción, debe estar a la cabeza y marcar las orientaciones de ese futuro modelo que mantenga a Europa en posiciones de liderazgo.

Quizá hayamos desaprovechado una ocasión clave por el retraso del Plan Estratégico del Vino, que habría sido un buen marco para alcanzar una postura meditada, discutida y consensuada de las Comunidades Autónomas en defensa de una posición firme y clara ante la propuesta de la Comisión Europea. Pero todavía estamos a tiempo, y este Foro es un buen escenario para que los españoles, que nos jugamos mucho, seamos capaces de marcar las pautas sobre cómo debe ser el modelo vitivinícola europeo, un modelo de calidad, diferenciado y competitivo.

El futuro del vino necesita planificación. No hay otra receta. Y lo digo desde una Denominación de Origen que es modélica en la gestión y en la planificación. Modélica por el ejemplar funcionamiento del Consejo Regulador y de la Inteprofesional, que, ambos de la mano, con la participación de todos los actores implicados y con el ferviente apoyo de los tres Gobiernos regionales que componen la Denominación, han dado muestras de ser capaces de potenciar el desarrollo del sector y de salvaguardar el rigor y la disciplina que requiere la sostenibilidad de esta actividad económica.

La Administración regional ha querido estar a la misma altura que nuestro Consejo Regulador y nuestra Interprofesional en el desarrollo y gestión de este sector. Y sirvan dos ejemplos para ratificar que tal aspiración se ha conseguido: por una parte, La Rioja ha sido elegida, entre otros candidatos de gran relieve, por la Unión Europea para extrapolar, a través de los proyectos PHARE, nuestro modelo de gestión vitivinícola a otros países próximos a ser socios de la UE, lo que supone un reconocimiento a nuestro saber hacer a todos los niveles, desde la disciplina de la administración hasta el trabajo diario de los agricultores. De otro lado, la Oficina de Viñedo de La Rioja ha sido seleccionada para representar a las administraciones regionales, por su ejemplo de rigor, en el Congreso Europeo de Administraciones Públicas que tendrá lugar en Finlandia el próximo mes de septiembre.

Pero, aunque la gestión sea excepcional, es difícil realizar un ejercicio de planificación si las Administraciones competentes no definen claramente las reglas del juego, si no delimitan el campo de actuación, si crean confusión y desorientación, en vez de generar confianza y marcar el camino a seguir.

En este sentido, quiero referirme a la decisión de la Unión Europea de incluir en el acervo comunitario como práctica enológica la utilización de virutas en los vinos para otorgarles sabor a madera. Desde La Rioja, donde hemos convertido la crianza y envejecimiento de vinos en una de nuestras señas de identidad y en un argumento de competitividad en un mercado que demanda cada vez más calidad, ya hemos dejado claro, a través del Consejo Regulador, que tal utilización se circunscriba, en todo caso, a los vinos de mesa sin indicación geográfica y que quede constancia de ello en el etiquetado. A tal fin, precisamos un marco normativo que garantice el respeto al patrimonio y al fondo de comercio generados, así como una competencia leal en el mercado.

Desde La Rioja consideramos que este tipo de prácticas utilizadas comúnmente en la elaboración de los vinos del Nuevo Mundo tienen su sentido en ese marco de estructuras productivas y comercializadoras diferentes, pero no en Europa.

Ante esta tentativa, debemos apelar, una vez más, a la calidad del modelo europeo de denominaciones, a la apuesta por lo nuestro, por lo que siempre hemos hecho y que tantos beneficios nos ha reportado.

El sistema de gestión de la DOCa Rioja es más que un modelo a seguir. Constituye la prueba palpable de que la apuesta por la gestión disciplinada basada en el elemento diferenciador de la calidad es rentable y puede competir con los modelos más eficientes existentes en el mundo.

Desde 1985 hemos incrementado la producción de vino de calidad en casi 100 millones de litros: de 173,3 millones de litros en 1985 hemos pasado a 269,6 en 2004, lo que supone un aumento superior al 55%. En hectáreas, ese incremento ha sumado 20.000 nuevas hectáreas a la Denominación, y todo ello con un control ejemplar de los rendimientos que han oscilado entre los 4.448 Kg/ha hasta los 9.400 en una sola ocasión.

