24 de abril de 2008

Alteza,

Señoras y Señores:

Deseo manifestar, en nombre de esta Comunidad y de la Fundación San Millán de la Cogolla, el inmenso honor que supone, una vez más, Su presencia en este simbólico lugar.

Quiero expresarle la gratitud que merece el apoyo que siempre hemos recibido de Su Persona y de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias, nuestro Presidente de Honor, quien desde el principio animó los trabajos de esta Fundación.

Han pasado ya diez años desde que Su Alteza, en el incomparable marco de este Salón de la Lengua del Monasterio de Yuso, de tanto y tan trascendental valor patrimonial para toda la comunidad hispanohablante, alentaba la constitución de la Fundación y asumía su Presidencia de Honor con ánimo entregado y entusiasmo sincero.

El firme propósito que entonces nos hacíamos de devolver a San Millán de la Cogolla la dignidad y la relevancia cultural que había poseído en épocas pasadas, y hacerlo en la figura moderna y dinámica que representa formar parte de los bienes que son Patrimonio de la Humanidad no era empresa fácil. Pero nos estimulaban, Señora, las palabras que entonces nos dirigió el Príncipe: “La altura de miras de sus fines -nos dijo- suscita la adhesión incondicional de todos cuantos amamos la lengua y procuramos su desarrollo en el mundo”.

Una noble tarea a la que no han vacilado en unirse las más importantes instituciones y personalidades del mundo hispanohablante que, con su sabiduría y su prestigio, son garantes excepcionales del valor simbólico y patrimonial de San Millán. Y un claro ejemplo lo tenemos en este Seminario Internacional que hoy se inaugura.

Permitidme, Señora, que en este punto dé la bienvenida y agradezca su presencia a las personas e instituciones que van a hacer posible esta importante reunión: a la Real Academia Española; al BBVA; a la Agencia Efe y a su Fundación; a la Academia Mexicana de la lengua, con la que tantos lazos nos unen; a este Monasterio de Yuso, que siempre nos cobija; y, por supuesto, a todos los ponentes y participantes, algunos venidos desde el otro lado del Atlántico, hermanos en la lengua, esa lengua que partió de aquí hace más de mil años, que viajó a América y de allí volvió más grande y más rica. Esa lengua que nos congrega hoy en torno a ella.

Cuando el humilde Gonzalo de Berceo deslumbraba con sus versos a los peregrinos y a los habitantes del valle del Cárdenas no sabía, seguramente, que junto a los ‘Milagros de Nuestra Señora’, él estaba obrando el milagro de una lengua universal que es el signo mayor de nuestra condición humana.

Como ya dijo un destacado filólogo, los que hoy hablamos castellano somos una palpitación en el fluir milenario de nuestra lengua, que entre los muros de Suso echó a andar hace más de un milenio. De aquí salió para iniciar un largo camino que la llevó, al pasar de los siglos, hasta el otro lado del océano, para volver más enriquecida y, así, un continente entero sigue forjando con nosotros una lengua común, que es tan suya como nuestra.

Una lengua, la española, que en estos momentos actuales, en manos de uno de los grupos sociales con más auge y empuje, el de los jóvenes, se nos está ofreciendo con un amplio abanico de posibilidades. El lenguaje de los jóvenes, su forma de expresarse, ya no es sólo suya; otros grupos la están copiando, la estamos copiando. Ha pasado al propio español y es importante analizar este fenómeno. Éste es, precisamente, el principal objetivo de nuestro Seminario. No hay duda de que de aquí y del trabajo que durante estos días va a desarrollarse en este emblemático recinto saldrán datos y conclusiones realmente valiosas y que deberán tenerse en cuenta.

Este Seminario hará posible, una vez más, que La Rioja sea punto de referencia de los estudios sobre nuestra lengua, algo que sinceramente agradezco a quienes lo han promovido.Esta tierra tiene acreditada históricamente, con prodigalidad documental, su nombradía de región española que, desde época muy temprana, se constituyó en uno de los ambientes intelectuales de mayor prestigio en el marco europeo. De ahí nuestro empeño en hacer que el nombre de La Rioja siga vinculado a estudios lingüísticos y a una preocupación especial por la lengua desde cualquier tipo de investigaciones y disciplinas. Ese es el fin último que impulsa a la Fundación San Millán y a su joven Centro Internacional de Investigación de la Lengua Española (Cilengua).

Su Majestad El Rey ha subrayado en numerosas ocasiones que la lengua española es el activo cultural más importante que tenemos. La Fundación San Millán, bajo el amparo de Sus Altezas, hará todo lo que esté en su mano para que el español alcance la proyección mundial que le corresponde y para que siga participando en primera línea de fuego en todos los campos donde se defina el futuro de la ciencia, de la política, de los negocios, de la cultura y de la economía.

No quiero terminar, Alteza, sin reiterarle nuestro profundo agradecimiento y sin manifestarle el aliento que para nosotros y para nuestra labor supone su incondicional apoyo.

Muchísimas gracias.

Pedro Sanz Alonso, Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja