26 de abril de 2007

Señor Director de la Real Academia,

Señor Presidente del BBVA,

Señores Presidentes de la Agencia Efe, de Radio Televisión Española y de Telecinco,

Señor Secretario de la Academia Mexicana de la Lengua,

Reverendo Padre Prior,

Autoridades,

Señoras y señores representantes de los medios de comunicación,

Amigos todos:

A veces el tópico desgasta la fuerza de lo dicho, pero créanme que no es así si les digo que es un verdadero honor tenerles en esta tierra riojana que hoy les abre sus puertas. Lo hacemos desde el que se califica como 'corazón del idioma', desde este lugar tan emblemático para los que hablamos español. Les agradezco sinceramente su presencia aquí y, sobre todo, el importante trabajo que van a realizar durante los próximos días.

Permítanme que lo haga especialmente con los que han venido desde el otro lado del Atlántico, hermanos en la lengua, esa lengua que salió de aquí hace más de mil años, que viajó a América y de allí volvió más grande y más rica.

Esa lengua que nos congrega hoy en torno a ella, esa lengua que cobija en su regazo a todos sus vástagos, a los de esta orilla del Atlántico y a los de la otra, a peruanos, españoles, mexicanos, colombianos, chilenos, salvadoreños y nicaragüenses. A argentinos, venezolanos, paraguayos y guatemaltecos. A costarricenses, bolivianos y hondureños. A todos. A ese mosaico de pueblos, razas y culturas que formamos la comunidad hispanoamericana, esa comunidad que posee un pasado común y que anhela un futuro de progreso y de prosperidad compartido y construido sobre las bases de esta lengua que es y debe seguir siendo nuestra principal seña de identidad.

Porque, como recitó el recordado y festejado Octavio Paz al recoger el Premio Cervantes a toda su carrera, "decir lengua es decir civilización: comunidad de valores, símbolos, usos, creencias, visiones, preguntas sobre el pasado, el futuro y el porvenir".

"Al hablar", añadía Octavio Paz, "no hablamos únicamente con los que tenemos cerca: hablamos también con los muertos y con los que aún no nacen, con los árboles y las ciudades, los ríos y las ruinas, los animales y las cosas. Hablamos con el mundo animado y con el inanimado, con lo visible y con lo invisible. Hablamos con nosotros mismos". "Hablar", decía, "es convivir, vivir en un mundo que es este mundo y sus trasmundos, este tiempo y los otros: una civilización".

Este idioma, esta cultura y esta civilización común, sintetizados a su vez en un idioma compartido, es lo que hoy nos convoca en este emblemático Monasterio de San Millán. Y nos convoca, sobre todo, el deseo de que el español continúe siendo una lengua de diálogo y de influencia en este milenio ya estrenado, que, sin duda, pondrá a prueba nuestra capacidad de superación como colectividad y como cultura.

Tenemos todos, políticos, académicos, periodistas, en fin, cualquier hablante un gran reto y una gran responsabilidad. Cada uno debe aportar lo que esté en su mano. La Fundación San Millán de la Cogolla lo está haciendo desde que se constituyera hace algo más de ocho años bajo la Presidencia de Honor de Su Alteza Real El Príncipe de Asturias.

Hemos tratado de llevar a cabo cuantos proyectos y cuantas iniciativas han sido precisas en torno a la lengua española. Actividades todas ellas que han constituido precedente fundamental del recién creado Cilengua, el Centro Internacional de Investigación de la Lengua Española, cuyas instalaciones inauguramos hace unos días.

Este Centro continuará la labor iniciada en estos lugares, la tarea que comenzó en el escritorio de Suso hace más de mil años y que inauguró la historia de nuestra lengua universal y de nuestra rica literatura.

San Millán de la Cogolla se distinguió en la Edad Media por el alcance y entidad de su dedicación filológica.

En su escritorio se desarrolló ininterrumpidamente en aquella época una notable consagración profesional al cultivo de una filología pionera en Hispania y cuyos frutos se expandieron por todo el Occidente cristiano. Una filología profesionalizada y genuina. Aquella que se dirigía específicamente a aclarar, interpretar y comprender la totalidad significativa de los textos con el apoyo indispensable en su examen de una diversidad, casi ilimitada, de enfoques. Aquella que para satisfacer la finalidad enunciada requería, además del acopio y estudio de las obras humanísticas y espirituales del tiempo, la elaboración de glosarios temáticos e ideológicos, alfabéticos, bilingües, trilingües y la creación y copia de diccionarios enciclopédicos.

En el escritorio de la Cogolla se escribieron las enciclopedias más ricas de cuantas conocemos en el ámbito hispano y europeo altomedieval. Una filología que atesoró, también de modo sobresaliente en relación con las demás lenguas románicas, las primeras manifestaciones gráficas patentes de la lengua española. Una filología, en fin, que en el mester de don Gonzalo de Berceo hizo posible la producción literaria más culta de toda la Edad Media.

Es este un Centro al servicio de los hablantes. Un Centro que hoy pongo también al servicio de todos ustedes, periodistas y representantes de medios de comunicación. Ustedes que en su trabajo diario han de usar constantemente la lengua, ustedes a los que sin ninguna duda podemos calificar de maestros del idioma.

Sobre ustedes cae una gran responsabilidad, especialmente sobre los que están al frente de los noticiarios, sin duda los espacios de mayor audiencia. Son ustedes los más intensos y apresurados usuarios del español.

Decía Quintiliano que las palabras son como las monedas y que igual crimen es falsificar unas que otras. Por eso es particularmente importante y oportuno este Seminario, que pretende alertar, pero también enseñar y enriquecer y contribuir, así, a la salvaguardia de nuestro idioma y de su unidad. Al fin y al cabo, nos hemos reunido aquí para hablar de lo que nos pertenece por derecho propio, de lo que nos une y de lo que queremos: nuestra lengua.

Quiero acabar reiterando mi agradecimiento a todos ustedes, participantes en este Seminario, por haber aceptado nuestra invitación, por haber venido desde tan lejos y por el trabajo que van a realizar en los próximos días. Agradecimiento también a las personas e instituciones que comparten conmigo esta mesa: a la Real Academia Española, al BBVA, a la Agencia Efe y a su Fundación, a Radio Televisión Española y a Telecinco, a la Academia Mexicana de la lengua, con la que tantos lazos nos unen y, por supuesto, a este Monasterio de Yuso, que siempre nos acoge y nos recoge.

Y, sin más, declaro inaugurado este Seminario Internacional: 'El español en los noticiarios de televisión a ambos lados del Atlántico'.

Muchas gracias.

Pedro Sanz Alonso - PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE LA RIOJA