El ejemplo de la denominación de la DOCa Rioja viene a corroborar la realidad de que el sistema europeo de denominaciones de origen puede funcionar y conceder riqueza y beneficios a los vitivinicultores y a la región donde está ubicado. Pero, eso sí, para la construcción de este modelo hay que tener una visión global de reparto de riqueza de lo que supone este patrimonio de toda una región entre todos los actores que forman parte de la cadena: agricultores, elaboradores, comercializadores, coordinados por las administraciones, tanto el Consejo Regulador como el Gobierno Regional, que son los que marcan las pautas de ese ordenamiento. Hay que difundir la creencia e intentar concienciar de que esta actividad económica, bien gestionada, es capaz de reportar riqueza sostenible al territorio.

El Foro del Vino que ahora inauguramos es un buen escenario para ello. Un buen escenario para comprender que el futuro del vino no pasa por hacernos la competencia entre los dos modelos hegemónicos, aquí presentes y representados, para luchar por repartirnos el segmento de consumidores, para entrar en colisión en la búsqueda de resultados inmediatos.

Nada de eso. Este foro pretende ser una apuesta en común de los dos modelos, para beneficiarnos mutuamente, para conocer las respectivas ventajas competitivas de ambos modelos, para crear un capital intelectual que nos ayude a mejorar en el objetivo de ampliar mercados y de incrementar el consumo y consecuentemente la comercialización. Debemos convertirnos en aliados en la promoción e impulso del sector y de la producción de un vino de calidad. Aliados en la defensa de la elaboración de un producto natural, de un alimento.

Debemos planificar juntos el futuro. Y más en este escenario cambiante del sector a nivel mundial en el que nos hallamos, que exige adelantarse a los acontecimientos y tomar medidas conjuntas de apoyo al sector.

Desde 1986 la evolución de las superficies mundiales del viñedo ha sufrido unos cambios vertiginosos que no podemos perder de vista. Por una parte, el número de hectáreas en todo el mundo ha disminuido en 1 millón hasta el año 2002 (de 8,8 millones de has. se ha pasado a 7,8 millones), Y, por otra parte, el comportamiento de las regiones se ha regido de una manera desigual: mientras países como Australia y Nueva Zelanda han aumentado sus producciones en un 175%, Estados Unidos en un 26% y China en un 164%, la Unión Europea ha descendido su superficie en un 22%.

Ante esta rapidez de cambios en un escenario que trasciende lo regional y lo nacional es necesario anteponerse con reglamentaciones potenciadoras del desarrollo del sector a nivel mundial y con actuaciones conjuntas por parte de todos los países productores en busca de un único objetivo: el aumento de la presencia del vino en los mercados.

A tal fin, debemos concienciar a los consumidores de todo el mundo de los beneficios de su ingesta y analizar conjuntamente los motivos por los que ha disminuido el número de consumidores de vino en algunos de los países productores más importantes con el fin de poner en común todas las regiones los instrumentos necesarios para incrementar el consumo del vino.

Tenemos que ser capaces de articular esa puesta en común en iniciativas también comunes para prestigiar el vino, para defenderlo, para convencer de que el vino es un producto natural, con propiedades beneficiosas para los consumidores. Debemos ser capaces entre todos de motivar a que cada vez sean más los consumidores de este producto que, como he señalado al principio, para los riojanos es mucho más que una mera actividad comercial, ya que el vino para nosotros es tierra, clima, variedades; es desarrollo rural, es cultura, es historia. Es, en definitiva, uno de los principales rasgos que conforman nuestras señas de identidad y por ello en el futuro del vino está el futuro de La Rioja.

Con esta invitación a alcanzar una postura común en la defensa del vino, y reiterando el agradecimiento y la bienvenida a la Sra. Ministra y a todos los expertos que van a tomar parte en el mismo, declaro inaugurado el V Foro Mundial del Vino.

Muchas gracias.

Pedro Sanz - Presidente de la Comunidad de La Rioja